domingo, 5 de marzo de 2017

MARTHINA relato



                Bonita imagen de Internet

La vida de Marthina era de lo más aburrida. Eso era lo qué su familia pensaba, pero nada más lejos de la realidad.
Paseaba por la gran ciudad a diario. En ocasiones se sentaba en alguna terraza y tomaba un refresco. Observaba a las personas qué caminaban. Con su ojo clínico era capaz de acertar qué problemas les perturbaban.

Su cola con hielo descansaba en la pequeña y redonda mesa, y a pequeños y lentos sorbos  el refresco iba desapareciendo del vaso de tubo.

Observó cómo un niño pequeño echaba a correr y al parecer iba a cruzar la carretera qué con el semáforo abierto no paraban de transitar coches. Pegó un brinco y fué tras él cogiéndole del brazo. Si hubiese tardado un segundo más el atropello del niño hubiese sido inevitable.

Escuchó detrás de ella cómo un hombre un tanto histérico pronunciaba al parecer el nombre del niño.
-Lucas, ¿porqué te has escapado? ¿estás tonto o qué? te voy a pegar una zurra qué no te van a quedar más ganas de hacerlo otra vez.

Marthina le dejó desahogarse. Era comprensible qué el pobre hombre se había llevado un susto mayúsculo.
Él, ya había reparado en ella y abochornado tuvo que pedir disculpas.
-¡Lo siento¡ me llamo Daniel y este gamberrete es mi sobrino Lucas.
Y bla, bla, bla...

Los tres tomaron asiento dónde anteriormente estaba tomando su refresco ella sola.

Y el camarero qué había observado todo los miró y sonrió. Entró en el establecimiento dónde otros clientes esperaban para ser atendidos. Y pensó qué menuda suerte tenía aquel gachón de estar con semejante mujer.
Autora Verónica O.M.

14 comentarios:

Ester dijo...

Esto promete. Lucas es un solete, travieso pero un solete. Abrazos

Verónica O.M. dijo...

Y su familia pensando qué lleva una vida aburrida. Lo qué son las cosas...
El solete por poco causa un disgusto y de los gordos, menudo bichillo.
Besos 🌹

Sara O. Durán dijo...

Aquí va a iniciar un romance, creo. Gracias a ese chiquillo inquieto Lucas.
Besos, Vero.

Verónica O.M. dijo...

De poder, podría darse el caso.
Los designios de la vida...
Besos 🌸

Nieves Martín dijo...

Ella en su sencillez, gusta secretamente. :)
El camarero ya bien podía ponerse las pilas. :)

Besitos !!!

Carlos Augusto Pereyra Martínez dijo...

La soledad y su placer no se puede medir por la distancia que se ponga frente amigos y familirares. UN abrazo.

Rafael Humberto Lizarazo dijo...

Por culpa de Lucas algo va a suceder entre esos dos.

Un abrazo.

Abuela Ciber dijo...

Si es momento indicado la vida lo dira
Grato tu relato
Cariños

Verónica O.M. dijo...

Es cierto, Nieves, y creo qué ella lo sabe.
El camarero estuvo pendiente no fuera a ser qué marchara sin pagar, aunque después admiró a Marthina y envidió al tío de la criatura. Y los clientes esperando ja,ja.
Besos 🌸 💐

Verónica O.M. dijo...

Muy cierto, Carlos.
La soledad deseada es fantástica.
Un abrazo

Verónica O.M. dijo...

Seguro qué si.
Cómo poco deben de estarle agradecidos, pero mejor el pequeño no se entere, qué vaya susto.
Un abrazo

Verónica O.M. dijo...

Abu, tienes toda la razón. El tiempo dirá.
Me alegra te lo parezca, gracias.
Besos 🌹 🌸

llorenç Gimenez dijo...

Hola Verónica.. Ves como un vermutillo.. y un niño, siempre une, Marthina y Daniel.. ya tiene algo en común..
Un abrazo..

Verónica O.M. dijo...

Al parecer lo sabes por experiencia, ja,ja.
Un abrazo