jueves, 5 de julio de 2012

HABÍA UNA VEZ, UN BARRIO...

Bonita imagen de internet
                                      
Había una vez, un barrio...
En el que había muchas personas con mascotas, la mayoría perros. A los que sacaban a hacer sus necesidades a la calle, hiciese frío o calor.
Todos dejaban "aquella necesidad" en el suelo. La cual siempre había alguien que la pisaba, incluido algún resbalón que podía haber terminado en tragedia.
La calle parecía una pocilga, pero nadie hacia nada ni siquiera quien debería.
A los muchos días...
A Martín el jardinero, se le ocurrió una idea. La puso a la práctica inmediatamente.
De madrugada, y con una pala "aquellas necesidades" las iba recogiendo y las echaba en un recipiente, el cual se llevaba a su casa, depositándolo en un rincón de su patio.
En dicho patio, tenía una especie de cuartucho y allí ideó lo que iba a hacer.
Se le ocurrió que sacaría un buen dinero, haciendo abono para las plantas.
Pensado y hecho...
"Con tierra, otros ingredientes "y aquello" empezó a fabricar un abono inmejorable. No tardó, en encontrar a quien le interesó su invento, así que el negocio le prosperó de forma casi inmediata.
Los vecinos, al principio ni cuenta se dieron que las calles amanecían limpias, de aquellas cosas tan asquerosas pero lo hicieron al poco...
A Martín, al parecer la vida le estaba sonriendo ya que se había comprado la casa anexa a la suya, con la idea de agrandar la que ya tenía. También estrenó un cochazo negro, que jamás se había visto uno igual por el barrio, parecía un marqués.
El hombre se sentía observado, pero no le dio demasiada importancia.
Por las noches seguía con lo mismo, recoger "aquellas necesidades caninas" y lo vieron...
Ahora ya sabían lo que estaba ocurriendo, y lo airearon por el barrio.
Una mañana, cinco de ellos se personaron en el ayuntamiento, llevaban un escrito con las firmas del barrio entero.
El que llevaba la voz cantante.

-Tome medidas sr. alcalde " nos roba lo nuestro"
FIN
Verónica O.M.
                                                 




14 comentarios:

Beatriz dijo...

ja! hay gente que es muy caradura!!!! El hacía el trabajo que debía haber hecho cada dueño del perro. Pero en cuanto vieron que eso dejaba dinero ya se sientieon envidiosos. El ser humano es increíble.

Teresa dijo...

¡Pero cuánta envidia! Solo cuando el vecino prospera, reclamamos aquello que ahora sí creemos nuestro, pero ni mirábamos cuando no daba dinero.

Triste, pero real.
Un beso.

silvo dijo...

Muy propio del egoismo en que vivimos,solamente piensan en ellos mismos y no tienen ni un ápice de vergüenza, por cierto corre a la propiedad intelectual a patentar la idea, besos

Rafa Hernández dijo...

Muy pero que muy bueno Verónica. O sea que ponen las calles perdidas de las mierdas de los perros, sin molestarse en recogerlas y que las calles estén hechas una calamidad, y cuando a otro se le ocurre recogerlas y hacer negocio con los excrementos encima le tienen envidia y tirria porque gana dinero. Así de egoístas y bordes somos muchos seres humanos. Bueno ahora con los excrementos de los perros la gente ya cada vez se va concienciando más y las recogen, bueno no es que se vayan concienciando en realidad es que les tienen miedo a las multas, pero como sabes antes tenías que ir saltando por las aceras para no pisar una gran catalina; algunas eran tan grandes que yo creo que los que se cagaban eran los dueños de los perros.

Besos.

Osvaldo Rene Alberto dijo...

Lo nuestro deja de ser nuestro, cuando nos olvidamos de ello, y vuelve a serlo cuando nos damos cuenta que otro se aprovecha de nuestro olvido. Ocurre en el amor, cuando este nos deja por tantos descuidos, reclamamos derechos sobre él, dándole la importancia que nunca le dimos.
Buena entrada Vero, eso sucede en todos lados.
Un beso

Verónica dijo...

Para Beatriz
Tienes toda la razón Beatriz, somos increíbles y muy marranos también, quien deja que su perro haga esas cosas y no las quita.
Pienso que para eso, mejor no tengan perro.
Besitos

Verónica dijo...

Para Teresa
De envidia andamos sobrados, bueno unos más que otros jaja.
Te confieso, que no envidio a nadie.
Besitos, muy buena noche

Verónica dijo...

Para Silvo
Tienes mucha razón Silvo, así somos el género humano.
Por lo pronto registré el escrito.
¡Ay si yo me entero, que me roban la idea para hacer abono, los llevo a los tribunales jaja!
Besos, muy buena noche

Verónica dijo...

Para Rafa Hernández
Comparto tu opinión Rafa, y me alegra te guste el escrito muchas gracias.
Me estoy riendo de lo que dices al final del comentario, eso mismo lo hemos pensado muchos al ver esas cosas asquerosas tan enormes jaja
Besos, muy buena noche

Verónica dijo...

Para Osvaldo Rene Alberto
Muchas gracias Osvaldo, me alegra te guste este relato.
Es tal y como dices, somos así a conveniencia nuestra.
Un beso

Teresa dijo...

Chao Verónica. Nos vemos a la vuelta. Sé feliz.

Un beso grande.

Verónica dijo...

Para Teresa
Teresa, supongo que te vas de vacaciones, que las pases genial.
Muchas gracias por despedirte y tus buenos deseos, que yo te deseo el doble jaja.
Besitos, hasta tu vuelta cuídate...

Carlos Augusto Pereyra Martínez dijo...

Cómo develas el alma humana en este texto: tan varia y material. Un abrazo. Carlos

Verónica dijo...

Para Carlos Augusto Pereyra Martínez
Somos así de interesados, envidiosos y malos, aunque unos más que otros jaja.
Un abrazo