martes, 7 de mayo de 2013

HASTA QUE TÚ TE VAYAS (3)


                                                                     
Preciosa imagen de internet


Le preparó algo de comida para José, que depositó en una especie de fiambrera,  después compraría el pan y le pondría un buen trozo.
Recogió la mesa y,  fregó los cacharrros. Los dejó  escurrir en la misma pica. Más tarde y una vez secados, los pondría en el lugar que tenía destinado para ellos, que era un viejo armario que habían dejado los anteriores inquilinos. Y que ella,  había fregado en profundidad antes de darle uso.
Después se lavó y vistió para salir. Cerró la puerta con una gran llave, que escondió en un hueco que tenía la fachada de la casa.
Siempre lo hacía,  ya que era engorroso transportarla.

Caminó unos metros, cruzó la calle y subió otra empinada.  Desde lejos,  había visto a María barriendo la puerta. 

-Buenos días nos dé Dios.
Dijo la mujer al verla. Era pequeñita,  pero de ojos muy avispados.

-Buenos días María, no sé como pero siempre te cojo trabajando.

-Ya sabes hija, eso es el destino de los pobres.

-No puedes quejarte demasiado, otros quisieran estar en tu lugar.

-Lo sé, y cada día doy gracias a Dios.  ¿Y tú se las das?

-Yo también María, tengo un hombre que me quiere, y trabaja como un mulo. Pero  lo que me duele es no poder darle un hijo,  Dios no quiere y  tendremos que conformarnos.

-Vamos para dentro que ya he acabado...
La mujer entró y apartó la cortina de tiras,  esperando a que la otra pasara.

-¿Qué necesitas?

-Dame algo para la garganta, se ve que he debido coger algo de frío, no sabes como me duele la condenada.

-Te daré algo que es mano de santo, ya me contarás.
Y le dio una especie "de lo que hoy llamamos jarabe" que ella misma preparaba.
En aquel lugar  todos la apreciaban y admiraban, ya que la consideraban una mujer muy sabia.
Y al acordarse de algo...
-Espera,  que tengo algo que ni hecho para ti.
Y le tendió, una especie de bolsa hecha con grueso papel.
-Reparte lo que hay aquí en nueve partes,  y cada día te tomas una.  Y espera a ver que sucede.

Anita le  hubiese querido preguntar que era aquello, pero no lo hizo...
Autora Verónica O.M.
Continuará

                                                                     

6 comentarios:

silvo dijo...

Me temo que María quiere trabajar lo del hijo, veremos, besos!

Verónica dijo...

Para silvo
Silvo, me lo temo yo también.
Besos, buena noche

Rafa Hernández dijo...

Como ya estoy muy mayor ya no me acordaba, pero sí, ahora en este capítulo me ha venido a la cabeza el recuerdo de la pócima de los capítulos que ya publicaste en su día. Pues nada María se lo tomará y cuando pille a José por banda lo destroza como si se tratase de una leona. Va a dejar a José hecho un guiñapo.

Besos Verónica.

Verónica dijo...

Para Rafa Hernández
¿Muy mayor? que cosas dices, jaja
Publiqué seis capítulos y se quedó inacabada, ahora la terminaré que me lio...
Como lo pintas José saldrá corriendo, jaja
Besos, buena noche Rafa

Nieves dijo...

Aquí estoy Vero!!

Iniciando a leer este relato que aún me tiene a la expectativa, sin duda será fantástico como todos tus relatos que siempre me enganchan.

Besos :)

Verónica dijo...

Para Nieves
Deseo no defraudarte, gracias por seguir esta historia también.
Besos