viernes, 23 de marzo de 2018

ADOLESCENCIA 55 Y 56


Preciosa imagen de internet
cuento escrito por mi (novela)


JEREMY Y YOLANDA 55

Escuchó a su abuela trajinar en la cocina. Se levantó de la cama y encima de su pijama veraniego se puso una bata de manga corta y de un tono violeta claro.


-Buenos días abuela. Deja que te ayude.

-No es necesario, Yoli. Siéntate que te sirva el desayuno.

-Te quiero mucho, abuela. La abrazó rodeándola con sus brazos.

La mujer estaba que no cogía en su piel al tener a su lado a su querida nieta, tan bonita y cariñosa. Era más de lo que pudo soñar. 
-Tunanta, yo también te quiero y no sabes cuánto...

Desayunaron, un café con leche y unas magdalenas caseras que la abuela había preparado el día anterior.

-Pediré hora para que te visite la comadrona del pueblo. Ya va siendo hora de que lleves un control.

Los ojos de Yolanda se entristecieron, pero sólo por unos pocos segundos. Pensó, que su abuela no tenía ninguna culpa de lo que a ella le sucedía. Era culpa del amor. Aquel que sentía por su amigo de la infancia, su adorado Jeremy, por el que lloraba todas las noches.

La semana paso rápidamente. Se ilusionó pensando que María vendría a visitarla. Quizás su novio Israel viniese también.
Autora Verónica O.M.
Continuará

JEREMY Y YOLANDA 56

Llegó el ansiado domingo y Yolanda se levantó temprano. Con los nervios de volver a ver a María, apenas pudo dormir. Su amiga la llamó el día anterior confirmando de que vendría también Israel.
Interiormente se alegró por ellos. Pero también se entristeció por ella misma. Era tan desgraciada sin el amor de su chico. Con el que había pensado algún día formar una feliz familia.

Se duchó  y vistió muy mona. Su tejano favorito con un top de colores muy vistosos y que a su rostro daban vivacidad.
El maquillaje apenas perceptible (nude) y estaba guapísima. 
El mes siguiente cumpliría los diecisiete.

Después fue en busca de su abuela y la encontró preparando un suculento desayuno para las dos.

Desayunaron y hablaron de cosas no demasiado importantes, pero que llenaron el tiempo de forma agradable.

Sobre las once de la mañana sonó el timbre de la puerta.

-Abuela, abro yo.

Y al abrirla se encontró a María e Israel con sus amplias sonrisas. Se abrazaron los tres a la vez, muy contentos de estar nuevamente juntos.

Mientras tanto alguien observaba no lejos de allí. Su corazón golpeaba fuertemente su pecho. 
Autora Verónica O.M.
Continuará 

10 comentarios:

Ester dijo...

Oh, que bonito, promete reencuentro, que ganitas de quedarme a espiar. Abrazos

Verónica O.M. dijo...

Si, Ester, lo promete.
Si te quedas le harás compañía a quien lo está haciendo también.
Abrazos, buen fin de semana 🌹

AMALIA dijo...

Qué emocionante se está poniendo!!
Besos

Alfa Fon-Amor dijo...

Esto viene bien,cariños.

Sara O. Durán dijo...

Perfecto!!!
El reencuentro ya está muy cerca 😉
Besitos, Vero.

Verónica O.M. dijo...

Gracias, no sabes lo que me alegra.
Besos🌷

Verónica O.M. dijo...

Eso es, Alfa, los males no duran siempre.
Besos 🌼

Verónica O.M. dijo...

Muy cerca está, Sara, es más lo he publicado antes de contestar los últimos comentarios.
Besitos 🌹

Flor dijo...

Hola guapa , me he leído los 4 capítulos de un a atacada , y están muy bien que nervios tengo , señor mio que ganas tengo de que se vuelvan a juntar de nuevo la verdad , es que hacen muy buena pareja .

Pd , Anoche vi lo que habías publicado , pero no me a dado tiempo a leerlo a ver si mañana con más tiempo , lo leo y te comento vale cariño , te deseo un feliz Sábado besos de Flor.

Verónica O.M. dijo...

Hola, guapísima, has tenido que leer bastante, gracias.
Ya sabes aquello de fueron felices y comieron perdices, pues eso, aunque nunca he entendido que tienen que ver las perdices con la felicidad, ja ja.
Deseo la otra historia te guste también.
Besos feliz domingo 🌼