viernes, 10 de mayo de 2013

HASTA QUE TÚ TE VAYAS (5)

-Juan, quiero un pan redondo de esos de cantos. A José es el que más le gusta. Si no te importa, córtame un buen trozo para su comida que ahora me pasaré a llevársela.

-José es un buen hombre, y un trabajador nato. Menuda suerte ha tenido con él don Federico. Dicen las malas lenguas, que siempre las hay... que se refugia en sus tierras,  ya que doña Manolita con su enfermedad,  lo está haciendo un desgraciado. Humildemente pienso que está desesperado, por no poder hacer demasiado por ella.

-Juan, tú siempre ves lo bueno de las personas, ojalá hubiesen más personas así.

El hombre sonrió, agradeciendo con aquel gesto la buena opinión que tenía de él.

-Me paso mañana a pagarte Juan,  José todavía no ha cobrado.

-No te preocupes mujer, ya pasarás cuando puedas.

-Pues apúntalo.

-No hace falta, ya sabes que me fío de ti. Ojalá, todos fuesen tan buenos pagadores como lo eres tú.

La mujer lo miró sonriendo tímidamente. -Bueno Juan, pues hasta mañana.

-Adiós, Anita.

La mujer bajó la cuesta, y torció hacia la derecha. Caminó largo rato. Entró en las tierras de don Federico, y por allí no veía a José.

Alguien la vio allí parada mirando a un lado y otro, era el dueño de todo aquello.

-Buenos días don Federico, buscaba a José.

-Buenos días Anita, lo mandé a hacer unos recados, ya sabes de semillas y esas cosas. Tardará un buen rato.

-Le traigo la comida. Si fuera usted tan amable.

-Déjala ahí encima, ahora cuando me lave las manos la meteré en la nevera que tenemos ahí adentro. -Señaló con el dedo hacia un cuartucho de obra, que hacia las veces de cocina y de comedor cuando hacia frío o llovía.

-Pues aquí se la  dejo. ¿Cómo se encuentra doña Manolita? ¿Está mejor?

-Un poco mejor, pero nunca se sabe lo que va a durar esa mejoría.

-Si necesita alguna cosa, no dude en decírselo a José, estaré encantada de poderles ayudar.

-Muchas gracias Anita, te lo agradezco de todo corazón. -El hombre quería parecer entero, pero se notaba a la perfección su sufrimiento y su amor hacia su mujer Manolita.

Y desde allí marchó para casa. A lo lejos, vio a Amigo su perro. Se ve que cuando José salió por la mañana, aprovechó para salir también. En la casa contigua a la de ellos,  tenían una bonita perra, y seguro que ya estaba en celo.
Autora Verónica O.M.
Continuará

8 comentarios:

silvo dijo...

Amigo a lo suyo jaja, el dueño en problemas también, así es la vida, lo que nos diferencia a unos y a otros es la fuerza interior para superar los problemas, besos!

Verónica dijo...

Para silvo
Amigo, es quien menos problemas tiene, jaja
Veremos, como cada uno soluciona o no los suyos.
Besos

Rafa Hernández dijo...

Bueno dentro de la humildad y bondad que muestran los personajes, de momento trascurre la historia con relativa normalidad. Anita es la que debería volverse un poco más coqueta. La que anda muy chunga por lo que se ve es Doña Manolita.

Besos Verónica.

Verónica dijo...

Para Rafa Hernández
Anita necesita una mano que la guie un poco, María la curandera la ayudará a ello más adelante.
Doña Manolita, y Don Federico no están en sus mejores momentos. El que mejor lo lleva es el perro, jaja.
Besos Rafa

Nieves dijo...

Las panaderías son el centro neurálgico de toda información que se quiera obtener. :D

Anita es una buena mujer...me gusta el personaje.

Un besote Vero :)

Verónica dijo...

Para Nieves
Muy cierto es.
Me alegra te guste Anita, es una mujer buena y sencilla.
Besos, feliz domingo Nieves

Carlos Augusto Pereyra Martínez dijo...

El perro, el tendero y el retorno del trabajo. Saludos

Verónica dijo...

Para Carlos Augusto Pereyra Martínez
Eso es, Carlos. Al perro lo tenemos enamorado, jaja
Saludos, feliz semana