sábado, 14 de enero de 2012

TU EGO

Bonita imagen de internet
Mirada embelesada
de niña caprichosa
muy bonita y fresca
como flores nuevas
de cálida primavera
tus ademanes cautivan
y eres muy presumidilla
tienes al hombre que
quieras a tus pies
¡pero tu ego
se infló tanto!
que vigila de el
otras tan o más bonitas
se estrellaron contra
una dura pared
no seas tan veleidosa
que el campo está saturado
de flores hermosas
Verónica 

10 comentarios:

silvo dijo...

Precioso poema, en cuanto te crees algo pierdes por lo que estabas gustando, nadie debe creerse nada, naturalidad es la clave, besis!

Verónica dijo...

Para Silvo
Muchas gracias Silvo, me alegro te lo parezca.
Como bien dijiste la naturalidad es la clave, con ese ego tan inflado hasta lo más bonito se hace insoportable.
Besos, muy buena noche

ion-laos dijo...

Todo lo hace la mente, que es muy poderosa. Naturalidad, sencillez y humildad, es lo mejor.

Besos.

Verónica dijo...

Para ion-laos
Comparto totalmente tu opinión, te confieso que me encanta tu forma tan madura y reflexiva de opinar, muchas gracias.
Besos

Osvaldo Rene Alberto dijo...

Todo entra por los ojos Vero, son pocos los que pueden ver más allá de sus narices.
Te dejo un beso

Verónica dijo...

Para Osvaldo Rene Alberto
Tienes toda la razón, pero entre esos pocos pienso que hay personas que valoran otras cosas más importantes, la belleza si es lo único que una persona aporta, no vale gran cosa.
Un beso, buen finde

Luján Fraix dijo...

HAY GENTE QUE EL EGO SE LE SUBE A LAS NUBES. PERSONALMENTE, NO SOPORTO ESA CLASE DE PERSONAS, LA HUMILDAD SIEMPRE TRIUNFA.

BESITOS

Verónica dijo...

Para Luján Fraix
Hay gente así por desgracia, y que hace de menos a los demás creyéndose superiores.
La humildad como bien dices triunfa, y mostrarnos como somos sin querer aparentar.
Besitos, feliz domingo

Carlos Augusto Pereyra Martínez dijo...

eSO ES VANIDAD, y vanidad viene de vano: hueco. Luego no vale ser presentuosa, por más bella que se sea. Un abrazo. carlos

Verónica dijo...

Para Carlos Augusto Pereyra Martínez
Pareces un diccionario Carlos, jaja.
La belleza sin nada más, no vale absolutamente nada.
Un abrazo