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miércoles, 16 de enero de 2013

¡SI! RELATO ESTRELLA POEMA

Bonita imagen de internet


María del Mar llevaba unos días muy nerviosa, se daba perfecta cuenta qué a Ismael, le pasaba algo. ¡No era tan tonta!
Tenía miedo de preguntar ¡Se temía lo peor! y pacientemente esperaría a que su pareja hablase.
Ismael tardó bastante en hacerlo, pero al final se decidió.

María de Mar, temblorosa escuchaba. ¡Y no se lo podía creer! aunque esperaba esto o peor todavía.

-¡Me voy de aquí! Ya no deseo vivir contigo.

¡Pero tú, eres un sinvergüenza!

¡No soy sinvergüenza! Soy un hombre, ya cansado de la vida a tú lado. ¡Me agobias, con tus tonterías de niña! Me casé contigo pensando que eras más adulta. ¡Pero veo que no creces, y me he cansado.

-¿Qué, te vas con otra?

Ismael pensó no decirle la verdad.¡ Pero porqué no hacerlo! tarde o temprano se iba a enterar de aquello.

-¡Si! dijo alto y claro

¡No tienes vergüenza! dijo ya histérica y a punto de llorar.

Luego vengo a por mis cosas.

Y se marchó dando un portazo, se oyó bajando rápido por la escalera.
Al fin... Se había decidido a hablar, y romper una relación que ya no le llenaba. ¡Qué era pesada como una losa en las espaldas! No estaba dispuesto a cargar más con ese peso. La vida era muy corta.

María del Mar, quedó llorando más qué por amor a él, lo era por la rabia qué le ocasionaba que la dejaran tirada como una colilla.
 Autora Verónica O.M.
ESTRELLA POEMA
Estrella ilumina
mi oscuro camino
qué no tropiece
en esta noche negra.
Acerca a mis ojos
la luz que destellas,
y no me dejes
tan sola en esta
oscura fría
desesperante y no
querida tiniebla.
Verónica O.M.

martes, 20 de septiembre de 2011

JOSEFINA

Eran las doce del mediodía, comenzaba la misa por el alma de Josefina, una mujer rondando los setenta años, la cual acababa de fallecer, tras una larga enfermedad, en cuestión de dos años se apagó como una vela.
El cura se acercó a familiares directos, que estaban de pié en el primer banco de la Iglesia.
-Son hijos de la difunta?
-¡Si! dijo uno de ellos, somos sus hijos.
-Que destacarían de su madre? dijo el cura muy serio y solemne.
El que había contestado antes, con los ojos muy rojos de haber llorado mucho le dijo
-¡Era una bellísima persona!, daba todo lo que tenía, casi todo el mundo la quería
-Casi todo el mundo?
-¡Casi!, no le agradaban esas personas que pisan a los demás, siempre defendía la igualdad
-¡Bueno empezaremos la misa, en su memoria!
¡Tenga! dijo metiendo su mano en su chaqueta
-¡Mi madre quería que se leyera aquí!, y a poder ser me gustaría a mi leerla
-¡Bien! dijo el cura, dentro de un rato podrá hacerlo.
Al poco rato llamó al hijo, que al parecer era el mayor, le ofreció el micrófono y empezó a leer emocionado, pero con mucha seguridad, su madre debería quedar contenta, al hacerlo como ella deseaba.
PARTE MI ALMA FELIZ
Para los que me amaron
mil gracias desde aquí
no derrames tus lágrimas
¿no ves? yo marcho feliz
a los que no me quisieron
y con saña me dañaron
no derrames tus lágrimas
te arrepentiste?
si es así...
 bienvenidas sean ellas
a mí ya no me hacen falta
pero a tí si...
te harás un gran bien
a partir de aquí
serás mejor persona
gracias a mi
si me amaste
gracias mil
no llores por mi
en tu corazón quedará
un trocito de mí
si no me quisiste 
ten un momento para
mi y deja que te diga
te perdiste mi respeto
y con ello te lo perdiste
tambien tu
no hagas a otros
lo que me hiciste a mi
un beso para todos
parte mi alma feliz
Verónica
Dichas estas palabras, desde el último banco cuchicheaban dos personas muy flojito.
¡Esta no se calla ni muerta! vámonos Fermín que aquí sobramos.
-¡Pero mujer!....
-¡Ni mujer ni narices!, eso de si no me quisiste lo ha dicho por nosotros, o te vienes o te dejo ahí solo, así que decide.
Se levantaron los dos, y se marcharon, la mujer con la cabeza bien alta, para ser natural la levantaba demasiado, el hombre bastante abochornado.
La misa estaba a punto de acabar, la mujer sería posteriormente incinerada, por expreso deseo.
Verónica