miércoles, 3 de mayo de 2017

JULITA, LA HIJA DEL MAESTRO

Otro de Julita, os acordáis de ella?

El aula parecía un gallinero, el género femenino alborotaba mucho más, no porque fuesen más ruidosas sino porque eran muchas más. Hablaban de ropas, maquillajes, perfumes y también de chicos, cómo no...
Los de la clase eran compañeros de estudios y no triunfaron en el lugar, ninguno se comió ni una rosca, aunque se les iban los ojos por aquellas compañeras jovencitas y minifalderas.

La puerta se abrió de sopetón y entró el maestro, un hombre ya jubilado y qué tenía un extra bastante apetecible para agregarlo a su pensión.
-¡Silencio, empieza la clase!

Tod@s callaron con aquel vozarrón y la cara de mala leche.

A medida qué pasaron los minutos alguien pedía permiso para ir al baño, prácticamente tod@s a lo largo de la tarde-noche lo visitaban.
Era el baño familiar y todo hay que decirlo estaba pulcro cómo el que más.

Allí Julita tenía sus cremas, maquillajes y perfumes y me apuesto a qué todas en algún momento habían hurgado en sus cosas.
Las más atrevidas salían con los morros pintados y queriendo disimular, otras no habían podido resistirse a ponerse unas gotitas de su perfume.
Y al salir del baño raro el día qué no se tropezasen por la casa con la susodicha Julita, qué tenía un mosqueo de mil demonios.

Y por hoy no hay más.
Autora Verónica O.M

Imagen de internet


12 comentarios:

Ester dijo...

Pues habrá que esperar, Julita tendrá que tomar una decision. Abrazos

Verónica O.M. dijo...

No la tomará, Ester, te lo aseguro, ja,ja.
Tan solo de vez en cuándo.
Abrazos, buena noche 🌃

Rafael Humberto Lizarazo dijo...

No quisiera esta en los zapatos del maestro, con una clase tan alborotada.

Abrazos.

Verónica O.M. dijo...

Te comprendo.
El alboroto duraba hasta que él entraba en el aula, después tod@s prestaban atención.
Abrazos

llorenç Gimenez dijo...

Hola Verónica.. No se, no se yo.. pero eso de no saber si Julita subía o bajaba, salia o entraba, me parece muy gallego..jeje..
Bueno no te enfades, que en el fondo todos somos un poco gallegos.. o quisiéramos serlo..
Te veo en la playa de las Catedrales..Un abrazo.

Nieves Martín dijo...

Vaya con las alumnas, el baño mas bien parece el escuche de lla señorita pepis. jajajaja

Me encantan estas historias

Besitos Vero :)

Verónica O.M. dijo...

Julita estaba en su casa, salía y entraba cuándo a ella le venía en gana, cómo todos.
A mi no me hubiese importado ser gallega, qué conste, porqué me iba a enfadar? ja,ja.
Me ves en los blogs y punto.
Un abrazo, feliz día

Verónica O.M. dijo...

Ja,ja, la inocencia de la edad.
Un estuche muy completo que no todas pudimos disfrutar.
Besos, feliz día, Nieves

TORO SALVAJE dijo...

Julita debería poner orden...

Besos.

Verónica O.M. dijo...

Si debería, no se dónde acabará todo, ja,ja.
Besos

Carlos Augusto Pereyra Martínez dijo...

Con tal miríada de jóvencitas, terminaría uno dejando hacer lo que quisieran. Un abrazo. Carlos

Verónica O.M. dijo...

Ja,ja, seguro que si.
Un abrazo