jueves, 31 de enero de 2013

UNA PAREJA PALURDA

¡Qué ricas! imagen de internet
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Imaginemos la escena, un hombre y su mujer, queriendo dárselas de riquillos.

-¡Entremos a ese restaurante, ahí es dónde van los vecinos 
Dijo el marido
-¿Qué vecinos?
-¡Si, mujer! Los del chalet de al lado, Juan y Mari.
-¿Aquí vienen?
-¡Si mujer!
Entraron, y el maitre salió a recibirlos
-¿Mesa para dos ?
-¡Si! 
Dijo algo nerviosillo el hombre, colorado hasta las orejas.
El maitre los llevó al fondo. Una mesa muy bien puesta, les retiró las sillas y se acomodaron.
-¿Qué comerán los señores?
Preguntó muy solícito
-Comeremos una crema de pescado, dos buenos platos de gambas, pero de esas bien gordas, y un buen vino.
Al rato le sirvieron la comida, el pan, y vino. Y unos extraños cuencos llenos de líquido. Los miraron extrañados.
-¿Qué es esto? 
Preguntó el marido al verlos
-¿Y yo qué sé? 
-¡Si lo han puesto, será para qué nos lo bebamos!
Al lado una pareja no les quitaba la vista de encima, pensando que eran unos ridículos palurdos.
Se bebieron el líquido, y se oyeron unas risitas, y una voz muy bajita diciendo. 
¡Vaya costumbre qué tienen de comer en restaurantes, si se han bebido el agua de lavarse los dedos!
-¡Vaya par de borricos!
Los otros sin sospechar nada, siguieron comiendo tan felices.
Autora Verónica O.M.

    
                                                 



                          

martes, 29 de enero de 2013

AHORA QUÉ NO ESTOY



Bonita imagen de internet

Ahora que no estoy
me echas de menos
me añoras
pero me perdiste
hace tiempo
me tratabas
siempre mal
y ahora recuerdas
a la tonta que se fue
darías lo que fuera
por tenerme nuevamente
enamorada y rendida
a tus pies

Ahora que no estoy
vienes buscándome
me acuerdo del ayer
no seas tonto
y ríndete
ahora que no estoy
me echas de menos
no tienes a otra
que coma en tu mano
y que mangonees

Ahora que no estoy
me echas de menos
me añoras
pero me perdiste
hace tiempo
me tratabas
siempre mal
y ahora recuerdas
a la tonta que se fue
darías lo que fuera
por tenerme nuevamente
enamorada y rendida
a tus pies
darías lo que fuera
por tenerme nuevamente
enamorada y rendida
a tus pies
darías lo que fuera
por tenerme nuevamente
enamorada y rendida
a tus pieeeeeesssss
Verónica

lunes, 28 de enero de 2013

CIRCO GRATUITO MIS PERSONAJILLOS DE POCA MONTA

Imagen de internet


En aquel bloque de viviendas, había personajes de lo más variopinto, pero uno en especial, ahora os lo muestro.
Como en todos los sitios, hay personas que no hacen mucho ruido, apenas los escuchas. Pero esos sin duda son los menos.

-¿Te has creído, qué me vas a tomar el pelo? 
Dijo el padre a su hijo, un niño de unos doce años.

-¡Si, qué he ido a la escuela!

-¡No me vengas con tonterías! Si te he visto de lejos. Y por dónde te vi... qué yo sepa no está la escuela. Ahora, te quedarás todo el mes sin salir. Para qué aprendas.

-¡Si que he ido, aunque no te lo creas!

El padre muy disgustado levantaba la voz, el niño también lo hacía, formaron un gran escándalo.
De golpe se oyó un tortazo muy fuerte. A continuación el niño se puso a llorar muy exageradamente.

Todos, escucharon la conversación y el posterior tortazo. Los vecinos, ya habían bajado el volumen del televisor para enterarse mejor de lo que allí pasaba.

Georgina estaba en la cocina preparando la cena, escuchó el gran alboroto que allí se formó, pero como aquello ya era muy habitual ni se inmutó. Y siguió cocinando tranquilamente.

Pero no todo el mundo actuó así... algunos con algo de disimulo, empezaron a asomar sus cabezas por las ventanas.

Georgina, de golpe vio un bulto blanco en la ventana de más arriba. 
-¿Eso que es? 
Se preguntó
Con un poco de disimulo miró hacia arriba, en aquella otra ventana qué quedaba a otro piso de altura, pero enfrente de la suya. Allí estaba su vecina, de medio arriba desnuda, de medio abajo no se sabía. La ventana quedaba algo alta, y no se podía apreciar.
Una mujer gordísima, blanca como la leche, y con una enorme delantera, sacando su cuerpo por la ventana para no perder detalle.

Georgina asombradísima. Por la poca vergüenza de su vecina, se echó a reír, y la mujer refunfuñando se metió para adentro, molestísima porque se perdía parte del circo qué sus vecinos servían gratuitamente.

Momentos después todo quedó en silencio.
Se empezaron a oír los televisores otra vez.
Por aquella vez, la distracción había acabado para todos.
Autora Verónica O.M.

domingo, 27 de enero de 2013

ARABELA

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Había pasado su buen rato en aquel bar, nunca anteriormente había estado allí, por ese mismo motivo lo eligió para beber y no le importaba pillarse una buena borrachera.

Arabela estaba triste, depresiva o asqueada, ella misma así consideraba que estaba. Dejó caer su trasero en la silla como si pesase demasiado, aunque no era así ya que era una mujer más bien flaca, aunque tenía sus buenas curvas.

Le sirvieron un gin tonic detrás de otro, hasta que sumaron tres.

Su monedero quedó en bancarrota, ya que tan solo le quedaban unos céntimos, por lo que decidió salir de allí, lo hizo despacito aparentando estar en perfectas condiciones, aunque no era así.

Se sentó en un banco de la avenida, y el aire le daba en la cara, le venía bien sentir aquella brisa que le alborotaba también su cabello.
Este era de color panocha bastante apagado, sin duda llevaba muchísimo tiempo sin pisar una peluquería.

Ni cuenta se daba, que la gente al pasar la miraba y hablaban mal de ella.

Ella gimió y unas lágrimas resbalaron por su rostro, de un manotazo se las secó con la manga de su chaqueta.

Después tambaleándose volvería a su casa, dónde su marido la esperaba tumbado en la cama sin poderse mover, rezando para que llegase a casa sana y salva.
El hombre, escuchó como la llave giraba en la cerradura de la puerta, y un suspiro se le escapó.

-¡Por fin! ¡Gracias Dios mio!
Autora Verónica O.M.

jueves, 24 de enero de 2013

TARDE DE CAMPO FINAL ROMEO Y JULIETA VERSIÓN DE VERÓNICA

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Romeo, a eso de las cinco de la tarde llegó dónde su amada, esperaría escondido hasta que ella le avisara.

Arriba y desde el balcón, Julieta ya estaba desesperada, su padre no se levantaba de su larga siesta.
Al ver moverse las matas centró su vista hacia allí. Romeo levantaba una mano haciéndole saber que había llegado.

Julieta con la mano levantada, la movía de derecha a izquierda con mucha rapidez. En aquel lenguaje, le decía que no, que todavía no...

Romeo se escondió más todavía. Entendió que el padre todavía no había marchado.

A la media hora, de estar el pobre en cuclillas vio al padre salir, se quedó un rato más hasta que Julieta lo llamó.
Fue a su encuentro un poco cojo, sin duda estar en aquella posición lo benefició poco.

La joven ya estaba preparada. Llevaba una cesta de esas muy grandes, dentro llevaba una especie de trapo de color rojo pasión.
Caminaron un buen trecho, y vieron un lugar muy tranquilo lleno de hierbas y flores.
-¡Aquí mi amado, aquí nos quedamos!

La joven, de la cesta sacó aquel trapo y lo extendió en el suelo ayudada por su amado.
Se sentaron y abrazaron, sin duda aquel momento era por ambos muy deseado.

Romeo, la besó y sacó un trozo de lengua, que a la pobre angustió.
-¡Mi amado! ¿Qué hace?

-¡Besarla! Julieta.

-¿Y esa lengua?

-¡Es qué he oído qué las parejas así se besan!

-¡Bueno si es así puede hacerlo! Aunque no se yo si me gustará su lengua chupar, porque me da un poco de angustia por si me la pudiera tragar ¡Qué horror!

Los dos, estaban allí tumbados y muy acaramelados. Mientras tanto, aquel trapo llamó la atención de un batallón de hormigas qué muy dispuestas fueron todas hacia allí.

Julieta empezó a dar manotazos, y se levantó la falda por lo menos dos palmos.

-¿Qué le pasa, mi amada?

El joven, fijó su vista en el trapo. Las hormigas les habían invadido por completo.

Julieta empezó a sacudirse desesperada. Romeo la ayudaba, y vio que era una tarea muy difícil. 
La bombilla al momento se le encendió.
-¡Mi amada! Allí al fondo hay un río. Desnúdese y podrá quitarse todas esas hormigas de encima.

La joven obedeció. Al rato estaban en el agua los dos.
Y allí, dieron rienda suelta a su amor. Hasta que la noche llegó.

-¡Mi amado! Mientras llegamos pasará un rato. No quiero que mi padre llegue a enterarse. Así qué despacito nos vamos.


Sacudieron la ropa antes de ponérsela, recogieron el trapo y Julieta lo metió en la cesta. Despacito volvieron caminando.
Pero antes... De haber llegado, ya se habían de nuevo besado.

-¿No sabe mi amado, si hasta me ha gustado?
Julieta, le devolvió aquel beso como la había enseñado. Sacó un trozo enorme de lengua, y Romeo quedó encantado. Se preguntó como podía tener aquellas dimensiones tan exageradas.

-¡Hasta mañana, mi amado!  Y suba por el balcón, mi padre ya sabe qué a esa hora duerme.
Se baja el telón. Los actores, hacen una ligera reverencia y lanzan besos a su público.
Autora Verónica O.M.

miércoles, 23 de enero de 2013

TARDE DE CAMPO ROMEO Y JULIETA VERSIÓN DE VERÓNICA

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Vidal, el amigo de Romeo era bastante aceptado por el padre de la bella Julieta, y no le importaba que ella charlara con él.
Romeo que lo sabía, lo utilizaba como correo, el amigo lo hacia encantado, ya qué Romeo era como un hermano para él.

El padre de Julieta se iba a echar la siesta, últimamente se dormía en cualquier parte, se despidió del joven diciéndole.

-¡Ya veo, que dejo a mi bella hija en muy buenas manos! Lo siento joven, pero me voy a echar la siesta, estoy ya que ni me aguanto de sueño.

-Puede señor tranquilamente hacerlo, la cuidaré como a una hermana pequeña.

El padre marchó a su cuarto y cerró la ventana, quería descansar sin que nadie le molestara.

Cuando la cerró, la bella Julieta impaciente le preguntaba a su amigo Vidal.

-¿Y mi Romeo?

-¡No se impaciente, Julieta, esta noche vendrá a su cita con vos!

-¡Dígale que venga antes! mi padre marchará a la ciudad, y no volverá antes de las once, toda la tarde la tendremos para los dos, y había pensado irnos a dar un paseo por el campo. ¿Sabe si aceptará?

-¡Lo hará encantado! lo sabré yo...

Vidal se despidió de Julieta, andó y andó. Desde la lejanía con la mano iba diciendo adiós. 

Romeo más adelante lo esperaba
-¿Me esperará, Julieta hoy?

-¡Si amigo mio! Lo espera más pronto. El padre marchará a la ciudad, parece que ella quiere ir al campo con vos.

-¿Al campo?

-¡Eso me dijo! Así que amigo mio prepárese por si acaso le deja comer algo.

Las mentes malsanas deberán esperar la continuación a mañana.
Autora Verónica O.M.


martes, 22 de enero de 2013

CITA EN EL PAJAR CONTINUACIÓN Y FINAL

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Llegaron las nueve... Todo quedó en semi oscuridad, Julieta bajó la escalera con sumo cuidado, se dirigió hacia una puerta que salía al exterior por la parte de atrás. Solo tuvo que empujar un gran portón.
En aquella semi oscuridad, Romeo la esperaba escondido tras unos matorrales.
-¡Mi amada Julieta, estoy aquí!

-¡Romeo, Romeo, cuanto he esperado este momento!

-¿Su padre, bella Julieta?

-Durmiendo como un lirón. ¡Venga, qué en el pajar nadie nos podrá ver!

Romeo muy nervioso. Era la primera vez, que iba a tener un encuentro sexual con la bella Julieta.

Entraron, y al fondo en un rinconcito se tumbaron, si alguien por un vete a saber entrara pasarían totalmente desapercibidos. Se abrazaron con ansía, con deseo.
Al momento, ya estaban consumando sus apetitos carnales, tan esperados por ambos.

-¡Oh Julieta, mi bella gacela encendida de deseo cuan grato ha sido penetrarla, y cuanto tiempo soñando con ello!

-¡Oh mi Romeo, mi caballero amado! Nunca pensé, que mi primera vez fuese en el suelo.

Se despidieron con besos y caricias, prometiéndose amor eterno.

-¿Cuando tendremos un nuevo encuentro, mi dulce Julieta?

-Muy pronto, mi amado Romeo...
Y ya se baja el telón.
Autora Verónica O.M.

lunes, 21 de enero de 2013

CITA EN EL PAJAR 1 DE (2) ROMEO Y JULIETA VERSIÓN DE VERÓNICA

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Mi amada Julieta
¿vos quiere ser
mi esposa adorada?
Mi padre ya me comprometió
con su amigo de juergas,
jugó y perdió y me dejó 
a mi en prenda.
¡Julieta no vivo, ni duermo,
pienso todo el día en vos,
no me la quito
de mi dura cabeza!
¡Oh, mi eterno enamorado,
deberemos vernos sin
 qué mi padre lo sepa!
¡Julieta, Julieta, me
urge verla!
¡Amado Romeo esta noche
a las nueve le espero.
¿Donde mi adorada Julieta?
¡Espere en la puerta de atrás
desde allí iremos al pajar!
¿Mi amada, me dejará darla un beso?
¡Si mi joven amado!
allí calentitos quien sabe...
¡Váyase mi Romeo!
siento pasos por la escalera.
¡Adiós mi Julieta hasta luego
en la puerta de atrás la espero!
¡Hasta las nueve amado Romeo!
¡Estaré impaciente Julieta,
hasta que lleguen las nueve!
Verónica O.M.

sábado, 19 de enero de 2013

LA PRIMAVERA


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En la primavera
 cantan los pájaros
nacen las flores 
y las mariposas 
 lucen sus bellos colores.
Meritxell S.T.


jueves, 17 de enero de 2013

AMOR EN EL BALCÓN EN UN DÍA DE CALOR ROMEO Y JULIETA VERSIÓN DE VERÓNICA


Corría el mes de agosto y hacía muchísima calor.

Romeo a escondidas acababa de llegar, subió balanceándose por aquella improvisada escalera de cuerdas, a punto estuvo de caer al duro suelo. ¡Como poco la cabeza, un brazo o una pierna se pudo haber roto!

Arriba lo esperaba Julieta... Qué al llegar él, se echó en sus enclenques brazos.

-¿Qué le pasa hoy, mi amada?

¡No se, del calor no pude dormir hoy!

¡Hay pillina Julieta, parece que tiene fiebre!

¡No es fiebre! es que siento por vos amor. Si me apura... ¡Estoy cachonda hoy!

El pobre Romeo, no se esperaba aquello de la dulce Julieta. Parecía que en poco tiempo se había soltado mucho. La miró pensando que se sonrojaría... ¡Y se equivocó!

Julieta se empezó a desnudar. Romeo la miraba asustado.

-¡Mi amada! qué hace?

-¡Ya lo ve, desnudándome!

-¡Alguien nos puede ver! Dijo muy apurado

-¡No se preocupe, mi amado! Mi padre duerme a pierna suelta. Le eché, en el vino algo que la gitana me vendió.

-¡Si es así, amada mía, demos rienda suelta, a nuestra pasión, aquí mismo... en él balcón!

Al rato, se oían los gemidos de los dos.

Y por hoy, la función se acabó.
Verónica O.M.

miércoles, 16 de enero de 2013

¡SI! RELATO ESTRELLA POEMA

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María del Mar llevaba unos días muy nerviosa, se daba perfecta cuenta qué a Ismael, le pasaba algo. ¡No era tan tonta!
Tenía miedo de preguntar ¡Se temía lo peor! y pacientemente esperaría a que su pareja hablase.
Ismael tardó bastante en hacerlo, pero al final se decidió.

María de Mar, temblorosa escuchaba. ¡Y no se lo podía creer! aunque esperaba esto o peor todavía.

-¡Me voy de aquí! Ya no deseo vivir contigo.

¡Pero tú, eres un sinvergüenza!

¡No soy sinvergüenza! Soy un hombre, ya cansado de la vida a tú lado. ¡Me agobias, con tus tonterías de niña! Me casé contigo pensando que eras más adulta. ¡Pero veo que no creces, y me he cansado.

-¿Qué, te vas con otra?

Ismael pensó no decirle la verdad.¡ Pero porqué no hacerlo! tarde o temprano se iba a enterar de aquello.

-¡Si! dijo alto y claro

¡No tienes vergüenza! dijo ya histérica y a punto de llorar.

Luego vengo a por mis cosas.

Y se marchó dando un portazo, se oyó bajando rápido por la escalera.
Al fin... Se había decidido a hablar, y romper una relación que ya no le llenaba. ¡Qué era pesada como una losa en las espaldas! No estaba dispuesto a cargar más con ese peso. La vida era muy corta.

María del Mar, quedó llorando más qué por amor a él, lo era por la rabia qué le ocasionaba que la dejaran tirada como una colilla.
 Autora Verónica O.M.
ESTRELLA POEMA
Estrella ilumina
mi oscuro camino
qué no tropiece
en esta noche negra.
Acerca a mis ojos
la luz que destellas,
y no me dejes
tan sola en esta
oscura fría
desesperante y no
querida tiniebla.
Verónica O.M.

lunes, 14 de enero de 2013

¿Y ESA MALETA?

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Le dio mil vueltas en la cabeza antes de decidirse. Al principio pensó que podría con paciencia, llevar aquella cruz que le había caído encima.
Tenía tres hijos pequeños. Israel, María y Marcos. Por ellos aguantó hasta el límite, nunca llegó ni a imaginar tener tanto aguante.

Día si, día también, tenía bronca. Qué si a la comida le faltaba sal, qué si se le había quedado pegada, qué si la carne estaba demasiado hecha, qué si se estaba poniendo demasiado gorda, etc, etc.
Cuando discutía Lucas, se iba rápidamente acelerando hasta llegar a las manos. La cogía del cuello, y la apretaba hasta que la veía casi sin aliento, o bien la empujaba y tiraba al suelo, y pasaba a su lado propinándola un buen puntapié.

Este era el día a día de Lourdes, hasta que un día ya no pudo más y se decidió a dar el gran paso.
Del altillo del armario, sacó una maleta grande de su viaje de novios. Iba metiendo la ropa, de su marido en ella, lo hacía llorando... pero decidida. Aquel mal hombre, no la volvería  a poner una mano encima jamás.

Terminada la operación, dejó la maleta en el recibidor, y metió la llave en la cerradura, así cuando llegase no le quedaría más remedio que llamar al timbre.
Los niños se los había llevado a su hermana Macarena, no quería qué vieran lo que tenía pensado hacer. Ellos temían a su padre... porque por menos de nada les pegaba, castigaba, y hasta a veces los mandaba a la cama sin cenar.

Miraba el reloj, ya eran casi las cinco de la tarde. Lourdes estaba nerviosa pero decidida, al cabo de una media hora el hombre ya estaría allí. Temblaba al imaginárselo.

Pasaron los minutos muy lentamente, y llamaron al timbre.
Su corazón se le aceleró...
Abrió con cuidado, aunque todavía no era la hora qué su marido llegaba normalmente.
Era un hombre de unos cuarenta años...

-¿Qué desea?
La mujer le preguntó

-Señora, vendo unas maravillosas máquinas de coser.

En décimas de segundo, a Lourdes se le encendió una luz. Aquel hombre venía a hacerle el mayor favor que nunca nadie la hizo.
Sacó la maleta al rellano, el hombre la miraba sin comprender.
Hecho esto... al momento el hombre ya con un catálogo en la mano, le contaba maravillas de las máquinas de coser que vendía.

A eso que llegó Lucas...

Un tanto mosqueado, saludó e intentó besar a su mujer, ella lo rechazó.

-¿Y esa maleta?

-¡Para ti! te vas.

-¡Tu estás loca! entremos que vamos a hablar.
El hombre ya con cara de mala leche, pensó que cuando entraran ajustaría las cuentas con ella.

El vendedor alucinaba, pero no se movería de allí, estaba intrigadísimo, de que era lo que pasaría.

Lourdes ya lo tenía todo decidido, si no se iba por las buenas, saldría de allí con los pies por delante.
FIN
Verónica O.M.

domingo, 13 de enero de 2013

ALMAS INOCENTES

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A la salida de la escuela...
Dos niños, y dos niñas. Andaban un largo trecho juntos, y como niños gustaban de "hacer cosas inocentes"
Y a todos los timbres, que había a su paso llamaban.
Ring, ring, ring... 
Una mujer entrada en años, ya tenía un cubo preparado. Y desde el balcón vació el agua encima de ellos.
Y salieron, corriendo maldiciéndola. La llamaban la vieja bruja.
Al día siguiente.
-¡En ese no!
Dijo la más pequeña, una tal Laurita. A simple vista parecía modosita, pero la niña se las traía.
-¡Mañana pasaremos por otra calle, esta ya no mola nada!
Ahora fue Carlitos, un niño muy larguirucho y flaquito.
-¡La vieja bruja, ya está asomada!
Dijo una tal Montsita. Muy rubita y con cara de pícara.
-¡Cruzemos a la otra cera, que la vieja no nos moje!
Dijo el pequitas, un tal Juanito. Un niño muy bajito para su edad y muy gordito. Y que cuando no se le miraba se chupaba el dedo.
Y así todo el curso. No había timbre, que no hubiesen ellos llamado.
Eran conocidos...
¿Por los toca timbres? 
¡No!  por los toca-huevos.
Autora Verónica O.M.
De mi blog poemas de vero y más...
                                       

sábado, 12 de enero de 2013

POSITIVISMO A PESAR DE TODO

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Hay quien dice...
No rompo cadenas
esta vida es de pena
no quiero continuar.
Yo digo...
 Sube la escalera
pasito a paso
 con alegría
no mires 
nunca atrás.
Porque a pesar de
todo la vida vale
la pena vivirla.
Verónica O.M.


viernes, 11 de enero de 2013

SÁBANAS DE SEDA ROMEO Y JULIETA VERSIÓN DE VERÓNICA

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-¡Oh, amada Julieta! ¿qué le hizo a esta cama que resbala? Por poco me caigo al suelo. ¿Viste mi amada, casi me hice un chichón? ¿Con qué me compensará mi pequeña Julieta?

-¡Oh, Romeo amado! Puse unas sabanas de seda, se las compré a una gitana. Pensé qué eran ideales, para esta noche de amor. Lo compensaré con un buen revolcón.

-¡Son muy bonitas mi adorada Julieta! Pero mejor nos tumbamos en el suelo, qué no paro de resbalar.

-¡Bueno, mi locuelo Romeo! Mejor lo hacemos en el duro suelo, porque se me escapa cuando lo intento besar.
Autora Verónica O.M.
DESEO OS GUSTE. BUEN FINDE A TOD@S

jueves, 10 de enero de 2013

MORROS

Las boquitas de piñón
Estas modas, para mi como qué no...
ya no están de moda.
¿QUIEN LO HA DICHO?
Ahora se llevan
unos buenos morros,
aunque a mi no me gustan
y me quedo con la boca
 que Dios me dio.
La prefiero pequeña,
puedo comer igual
y me gusto más
dónde va a parar...
Verónica O.M.

miércoles, 9 de enero de 2013

¡MI AMIGA!

Precioso gif en movimiento
de internet

¡Paseando por la vida
me encontré con
una linda flor
sus pétalos que
bien olían
para mi ella
es una maravilla
despide tanto amor
que la adoré desde
el primer día
la quisiera siempre
proteger
pero no la tengo
a la vera mía
doy gracias a Dios
por haberla encontrado
este poema es
para mi amiga...!
Verónica O.M.

                       
           

martes, 8 de enero de 2013

LA POCIÓN CONTINUACIÓN Y FINAL (2)

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relato cómico escrito por mi

Romeo, con cuidado bajó por aquella improvisada escalera. Se balanceaba muchísimo, y no podía controlarla.
Y al llegar al suelo pensó
-¡Gracias por fin! un poco más y me rompo un hueso.
Se marchó para su castillo, subió por el pasadizo y en voz alta dijo.
-¡Que raro! tanto rato y esto aún no se me ha bajado, se ve que me pasé con la dosis, cuando vea a mi amigo se lo diré.
Se fue derecho hacia su cama. Era muy incomodo ponerse aquella especie de pijama, "le impedía aquello" así que decidió que algo tenía que hacer al respecto.

Seguro que las mentes malsanas, ya saben de lo que en la historia se habla.

Aquella misma tarde vino su amigo a visitarlo. Y lo recibió con su aparato todavía en forma. Parecía que lo hubiera metido, lo que en estos tiempos llamamos congelador.

-¿Como le fue, Romeo?

-Muy bien amigo. Demasiado diría yo. ¡Mire!

-¿Todavía, le dura?

-Ya vé, dos, y otro yo solito... y no se ya que hacer. ¿No me habré tomado demasiado?

-Pues no se. Según quien me lo vendió, la dosis esta bien.

-¡Que vergüenza! tenía que ir a unos quehaceres... ¿ Y dígame como voy?
-¡Métase en agua muy fria, es un método infalible!

Romeo, desesperado hizo caso a su amigo. Se quedó en remojo mucho rato. Aquello despacito parecía ir bajando. Contento se dijo que se quedaría más tiempo, por si aquel no fuese suficiente.

El amigo, lo esperaba sentado y decepcionado porque Romeo tardaba demasiado.
-¿Romeo está bien?

-¡Si, ya salgo!
Secándose estaba, cuando de pronto empezó a estornudar, y  ya no pudo parar.
-¡Qué malito estoy! seguro que tengo fiebre. Esta noche, no podré acudir a la cita con mi amada.

-¡Vaya contratiempo! iré yo y le diré que se encuentra enfermo.

De madrugada, Julieta ya estaba impaciente. Romeo no llegaba... Sin embargo abajo se oía ruido. Asomó su cabeza, y el amigo de Romeo estaba medio escondido detrás de una columna.
Muy despacito le decía
-¡Julieta! Romeo está enfermo. Tiene un gripazo exagerado. Así, qué acuéstese y no siga esperando.

La pobre Julieta, entró en su cuarto muy decepcionada. Ya tenía el vaso de agua, preparado para su amado.
-Bueno, lo tiraré por el balcón.

Al día siguiente... Su padre, muy contento llamó a su hija.
-¡Julieta! mire el árbol que murió... ¡Resucitó¡  Parece, qué todavía existen los milagros.
Fin
Autora Verónica O.M.

lunes, 7 de enero de 2013

LA POCIÓN ROMEO Y JULIETA, VERSIÓN DE VERÓNICA

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relato cómico escrito por mi


Los rayos de sol, entraban por la ventana. Julieta de un brinco se levantó, seguro que ya estaba esperando la gitana qué le traería lo que le encargó.
Se vistió muy deprisa, y con los dedos las greñas se peinó.
Bajó despacito la escalera, no quería tener un resbalón.
El padre, todavía dormía ya qué se levantaba más tarde, aprovechaba aquel momento para no ser descubierta por el buen señor.

Abrió con cuidado, el gran portón saliendo despacito al exterior.

-Buenos días Julieta. ¿Se le pegaron las sábanas hoy?

-No señora gitana. Al entrar los rayos de sol por la ventana, brinqué sin perder ni un segundo. Perdóneme vos si la hice esperar un poco.

-No pasa nada Julieta. Muy poco tengo que hacer hoy.

-¿Me trajo la poción?

-Si Julieta. Aquí la traigo exclusivamente para vos. Bueno para el apuesto Romeo, que si yo tuviese menos años...

-Señora gitana, ¿qué confianzas son esas?

-Perdoneme joven Julieta, es que hace tiempo no tengo varón. Aquí tiene Julieta. Cuando llegue hoy, le da de beber agua y le echa un poco de esta poción. El resto lo guarda para mejor ocasión.

-¿Cuanto debo ponerle, señora gitana?

-Con la mitad, seguro que tendrá bastante. Ya me contará otro día, como le funcionó.

Julieta le pagó con unas monedas de plata. Y la gitana muy contenta se marchó.

Pasó el día cantando muy feliz. El padre de reojo la miraba sin comprender nada, se dijo que mejor eso que verla llorar.
Al llegar la noche, más era ya madrugada. El padre dormía, no se sabía lo que últimamente le pasaba porque siempre bostezaba.

Llegó Romeo a hurtadillas. Julieta medio desnuda lo esperaba. Al joven, parecía que la boca  por momentos se le secaba.

-Aquí tiene mi amado. Un poco de agua... Ya verá que bien le sienta, a su garganta.

-Traiga, mi amada. Beberé este vaso de agua,  y pasamos a la acción. Seguro que hoy, no me pasará lo del aflojón.

-Eso espero... Mi amado. El otro día, me dejó con un buen calentón.

-Cuanto lo siento, mi gacelilla. Seguro que hoy quedo mejor.

Romeo, se había tomado por su cuenta algo que un amigo le recomendó. Ni por asomo, lo iba a confesar a su amada. ¿Para qué? Si ella, se quedaría encantada en aquella ocasión.

Estuvieron dándole que te pego mucho rato... Julieta estaba que saltaba, ya qué aquello si que funcionaba. A la gitana, le encargaría un buen montón de aquel alucinante brebaje.

Romeo, miraba su aparato reproductor. Parecía que se había pasado con la dosis, ya qué aquello no se aflojaba.

Pero Julieta, lo miraba encantada. Al rato, ya estaban otra vez a la acción.

Y cuando Romeo se marchó, "aquello" aún tieso se conservaba.

Y para las mentes malsanas, la historia ya está de momento acabada. Habrá más.
Autora Verónica O.M.
Puedes leer mi obra cómica, en otro de mis blogs. Titulada las monedas de plata Romeo y Julieta versión de Verónica. Es una novela por capítulos. Muy pronto estará finalizada.
Está en Me llaman Vero. Si clicas en este enlace te llevará hasta ella.
http://mellamanvero.blospot.com




domingo, 6 de enero de 2013

RESBALÉ Y ME CAÍ CUENTO

Precioso dibujo de internet



La vida de Javier, había dado un cambio muy radical para nada bueno. Sus padres se habían separado, él había quedado al cuidado de su madre.
A la mujer, se le había agriado bastante el carácter, y de ser una mujer simpática y muy agradable, había pasado a ser una persona amargada. Siempre estaba trabajando, para sacar la casa adelante. Su marido, se había ido de casa y ella no quiso exigir los derechos de Javier. Sola debía hacer frente a todo. Muchas veces se agobiaba, el niño debido a ello se volvió muy introvertido. No contaba nada a su madre, ella le tenía qué sacar las palabras.
Cuando salía del instituto para regresar a su  casa, allí estaba Marcos acosándolo.
-¿Me has traído la pasta que te dije?
-No tengo tanto.
-Te dije que me lo trajeras, si no querías que te rompiera la cara.
Dichas estas palabras, le dio un puñetazo que lo tiró al suelo.
Los otros chavales, no se percataron de nada.  Allí estaba el pobre Javier, con la nariz reventada y sangrando.
Marcos se marchó riendo diciendo estas palabras.
-¿Como no me lo traigas mañana, verás que te hago?
El pobre Javier sacó un paquete de kleenex de su mochila, se limpió como pudo y se dirigió para su casa.
Su madre no estaba... Nunca estaba.
En la cena. La madre lo miró preocupada.
-¿Qué te ha pasado, Javier?
-Nada.
-¿Como que nada, eso no es lo que parece?
-Resbalé y me caí.
-¡Pues hijo, deberías de ir ciego para darte tal porrazo!
Cenaron, y se fue para su habitación. Allí lloró de rabia y de impotencia contenida.
Cuando se levantó al día siguiente.
Se dirigió, a la habitación de su madre y le cogió dinero aprovechando que no estaba.
No sabía qué hacer. Pero de momento...  Aquel dinero le salvaría de un nuevo puñetazo.
Al salir del instituto, ya estaba Marcos acosándolo.
-¿Lo has traído?
-Si.
-Dámelo.
-Toma, pero no tengo más.
-Eso es lo que tu dices.  Mañana quiero el doble.
El pobre Javier, sintió una impotencia tan grande que se marchó llorando. Dándose cuenta, que aquello solo acababa de empezar. No sabía lo que hacer, ni  a quien recurrir.
Así pasó unos días sufriendo.
Su madre, seguía con su mal carácter. E incluso, parecía estar peor que habitualmente.
-¿Javier, me has cogido dinero?
-No. ¿Para qué lo quiero?
-Hijo. No sé lo que está pasando últimamente, pero me falta muchas veces.
-¿Me estás acusando?
-No, hijo no. Pero algo pasa, y esto no puede continuar.
-Todo el día, estás atareada y nerviosa. ¿Vete a saber dónde lo metes?
Allí quedó la conversación.
Siguió robando a su madre. Marcos, cada vez le exigía más.
En vez de irse para casa...
Al salir aquel día del instituto, se marchó para un parque qué estaba muy cerquita.
Se sentó en un banco, y se puso a llorar.
Un anciano, se sentó a su lado.
- Hola muchacho, hace buena tarde. Y me parece, que tienes algún tipo de problema.
Javier, al oír aquellas palabras se desmoronó.
-Cálmate muchacho y cuéntame. A lo mejor te puedo ayudar.
Javier empezó a hablar. El anciano, lo dejó hasta que no le quedó qué decir.
-Mira muchacho, lo que tienes que hacer es decirlo en tu casa. Nadie mejor que tu madre, para ayudarte a que acabe tu pesadilla.
Estuvieron largo rato charlando. Al despedirse, Javier se encontraba muchísimo mejor, con fuerzas para hablar con su madre y acabar de una vez por todas con aquel sin vivir.
Habló con ella. Le contó todo con pelos y señales. La mujer se sintió culpable, por no poder dedicarle más tiempo.
-No te preocupes hijo, esto se va a acabar ya.
Llamó por teléfono al padre de su hijo. Decidieron, ir al instituto  para hablar con el director. 
El cual, llamó al tal Marcos. Qué se puso gallito.
Su expulsión del centro fue inmediata.
Los padres de Javier, empezaron a verse más. De nuevo la chispa prendió, decidiendo unirse de nuevo, y ya para siempre.
Todos estaban muy contentos. 
Javier, no se había olvidado en ningún momento del anciano, y decidió ir al parque para darle las gracias. Dio vueltas y más vueltas, y nada.
Decidió andar, un poquito más arriba. Y decepcionado decidió marchar.  De pronto, vio algo extraño que llamó su atención. Se acercó hacia aquel rincón del parque. Se detuvo... Allí había una estatua, idéntica al viejecito.
El hombre, le guiñó su ojo izquierdo.
Le pareció tan real... Pero se dijo que no podía ser. Era solo una estatua. Seguramente fue una ilusión.
Autora Verónica O.M.

sábado, 5 de enero de 2013

A LOS REYES...


Preciosa imagen de internet

Al rey Melchor le pedimos
la paz mundial.
A Gaspar bienes para
los que nada tienen.
Y a Baltasar...
que apechugue
con todo lo demás.
Ya todos sabemos
los problemas que hay.
Melchor, Gaspar, Baltasar,
si queréis seguir 
en ese pedestal
que os tenemos.
¡Rápidos a currar!
Me he tomado la libertad, de pedir por todos.
Verónica O.M.