miércoles, 27 de septiembre de 2017

UNAS MONEDAS



Arrodillado en la acera
como un penitente
hay un hombre
pidiendo limosna.

Los transeúntes caminan
y se les quedan mirando.

Algunos de buen corazón
le dejan unas monedas
y otros ni siquiera
posan en él 
sus miradas.

El hombre avergonzado
permanece postrado.

Todo le duele
por la posición 
pero allí permanece
hasta que oscurece.

Y cuándo se pone de pie
mete en el bolsillo
de su pantalón 
esas monedas
que abultan más 
de lo que valen.

Y en silencio se dice 
que hoy ha tenido
mucha suerte.

Después se dirige
a esa vieja pensión 
dónde tiene 
un plato caliente
y un humilde catre
el día que puede pagar.

Él y tantos otros...
Verónica O.M.

22 comentarios:

Rafa Hernández dijo...

Esa es la triste realidad, de nuestra sociedad; unos vivimos medio regular, y otros tienen que mendigar. Triste y desgarrador poema, pero es lo que vivimos en muchas aceras de las grandes ciudades. Mendicidad, siempre la ha habido, pero desde que comenzó la dichosa crisis, el numero de personas que ves pidiendo, ha aumentado en los últimos años considerablemente. Y lo más penoso, es que la gente ya nos acostumbramos a tan desolador drama.

Besos Verónica.

Verónica O.M. dijo...

Tienes toda la razón.
La costumbre lleva a eso, si.
Nadie debería tener la necesidad de pedir.
Esa es la sociedad que quiero.
Besos 🌃



Ester dijo...

Cuando ocurrió el atentado de Barcelona en las imágenes se veía aun mendigo sentado en el suelo con un cartel, la gente pasaba saltando sus piernas para no tropezar y nadie se detuvo a avisarle que debía irse, el tampoco se movió. Acabamos pensando que forman parte del mobiliario urbano. Abrazos

llorenç Gimenez dijo...

Hola Veronica.. Esa es una gente que "no existe". No existe para la mayoría de la gente que pasa por su lado, sin ni siquiera mirarlos, volviendo la vista hacia otro lado. No existe para las administraciones, para los gobiernos. No existe para las estadísticas. No existen porque no aportan, y por lo general no votan ni aportan réditos, en este mundo que solo se mueve por intereses..
Un abrazo..

Nieves Martín dijo...

Hay vidas muy duras . Y no nos damos cuenta cuandi vemos alguen asi lleva una vida que posiblemente nos sorprendieran al conocerla.

Besitos ;)

Sara O. Durán dijo...

Y hay quienes teniendo todo seguro, no encuentran qué rumbo darle a su vida.
Fuerte y agradecido abrazo.

TORO SALVAJE dijo...

Joder...
Este duele.
Por real.
De verdad que duele.

Besos.

Verónica O.M. dijo...

Ester, qué triste lo que cuentas que sucedió.
Al parecer termina ocurriendo eso mismo, qué triste.
Un abrazo 🌹

Verónica O.M. dijo...

Qué gran verdad lo que dices, Llorenç.
Queda una minoría que si nos importa. Debe ser horrible vivir situaciones extremas...
Un abrazo

Verónica O.M. dijo...

Nieves, tienes toda la razón.
La vida de por sí ya es dura y más si no se tiene para lo más básico.
Besitos 🌹 🌸

Verónica O.M. dijo...

Sara, suele ocurrir y mucho lo que dices.
Un abrazo grande 🌸 💐

Verónica O.M. dijo...

Duele porque no te es indiferente el sufrimiento ajeno. Eso dice mucho de ti cómo persona.
Besos

AMALIA dijo...

Un poema que refleja una penosa realidad.

Y, parece, con solución.

Besos.

Verónica O.M. dijo...

Es cierto, Amalia, una realidad que vemos a diario.
Se podría, de querer...
Besos 🌸 💐

Alfa Fon-Amor dijo...

Muy triste pero verdadero aquí y allá,en todas partes,abrazo amiga.

Verónica O.M. dijo...

Es cierto, amiga, en todas partes ocurre.
Un abrazo 🌹 🌷

Flor dijo...

Hola Veronica , tan real como la vida misma , más de uno devería calzarse los zapatos de estas pobres personas .
Te deseo una feliz noche besos de flor.

Verónica O.M. dijo...

Hola, Flor, tienes toda la razón.
Hay tantas personas en situaciones extremas que asusta.
Besos, buena noche 🌹 🌸

Carlos Augusto Pereyra Martínez dijo...

Por acá, ante la crisis venezolana, el país vecino a Colombia, son muchos migrantes, que cuando no encuentran un trabajo, no les queda más salida que pedir limosna, para ese plato de comida, del que hablas con tu personaje en el texto mendicante- Un abrazo. carlos

Verónica O.M. dijo...

Carlos, qué triste suceda eso.
Por aquí tanto de lo mismo.
Un abrazo

José Ramón dijo...

Espectacular Himno a esas personas tan cercanas en nuestra vida Saludos

Verónica O.M. dijo...

Gracias, José Ramón, bienvenido...
Saludos, feliz día