miércoles, 18 de abril de 2018

NOVELA DE MISTERIO 16

SECRETOS ENTERRADOS CAPÍTULO nº 16 novela 
                                                  
Esteban pasó muy malos tiempos, perder a su hijo y también a Luisa lo hizo un hombre muy huraño, nunca sonreía y parecía que el mundo se lo debía todo.
Quitó de la casa algunas fotografías de su hijo, y las guardó en una caja, cómo queriendo olvidar que algún día existió, aunque sabía que aquello sería imposible. 
Tenía múltiples heridas que ya nunca cicatrizarían, aunque poco a poco se adaptó a vivir solo y por la cuenta que le traía...

Pensaba asiduamente en Luisa y sabía que no había sido justo con ella, pero lo hecho ya no se podía deshacer.
Daría su vida porque volviese a su lado, pero tenía la plena convicción de que no sucedería jamás.

También pensaba en tiempo más atrás, cuándo vivía con su mujer, María, una mujer enfermiza que desde que dio a luz a Luisito se la veía cada día apagar un poco, hasta que un día...

Luisa fue su tabla de salvación al haberse quedado viudo y con un niño tan pequeño, ciertamente no estaba enamorado al principio, después poco a poco fue descubriendo que había tenido mucha suerte al conocerla. Lo hicieron en la cola de la panadería.
No se casaron y lo dejaron para más adelante, aunque aquella boda jamás se realizaría debido a la tragedia sucedida.
Autora Verónica O.M.
Continuará                                           

6 comentarios:

llorenç Gimenez dijo...

Hola Verónica.. Es que la vida es un tango, y da mil vueltas, y aunque la cola de una panadería da mucho de sí, luego hay que envolver y guardar bien el pan, para que no se seque..
Un abrazo..

Verónica O.M. dijo...

Lo de mantener el pan en condiciones da para mucho...
Se admiten truquillos.
Un abrazo

AMALIA dijo...

Nunca sabemos lo que nos depara la vida.
Un beso . Sigo interesada en tu historia.

Verónica O.M. dijo...

Es cierto, Amalia, nunca.
Gracias por tu interés en ella.
Besos 🌸

Sara O. Durán dijo...

En los problemas, no siempre reaccionamos como es debido.
Un beso.

Verónica O.M. dijo...

Es cierto, Sara, es porque cada persona somos diferente y no tenemos la misma capacidad.
Es humano el equivocarnos...
Un beso 🌹