sábado, 8 de octubre de 2011

MESA Y CAMA

Dos mujeres
atormentadas sus
vidas pasadas
infiernos eso tienen
en común ambas
se encontraron
una mañana
se hicieron
inseparables hay
quien pensaba
que eran hermanas
ahora comparten
mesa y cama
siempre hay
alguien que habla
pero eso a ellas
no les importa
para nada
Verónica


10 comentarios:

silvo dijo...

Si es que no debería importarnos qué habla nadie, vale más nuestra felicidad que todas las intrigas, incluidos los intrigantes, del mundo, besos!

Verónica dijo...

Para Silvo
Tienes toda la razón Silvo, así mismo debería ser.
La vida es nuestra, lo que con ella hagamos nos compite a nosotros mismos, y a nadie más.
Besos, feliz sábado

alfonso dijo...

bien dicho, para nada.
aunque ahora tengo menos tiempo te sigo leyendo. un besico.
por cierto, respuesta correcta: cabra montesa, me has dejado anonadado

Verónica dijo...

Para Alfonso
Me alegra que pienses así, Alfonso y que me sigas leyendo.
Entonces respuesta acertada, jaja.
Un besico también para ti, y buen finde

Monja de Clausura Orden de Predicadores dijo...

Hola Vero, vengo de ver tus blog y eres una mujer muy creativa, sabiendo aprovechar lo mejor de la vida.
Así es que...ter invito a quedarte a mi lado, seguro que habrás oído hablar de mi jajaj!!! para bien supongo. Pues seo, si quieres podemos compartir nuestras letras.
Con ternura
Sor.Cecilia

Beatriz dijo...

Hay que hacer lo que uno sienta y crea conveniente sin importar que piensan oos demás. Sin molestar a nadie

Verónica dijo...

Para Monja de Clausura Orden de Predicadores
Bienvenida Sor Cecilia a este blog, deseo que te haya gustado, lo que has visto.
Te visitaré, no te quepa duda.
Un abrazo

Verónica dijo...

Para Beatriz
Cuanta razón que tienes, Beatriz.
Siempre y cuando, no se haga mal a otros, uno es dueño de su vida, para hacer lo que a uno plazca.
Feliz domingo
Besos

Carlos Augusto Pereyra Martínez dijo...

Un poema para ejemplificar el libre desarrollo de la personalidad.Menos mal que no estamos en tiempos medievales: las esperaría la hoguera, pero aún hoy, la maledicencia es peor: daña como la hiedra en las junturas de lasparedes. Un abrazo. Carlos

Verónica dijo...

Para Carlos Augusto Pereyra Martínez
En otros tiempos, seguro que les pasaría lo que dices, por suerte estamos en otros.
Tienes mucha razón, y a día de hoy todavía hay quien se mete en las vidas de las personas, hablando mal cuando a ellas no les debería incumbir el tema.
Un abrazo