lunes, 23 de abril de 2018

NOVELA DE MISTERIO 18

SECRETOS ENTERRADOS CAPÍTULO Nº 18  novela                         
                                                  Luisa estuvo hasta muy tarde tumbada. Había oscurecido por completo y se dio cuenta que había estado en mala posición al dolerle todo el cuerpo.
No cenó, ni tampoco se acordó de ello. Tenía como un nudo en la garganta, aunque en su interior se sentía más ligera, era como si se hubiese descargado un poco su lastimado corazón.

Se acostó y apagó la luz de la mesilla de noche y se tapó con la sábana encimera.
No sentía frío, pero era su forma de dormir siempre.
Se posicionó boca arriba y con los ojos abiertos que brillaban en la oscuridad.

-Esteban amor, mio. ¿Porqué nos tuvo que suceder eso?

Escuchó el reloj del salón, dar todas las horas hasta las seis. 
Desesperada se levantó y se puso una larga bata de color rosa encima de su cuerpo semidesnudo y se dirigió hacia la ventana.

Todavía no se veía un alma por la calle, aquella noche había sido para ella eterna.

En la cocina se preparó un vaso de leche y se lo bebió a pequeños sorbos.

Aquella mañana no pensaba salir a la calle, pero si lo haría a la tarde para ir a trabajar.
Su trabajo consistía en dar clases de costura a unas alumnas principiantas y lo hacía tres días a la semana.
El horario era de cinco de la tarde a nueve de la noche. Además pintaba algunos cuadros para una tienda de muebles importante.
Lo hacía en una pequeña habitación y que había adecuado para ello en su casa.

Su hijo Paul ya no vivía allí y para ella sola tenía más que suficiente. 
Había bajado su ritmo de trabajo, al no necesitar ya demasiado.
Autora Verónica O.M.
Continuará                       

viernes, 20 de abril de 2018

NOVELA DE MISTERIO 17

SECRETOS ENTERRADOS CAPÍTULO Nº 17 novela
                                                       
La mujer en un impulso cogió papel y un bolígrafo.
Se acomodó en la mesa y empezó a escribir:
Esteban, tu tía me entregó la carta. No pensaba contestarte y quizás me arrepienta más tarde, de hacerlo. 
Te diré que jamás he olvidado nuestros últimos tiempos, fueron muy duros para los dos. No sabes cómo me sentí, e incluso tampoco cómo me siento todavía. 
Me culpaste de aquello y bastante sufrimiento tenía yo, para que encima tú me atosigaras cómo lo hiciste entonces...
Pensaste que no quería a Luisito y desde el primer momento lo quise. Era un niño tan especial. Perderlo de aquella forma fue un trauma del que todavía no me he repuesto.
Escuchar de tus labios tantas barbaridades me hirió en lo más profundo y eso jamás lo olvidé ni podré hacerlo jamás.

La mujer se detuvo.
En sus ojos empezaron a brotar imparables lágrimas.
Y ya no pudo continuar escribiendo. 
Dejó la carta a un lado de la mesa y de su boca empezaron a salir alaridos de dolor. 
Y así estuvo largo rato.

Después, se levantó y fue hacia el baño y se lavó el rostro.
Se miró en el espejo y parecía haber envejecido de repente varios años.

Muy triste volvió al salón, se tumbó en el sofá y se tapó con una manta.
Allí permaneció hasta el anochecer reviviendo los viejos tiempos.
Autora Verónica O.M.
Continuará                                    

miércoles, 18 de abril de 2018

NOVELA DE MISTERIO 16

SECRETOS ENTERRADOS CAPÍTULO nº 16 novela 
                                                  
Esteban pasó muy malos tiempos, perder a su hijo y también a Luisa lo hizo un hombre muy huraño, nunca sonreía y parecía que el mundo se lo debía todo.
Quitó de la casa algunas fotografías de su hijo, y las guardó en una caja, cómo queriendo olvidar que algún día existió, aunque sabía que aquello sería imposible. 
Tenía múltiples heridas que ya nunca cicatrizarían, aunque poco a poco se adaptó a vivir solo y por la cuenta que le traía...

Pensaba asiduamente en Luisa y sabía que no había sido justo con ella, pero lo hecho ya no se podía deshacer.
Daría su vida porque volviese a su lado, pero tenía la plena convicción de que no sucedería jamás.

También pensaba en tiempo más atrás, cuándo vivía con su mujer, María, una mujer enfermiza que desde que dio a luz a Luisito se la veía cada día apagar un poco, hasta que un día...

Luisa fue su tabla de salvación al haberse quedado viudo y con un niño tan pequeño, ciertamente no estaba enamorado al principio, después poco a poco fue descubriendo que había tenido mucha suerte al conocerla. Lo hicieron en la cola de la panadería.
No se casaron y lo dejaron para más adelante, aunque aquella boda jamás se realizaría debido a la tragedia sucedida.
Autora Verónica O.M.
Continuará                                           

lunes, 16 de abril de 2018

NOVELA DE MISTERIO 15

SECRETOS ENTERRADOS CAPÍTULO Nº 15 novela 

Ya nada fue igual...
Y tuvo que soportar malos tratos.
Era todavía muy joven, en aquellas fechas tenía unos veinticinco años. 
Fue muy duro soportar aquello, aunque aguantó debido a sentirse culpable de lo ocurrido. 
No podía imaginar la tragedia que se iba a desencadenar.

Esteban ya no fue el mismo. Y de ser un hombre enamorado, pasó a ser despótico y agresivo.

Hasta que un día, Luisa ya no pudo más...
Pero antes de irse, dejó una nota encima de la mesa del salón.
-Jamás te perdonaré. No intentes buscarme. Nunca volveré contigo.
Y cogió la maleta que tenía preparada desde hacía días y se fue. 
Cogió el tren rumbo hacia un pueblo del que ya nunca se marcharía.

El comienzo fue duro.
Se sentía muy triste, pero se tuvo que espabilar al darse cuenta que  en su vientre ya llevaba a su futuro hijo.
Por él luchó como una leona y poco a poco fue aceptando su nueva situación.

Hasta que llegó aquella carta...
Y dentro de ella se revolvieron sus sentimientos
Autora Verónica O.M.
Continuará

domingo, 15 de abril de 2018

NOVELA DE MISTERIO 14

SECRETOS ENTERRADOS CAPÍTULO Nª 14
                                       
Se dispuso a leerla, pero antes de hacerlo tragó saliva.

Mi añorada, Luisa. 
Me tomo la libertad de escribirte...

Se detuvo y permaneció largo rato con la carta en la mano.
Se lo imaginó en plan humilde y dado el carácter de Esteban, no iba demasiado con él. 
Aquello era algo extraordinario.
Pero estaba segura que jamás lo perdonaría. 

Siguió leyendo y de vez en cuando paraba y suspiraba.
Al acabar, sus ojos brillaban demasiado y antes de que sus lágrimas se desbordasen, las apartó de un manotazo y dejó un arañazo en su rostro.
Se lo había hecho con una de sus largas y cuidadas uñas.

La expresión de su rostro había cambiado por completo.

Si alguien la viese se daría cuenta de que estaba muy enfadada.

Pensó en lo que pudo ser y no fue. En todo su sufrimiento. En que podían haber estado juntos si aquella tragedia no hubiese sucedido. Pensó en el pobre Luisito, un niño tan dicharachero y que acabó electrocutado al meter sus deditos en el enchufe del salón, mientras había ido a vigilar la comida que estaba cocinando.

Recordó aquel instante...

Se volvió cómo loca, al verlo tendido en el suelo.
Y de qué forma...
Después, pasó todo muy deprisa.
La escucharon unas vecinas que acudieron a la casa de inmediato al oír sus gritos.
Una de ellas avisó a Esteban por teléfono, había encontrado su número en la agenda y que estaba al lado del mismo.

La mujer quiso ser suave, sin conseguirlo.
-Luisito ha sufrido un accidente.

El hombre muy alterado, dijo.

-Ya voy.
Autora Verónica O.M.
Continuará
                                           

CREO SE PUEDE COMENTAR...

Espero que el problema ya esté solucionado.
Gracias.
Buen finde

sábado, 14 de abril de 2018

NOVELA DE MISTERIO 13

SECRETOS ENTERRADOS CAPÍTULO N° 13 novela
                                                
Al cerrar la puerta se desmoronó y rompió a llorar desconsoladamente.
Así pasó mucho rato, sus ojos vertían más lágrimas que en muchos años. 
Trató de tranquilizarse sin conseguirlo y cogió la carta de Esteban, la acercó a su rostro besándola. Y sin leerla, tenía la certeza  que en ella intentaba un acercamiento.
Había sufrido mucho con su desprecio y linchamiento y eso era imposible de borrar por años que pasaran.
Lo seguía queriendo a pesar de todo, pero sabía que jamás perdonaría todo lo que él la había hecho sufrir.
Había sido muy ingrato.

Ella no tuvo la culpa de lo sucedido, pero cegado la culpó y culpó, hasta que un día ella se marchó para nunca volver.

A los pocos días se dio cuenta de que estaba embarazada y se juró que no iba a decirle nada al no merecerlo.

Intentó leerla pero las lágrimas no la dejaban.
Autora Verónica O.M.
Continuará

jueves, 12 de abril de 2018

NOVELA DE MISTERIO 12

SECRETOS ENTERRADOS 12 novela
                                                        
-¡Prepararé café! 
Dijo Luisa, pero su amiga con un gesto la detuvo.

-Otro día lo tomaremos con más calma.  
Debo ventilar y limpiar la casa. Regreso, mi hermana  ya está muy mayor y me necesita.
Diciendo esto,  la mujer se levantó y le puso la mano en el hombro.
-El mes que viene volveré y  prometo quedarme más rato.

Se abrazaron con cariño. Tenían edades diferentes, aunque Luisa que era la más joven ya la atesoraba, importante. 

La acompañó a la puerta, pero antes de abrirla... 
-¿No sabe, nada de nada?
Preguntó, no sabiendo bien lo que quería escuchar.

-No sabe nada. Imagina cómo se pondría conmigo si alguna vez llega a enterarse. Me lo hiciste prometer y para mi es más que suficiente para mantener la boca cerrada. Lee la carta y no seas demasiado dura.

-Pero él no pensó en mi, ni siquiera ha hecho por verme en tantos años.

-Querida, Luisa ¿y con qué cara se presentaba aquí? Pensaría lo ibas a echar a patadas
.En fin... me tengo que marchar.
Autora Verónica O.M.
Continuará 

miércoles, 11 de abril de 2018

NOVELA DE MISTERIO 10 Y 11

SECRETOS ENTERRADOS CAPÍTULO N° 10 novela

Diez años atrás en el tiempo...

Luisa era una mujer guapa todavía, había tenido muchos pretendientes aunque a ninguno tuvo en cuenta.
El desengaño con Esteban la dejó marcada para siempre, pero lo disimuló bien y nadie lo hubiese dicho, solamente lo sabía Lola, con la que mantenía una hermosa amistad.

Un día recibió su visita. Se dieron un grandísimo abrazo al reencontrarse. Tenían tanto de que hablar... Pero lo harían después y con calma.

Lola se sentó en el sofá de terciopelo rojo y que estaba reluciente. No sabía cómo lo hacía su amiga para que siguiese pareciendo nuevo.

-¿Qué me cuentas, Lola? 

La mujer tomó aire antes de confesarle lo que la había traído hasta su casa.
-Te traigo una carta de Esteban.

Luisa cambió de semblante en un segundo. Los fantasmas del pasado habían vuelto para perturbarla.
Autora Verónica O.M.
Continuará 

SECRETOS ENTERRADOS CAPÍTULO  N°11 novela

 Lola se asustó de la extrema palidez de su amiga.                                      
-¿Te pasa algo, Luisa? me has asustado, mujer.

-Ha sido por la impresión.

Lola fue a la cocina y le trajo un vaso de agua y que puso en sus manos.

La mujer bebió un poco y dejó el vaso encima de la pequeña mesa de centro.

-Mi sobrino está arrepentido.
Lo soltó así a bocajarro y esperando su reacción...

-Eso es su problema. Tú sabes lo mal que se portó conmigo, eso jamás lo pude, lo puedo, ni podré olvidar. ¿Lola, él no sabrá nada de nuestro hijo, verdad?

-Te lo prometí, jamás rompo mis promesas. Aunque no quiero que te enfades conmigo, querida, pero pienso que no hiciste lo correcto, me refiero a no hacerle partícipe de que estabas embarazada, si  Esteban lo hubiese sabido las cosas hubiesen sido muy distintas.

Hubo un breve silencio por parte de ambas, fue Luisa quien lo rompió.
-He vivido solamente para nuestro hijo, no quise que viviese en sus carnes ese drama, lo he mantenido al margen en todo momento y no me arrepiento ni lo haré jamás.

-Pero tu querías a mi sobrino. ¿Ya lo has olvidado?

- No, para mi desgracia. Aunque al pasar tantos años  me he acostumbrado a vivir sin él. He aceptado que todo terminó entre los dos. ¿Me comprendes?

-Claro. Aunque sigo pensando que te equivocaste.
Autora Verónica O.M.
Continuará
                                              

domingo, 8 de abril de 2018

NOVELA DE MISTERIO 8 Y 9 DE 58

SECRETOS ENTERRADOS CAPÍTULO N° 8
                                                      
Quedó largo rato mirando aquel sobre y sin atreverse a romperlo. 
Se sentía cómo si estuviese usurpando la intimidad de su madre, sabía que ella no estaba pero se la imaginó mirándolo enfadada por aquello que estaba haciendo.

Se le erizó el vello y se dijo que no tenía sentido sentir aquello.


Deseaba y temía a la vez saber porqué su madre tuvo aquel sobre escondido tanto tiempo.

Lo rompió con cuidado para no dañar su contenido.

Podía oír los latidos de su corazón, de puro nerviosismo.


Lo primero que observó,  fue una fotografía en la que habían tres personas, una era su madre, de muy joven, junto a ella había un hombre también joven, dio por hecho que era el padre que nunca conoció y la tercera persona era un niño pequeño y de grandes ojos.

Se sorprendió porque no era él.

 Se le volvió a erizar el vello

-¿Quien será?

Aquello otro, parecía una carta y estaba fechada hacía unos diez años, se preguntó que de quien sería.

Miró la parte de atrás, allí había escrito y rubricado el nombre de su padre, Esteban Muñoz.

Recordó lo que su madre, cientos de veces le había dicho.

-Tu padre murió tres meses antes de tú nacer.

Dentro de dos días cumplía treinta y ocho, allí debía haber alguna confusión.

De pronto se empezó a sentir mal, se sentó encima de la cama y percibió cómo si una pequeña mano le rozase el rostro.

-¡Me voy a volver loco!

Autora Verónica O.M.
Continuará

SECRETOS ENTERRADOS CAPÍTULO Nº 9
                                                
Permaneció sentado en la cama. La carta la puso encima de sus piernas y su vista la dirigió hacia un punto de la habitación sin ser consciente de ello.
Se tranquilizó como pudo sin conseguirlo del todo. 

Empezó a leer aquella misiva, fechada diez años atrás.


Mi añorada, Luisa. Me tomo la libertad de escribirte y con la esperanza de que no te sientas molesta por mi atrevimiento, la verdad es que jamás me lo perdonaría.

Te diré que pasado el tiempo, veo las cosas de forma mucho más clara y no ofuscado cómo antaño.
Humildemente te pido perdón. Ya sé que no lo merezco, pero aún así te lo pido, con el deseo de que no seas demasiado dura conmigo.
Sé que merezco tu desprecio, pero ya han pasado muchos años y deseo no sigas guardándome rencor.
Te pediría que volvieses conmigo, pero tengo claro que eso no sucedería jamás, así que no te lo voy a pedir.
Quiero que sepas que estoy muy arrepentido. Sé que fuiste una madre para mi hijo y que no tuviste la culpa de su muerte. No sabes lo que me arrepiento de haberte culpado, jamás me lo perdonaré.
No me cambié de vivienda, sigo en la misma casa llena de duros recuerdos y con los que he vivido tantos años desde que te fuiste y comprendo porqué lo hiciste.
No fui justo contigo, cosa que lamenté, lamento y lamentaré toda mi vida. Desearía saber de ti después de tantos años...
Le daré esta carta a mi tía para que te la entregue, sé por ella que las dos vivís muy cerca.
Humildemente.
Esteban Muñoz
Autora Verónica O.M.
Continuará

sábado, 7 de abril de 2018

NOVELA DE MISTERIO 7 DE.58

SECRETOS ENTERRADOS 7
                                               Paul cogió aquel sobre amarillento y dedujo que pertenecía a tiempo atrás. Le entró curiosidad y no supo porqué también temor a saber algo que su madre por el motivo que fuese quiso mantener en secreto.
Con mano temblorosa lo cogió entre sus manos y abrió con cuidado para no romperlo. 
Una vez abierto intentó controlar los nervios y tomó aire, vaciando el contenido encima de la cama.

Percibió a su espalda como si alguien le tocase y pensó que sus nervios le estaban jugando una mala pasada. 
Pero...

Una sombra pequeña y muy erguida, lo miraba con sus grandes ojos y en ellos no parecía percibirse nada perverso, si Paul lo hubiese podido ver se hubiese dado cuenta que proyectaban amor y bondad. 
Se situó enfrente de Paul, no queriendo perder detalle de su reacción al encontrarse con una parte desconocida del pasado.
Autora Verónica O.M.
Continuará                                  

viernes, 6 de abril de 2018

NOVELA DE MISTERIO 6 DE 58

SECRETOS ENTERRADOS CAPÍTULO nº 6
                                                
Llegó el domingo, Paul se levantó más tarde que un día laborable, agradecido de poder descansar más.

Se calentó un vaso de leche en el microondas, sacó el café soluble, dos terrones de azúcar y la caja de galletas. 

Se sentó en el taburete, saboreando su tardío desayuno y debido la hora que era, no tenía pensado comer nada más hasta la tarde.

Y se dispuso a registrar la casa esperando poder descubrir algo, ya que tenía la percepción de que allí pasaba algo extraño.

Fue hacia la habitación de su madre, supuso que también lo había sido de su padre en otros tiempos, aunque nunca lo llegó a ver al haber muerto antes de él nacer.
Jamás había tocado nada de aquel armario y al hacerlo sintió una rara sensación.

Había ropa colgada y doblada muy pulcramente colocada. Sabía que ella había sido muy ordenada y organizada.

Cogió la silla que estaba a los pies de la cama y se subió en ella. 
Miró en el altillo, al parecer solamente había mantas que olían a lavanda. Se iba a bajar de la silla pero se lo pensó mejor y  decidió bajar también las mantas.
Al bajar dos a la vez y colocarlas encima de la cama, entre una y otra asomó algo.
La impresión que le dio fue que su madre lo había escondido por algún motivo.
Verónica O.M.
Continuará                                  

jueves, 5 de abril de 2018

NOVELA DE MISTERIO 5 DE 58

SECRETOS ENTERRADOS CAPÍTULO N° 5 novela
                                                  Paul llegó a la casa y se dirigió directamente a la cocina y en el fregadero se lavó las manos.

Buscó dentro de la nevera dos huevos y los batió enérgicamente, echando dentro de ellos una lata de atún muy escurrida y en un plis plas, la tortilla ya la tenía encima de la mesa y dispuesta para ser engullida.

De un armario sacó un paquete de pan de molde, junto con los cubiertos y lo puso encima de una servilleta de papel.

Se sentó en un taburete y empezó a comer con gran rapidez.
Y una naranja de postre.

Acabó su frugal comida y depositó todos los cacharros dentro del fregadero y los cubrió con agua. A la noche y después de cenar lo fregaría todo.

A fuerza de vivir solo,  se le había desarrollado la costumbre de hablarse en voz alta.

-¿Qué hago, me tumbo un rato o echo un vistazo a la casa para ver si encuentro algo?

-Mejor descansaré. El domingo ya tendré tiempo para ello.

Se tumbó en el sofá después de descalzarse y cogió la mantita que hasta aquel momento había permanecido bien doblada y a un lado del mismo.

A los pocos minutos se escuchan sus leves ronquidos.

La sombra se quedó quieta a su lado, su intención era tocarlo pero en el último momento desistió de ello.
No pensaba hacerle daño, muy al contrario.
Su intención era que supiera de ciertas cosas que desconocía, pero todavía no había llegado el momento.
Y dejaría que fuese él mismo quien descubriese...
La sombra debería seguir esperando un tiempo más.
Verónica O.M.
Continuará                                  

miércoles, 4 de abril de 2018

NOVELA DE MISTERIO 3 Y 4 DE 58

SECRETOS ENTERRADOS CAPÍTULO Nº 3 novela 

                                                        
Paul, paró el despertador y dispuesto a levantarse para ducharse. Se sentía muy bien aquella mañana y aunque la noche anterior estaba preocupado por aquel llanto, pasó a  un segundo plano al acordarse de haber percibido aunque fuese en sueños una caricia. 
Eso era lo que creía, pero...

Se dirigió hacia el cuarto de baño, dónde se quitó el pijama y se metió en la ducha. El ambiente era algo fresco ya que no puso la calefacción. 
Se duchó deprisa y vistió, dirigiéndose hacia la cocina, dónde en un pequeño microondas se calentó un vaso de leche al que echó una cucharadita de café soluble y dos terrones de azúcar. Sacó del armario una caja de galletas cogió tres y las devoró, después se tomó la leche...

Ya estaba dispuesto a enfrentarse con una larga mañana de trabajo. Lo tenía  a tres calles de allí y el trayecto lo hizo a pie.

La tienda de comestibles le funcionaba bien, ya que cerca de ella no había ninguna otra que le hiciese la competencia. 

La mañana la tuvo movida, ya que se acercaba el fin de semana y era cuándo hacía más ventas.
Verónica O.M.
Continuará

SECRETOS ENTERRADOS CAPÍTULO N° 4 novela

Cerró la persiana metálica, no sin antes, dejar la tienda barrida y en orden, para al abrir a la tarde tenerla a disposición de su clientela.

Paró en la barbería de Juan, un amigo de la infancia, que por un precio módico lo afeitaba y aprovechaban mientras tanto para parlotear un poco.

-Pasa, Paul, siéntate que voy a cerrar la puerta, no vaya a ser que se me cuele alguno más, que si no hoy no como. 
Dicho y hecho.
-¿Qué te cuentas?

-Pues, ya ves. Un poco cansado de tanto ajetreo. Tengo ganas de llegar a casa, comer y echarme un rato a descansar. Me espera una tarde ajetreada.

-Eso es buena señal, no te quejes tanto, que tener trabajo es lo que interesa que si no...

-Tienes razón, últimamente no estoy en mis cabales.

-¿Qué te pasa, hombre?

-¿No te vas a reír si te lo cuento?

-Pues claro que no, qué cosas tienes.

-Ya sabes que estoy en casa de mi madre, no sé si es porque hace poco que murió pero allí estoy intranquilo, será mi imaginación pero escucho el llanto de un bebé.

-Serán figuraciones tuyas, en la casa más próxima que yo sepa no hay ningún bebé, pero si dos viejos carcamales. No me seas criatura que ya peinas canas, ja ja.

-Tú, ríete, pero es cierto.

Cuándo ya estaba afeitado pagó el servicio y se despidió de Juan que ya se disponía para ir a su casa a comer y descansar un rato ya que a las cuatro treinta de la tarde volvía a abrir la barbería- peluquería.

Y Paul se dirigió a casa de su madre y pensó que la echaba muchísimo de menos.
Verónica O.M.
Continuará

lunes, 2 de abril de 2018

NOVELA DE MISTERIO 1 Y 2 DE 58

SECRETOS ENTERRADOS CAPÍTULO N° 1 NOVELA 

Secretos enterrados nueva novela para este blog.
Capítulo nº1

Hacía dos meses que la última habitante de la casa había fallecido, su hijo, al intentar ponerse en contacto con ella por teléfono y no poder hacerlo se personó en el domicilio familiar y se encontró con una desagradable sorpresa ya que estaba fallecida.

Tuvo que llamar al médico rural y él certificó que hacía apenas unas cinco horas que el último aliento se le había escapado.

Vivía muy cerca de allí, a unos pocos kilómetros. Marchó al casarse con Sophie y una vez separados al cabo de tres años, se quedó en la vivienda que habían compartido. Fue ella la que decidió marcharse al haber otro hombre en su vida.

Pero al fallecer su madre decidió estar en la casa familiar. Le daba igual quedarse allí, que marcharse a la suya, al vivir completamente solo.

Fue en busca de sus enseres personales, además de prendas de vestir, no demasiadas, pero si las suficientes para un tiempo.

Ocupó su antigua habitación, al final del pasillo...

Por las noches y desde el primer momento escuchaba cómo si un bebé llorase. Se dijo que no podía ser y que seguramente serían figuraciones suyas, ya que la casa más cercana estaba bastante alejada y era imposible oír tan claramente aquel llanto.
Autora Verónica O.M.
Continuará

SECRETOS ENTERRADOS CAPÍTULO 2° NOVELA
                                                 
Aquella noche Paul no podía dormir, ya que el llanto de aquel bebé lo tenía clavado y de tal forma que ya no sabía si lo oía en verdad o era una jugada de su imaginación.

Se levantó de la cama y se dirigió hacia la cocina para beber un vaso de agua y mientras tanto hacer tiempo  para ver si el sueño hacia su aparición.
Abrió una puerta del armario y que estaba situada en la parte de arriba
 y sacó un vaso grande y lo llenó con el contenido de una botella de agua mineral

Después de beber el agua lo dejó metido dentro del fregadero.

Ya iba camino de la habitación cuándo de pronto aquel llanto le puso el vello de punta. Parecía venir de muy cerca.

Decidió averiguar de dónde...

Revisó por encima la casa y no encontró nada. 
Y se fue a la cama pensando que al día siguiente con más tiempo la revisaría palmo a palmo y cuándo volviese de su trabajo.

-Aquí pasa algo muy extraño. Tengo que averiguarlo.

A los quince minutos se oía un levísimo ronquido. Se había quedado dormido.

Una sombra muy pequeña se movía por la habitación, se situó a su lado y suavemente le tocó el rostro.

Seguía durmiendo pero percibió cómo si alguien lo acariciase.

Al despertar con el sonido del despertador, se acordó de aquello pero imaginó que lo había soñado.
Verónica O.M.
Continuará
DESEO OS GUSTE.

lunes, 26 de marzo de 2018

ADOLESCENCIA 61 Y 62 FINAL

JEREMY Y YOLANDA 61

María e Israel se despidieron a eso de las cinco de la tarde. Se marchaban para dejar a solas a los enamorados. Tenían tantas cosas que decirse...


La abuela los despidió sonriente. 
-Aquí tenéis vuestra casa, cuando os apetezca ya sabéis.

Al acercarse para besarla un olor muy fresco inundó sus olfatos. 

Besaron a Yolanda también, la carita de ella se entristeció. Pero solo fue unos segundos. Después sus ojos se iluminaron mirando a su enamorado. El amor de su vida y por el que tanto había llorado en los últimos tiempos.

La parejita de amigos se marchó.

La abuela muy discretamente también, dejándolos solos. Tenía que fregar los platos. 

Cerró la puerta de la cocina. Quería dejarlos con libertad, para besarse y para llorar si fuera necesario. 

Sus manos se enlazaron, acercaron sus cuerpos sin atreverse a romper aquel  mágico instante.

Fue Jeremy quien lo deshizo. 
-Mi amor, cuanto he deseado besarte, apretarte, adorarte.

-Jeremy te quiero. 
-Lo dijo con un hilo de voz, semejante a aquel otro de su infancia.

Se besaron, recreándose y saboreando sus labios. Parecían dos hambrientos de amor.

-Nos casaremos, Yolanda. Tendremos al bebé que va a llegar, de nuestro amor y de nuestra pasión.

Ella sonrió pero unas lágrimas se le escaparon sin querer.

-Mi pequeña, mi amor. Te quiero más de lo qué sabría explicarte.
La besó y compartieron aquellas lágrimas, al dejar el rostro de Jeremy humedecido por ellas.
Autora Verónica O.M.
Continuará

JEREMY Y YOLANDA 62 FINAL

-Yolanda demos un paseo. Tenemos que hablar.

-Está bien, Jeremy.
Yolanda fue hacia la cocina, su puerta permanecía cerrada. Escuchó como trajinaba en ella su abuela. 

-Abuela ¿Puedo entrar?

-Claro que puedes, Yoli. Pasa. La abuela la miró a los ojos y aquellos brillaban de forma espectacular.

-Vamos a salir a dar un paseo. ¿Necesitas algo?

-Nada, no necesito nada. Hace una tarde preciosa.

-Te quiero abuela. 
La besó en la mejilla apenas arrugada. La anciana se sintió querida y pensó lo agradecida que le estaba a la vida. Tenía una nieta preciosa que le traería a su primer biznieto.
Aquello era todo un acontecimiento que  no todos lo vivían.

Salieron a la calle cogidos de la mano.

-Jeremy ¿tus padres me aceptaran? ¿Aceptarán a nuestro hijo? 

-No te preocupes por ellos, seguro lo harán, es más no tengo ninguna duda. Serás para ellos una hija más.

-¿Estás seguro?

-Lo estoy.

Sus manos se apretaron más fuerte. Les quedaba toda una vida por descubrir y disfrutar.
FIN
Autora Verónica O.M.

Deseo os haya gustado. 


Y muchas gracias a quienes la habéis seguido.

ADOLESCENCIA 59 Y 60

JEREMY Y YOLANDA 59

La abuela escuchó abrir la puerta. Oyó las voces de los amigos de su nieta. Le llamó la atención escuchar dos voces masculinas. Yolanda la avisó de que vendrían una parejita, pero no más.
Se secó las manos en el delantal y salió al encuentro.
Y sí, habían dos chicos, y una chica muy bonita de la edad de su nieta, más o menos...

-Os voy a presentar a mi querida abuela.

Los miró con sus ojillos sabios. No se le escapó que su nieta estaba mucho más contenta de lo habitual.
¿Sería Jeremy alguno de aquellos mozos? No iba nada desencaminada. La sabiduría de los años...

-Abuela, esta es María, de la que tanto te he hablado.

María adelantó unos pasos y besó a la mujer. Olía a fresco. Había escuchado que los viejos huelen a rancio. Pero aquella señora rompía esas reglas.
La besó en ambas mejillas. Y la mujer sonrió.

Les llegó el turno a ellos. Primero presentó  a Israel. Quería serenarse antes de presentarle a...
-Este es Israel, un buen amigo y novio de María.

-¿Como estás, chico? -Preguntó la mujer.

-Muy bien, señora. ¿Y usted?

-Divinamente, muchas gracias.

Ahora si, le llegó su turno. 
-Es Jeremy, abuela.

-Qué bien que viniste. Estoy muy contenta por ambos. Sentaos.
Todos se dirigieron al sofá, era antiguo pero brillaba de puro limpio.

El ambiente olía a comida recién preparada. Si de algo se vanagloriaba la anciana, era de saber cocinar entre otras muchas cosas.
Autora Verónica O.M.
Continuará 

JEREMY Y YOLANDA 60

El aperitivo se componía de  patatas fritas, olivas rellenas de anchoa, ganchitos, mejillones, tacos de jamón, espárragos con mayonesa y rebanadas de pan de pueblo, untado con tomate maduro y aderezado con un exquisito aceite de oliva virgen y una pizquita de sal. Y para beber un vermut riquísimo y bajo en alcohol.
Y la comida, una gran tortilla de patatas y dos pollos rustidos que sabían a gloria y para beber puso en la mesa diversas bebidas. 
-¿Queréis más? -Preguntó la mujer muy solícita.

Todos dijeron que no con la cabeza. Comieron con gran apetito. Después la ayudaron a recoger la mesa y depositaron los cacharros en la gran fregadera. La mujer los cubrió con agua.

-Abuela, nosotros fregamos.

-Ni hablar. Lo haré más tarde. Ahora vamos a dialogar.

La miraron no entendiendo demasiado bien, pero...

Volvieron a la mesa y la abuela tomó la palabra.
-Bien. Creo, no es muy habitual, que una abuela en estos casos lleve la voz cantante. Eso es tarea de los padres, pero se me ha dado ese permiso. Ya veo que las dos parejitas sois amigos y es como si estuviéramos en familia.

Los cuatro se miraron entre sí y después a la abuela, que en aquellos momentos parecía una persona muy importante. Lo era, pero todos me entienden por dónde voy.

-Os queréis, sólo basta con miraros.

Su nieta se ruborizó y Jeremy se sobresaltó un poco. Para nada esperaban que fuera tan directa.

-Si, abuela. Lo quiero desde niña.

-La quiero más que a mi propia vida. 
Lo dijo en tono alto y claro, pero temblándole un poco la voz.

María e Israel sonreían. Estaban muy contentos de que sus amigos estuvieran ya juntos y que los malentendidos se hubiesen aclarado.

-¿Sabes que mi nieta va a ser madre?

-Lo se.

-Sois muy jóvenes. Quizá más adelante cambiéis de forma de pensar.

Jeremy saltó como un resorte. 
-Jamás dejaré de quererla. Nuestro amor es sólido. Hace muchos años que lo sentimos.

-¿Qué dices, Yolanda?

-Nos queremos desde siempre y jamás será de otra forma.

-Tenéis mi bendición y la de tus padres. 
Lo dijo mirando a su nieta. 
-¿Y tus padres, que piensan de todo esto?

-No saben nada. Pero hoy hablaré con ellos.

-En mi cuenta del banco tengo algunos ahorros. Una vieja no gasta demasiado, así que los pondré a vuestra disposición para que tengáis un buen comienzo.

A Yolanda se le saltaron las lágrimas. Se levantó de la mesa y pasó por detrás de la silla en la que la mujer estaba sentada. La rodeó con sus brazos y a continuación la besó en el pelo.

Los demás se sintieron emocionados al presenciar una escena tan tierna.
Autora Verónica O.M.
Continuará

Solo queda una entrega.
Deseo os guste y me comentéis que os pareció,  mil gracias 🌷🌷🌷

sábado, 24 de marzo de 2018

ADOLESCENCIA 57 Y 58

JEREMY Y YOLANDA 57

Desde su escondrijo Jeremy no se perdía detalle.
Había pactado con sus amigos (mutuos) entretenerla en la puerta el máximo tiempo posible.

-Entremos... Mi abuela espera dentro.


El cruce de miradas entre ellos le pasó inadvertido.


Fue María quien tomó las riendas de aquella situación un tanto extraña. Todo para que sus queridos amigos estuviesen de nuevo juntos. Se amaban y aquel malentendido entre ambos les estaba causando un sufrimiento innecesario.

-Si no te importa, desearíamos antes hablar contigo. Después entraremos encantados.

Yolanda asomó la cabeza por la puerta de la casa. 

-Abuela, vamos a dar una vuelta. Luego entramos.

-Está bien, Yoli.


Con un suave portazo cerró la puerta.


La abuela los observó durante un rato desde una de las ventanas. 

-¡Estos jóvenes! 
Sonrió acordándose de cuando ella también lo fue. 
-El tiempo pasa tan rápido. 
una lágrima cayó por su mejilla yendo a parar a la comisura de sus labios.
Autora Verónica O.M.
Continuará 

JEREMY Y YOLANDA 58

María muy sutilmente llevaba a su amiga hacia dónde estaba Jeremy, él permanecía escondido detrás de una furgoneta que había aparcada a pocos metros.
Yolanda se topó de lleno con sus ojos, que la miraban con una mezcla de amor y desesperación.

-¿Qué hace aquí? -preguntó a sus amigos pareciendo enfadada. Interiormente sintió un vuelco en su lastimado corazón.


Dejándose llevar por un impulso, Jeremy se arrodilló a sus pies.

-Te quiero, Yolanda. Tanto que voy a morir de amor.

-¡Ya será menos! 

Dijo ella con un nudo en la garganta. Y acordándose de todo lo que había y estaba sufriendo.

Sus amigos se miraron. Sabían lo que debían hacer en aquellos momentos. Se alejaron de allí  y a una distancia prudencial los observaban por si necesitaban de ellos. No querían molestarles, y si, que arreglasen aquel malentendido que les estaba haciendo tanto daño.


Yolanda se puso a llorar muy nerviosa.

-Me has hecho mucho daño y más sabiendo cuánto te quería.

-¿Querías? ¿ya no me quieres?


-¿Como me puedes preguntar eso? ¿Acaso no te he demostrado lo que siempre he sentido por ti?


-Mi querida, Yolanda. Te amo tanto, que no se vivir sin ti.


-¿Y la otra? ¿Ya no estás con ella?


-Nunca lo he estado mi amor. Déjame que te explique. No quiero vivir ni un solo momento sin ti.


-¡Explícate! 

Lo dijo en un tono alto y a punto de perder los nervios otra vez.

-Era una invitada de mis padres, ella y su padre. Me acosaba constantemente, nunca quise ni tuve nada que ver con ella. ¿Me crees?


A Yolanda, unos enormes lagrimones le resbalaron por el rostro y apartó con las palmas de las manos.


Jeremy la abarcó con sus brazos. Ella depositó su cara en su hombro humedeciéndole un poco la camisa.


Los amigos sonrieron. Habían hecho todo lo posible para que ellos dos estuviesen juntos. 


-¡Bien! -Dijo Israel.

-Toma ya! 

Ahora fue María sonriendo.

Los tortolitos se estaban dando un beso de película y sin importarles si alguien los veía.


Cuando se calmasen entrarían en la casa. 


La abuela preparaba tranquilamente la comida.

Autora Verónica O.M.
Continuará
finalizará en el capítulo 62
Buen fin de semana 🌹🌹🌹

viernes, 23 de marzo de 2018

ADOLESCENCIA 55 Y 56


Preciosa imagen de internet
cuento escrito por mi (novela)


JEREMY Y YOLANDA 55

Escuchó a su abuela trajinar en la cocina. Se levantó de la cama y encima de su pijama veraniego se puso una bata de manga corta y de un tono violeta claro.


-Buenos días abuela. Deja que te ayude.

-No es necesario, Yoli. Siéntate que te sirva el desayuno.

-Te quiero mucho, abuela. La abrazó rodeándola con sus brazos.

La mujer estaba que no cogía en su piel al tener a su lado a su querida nieta, tan bonita y cariñosa. Era más de lo que pudo soñar. 
-Tunanta, yo también te quiero y no sabes cuánto...

Desayunaron, un café con leche y unas magdalenas caseras que la abuela había preparado el día anterior.

-Pediré hora para que te visite la comadrona del pueblo. Ya va siendo hora de que lleves un control.

Los ojos de Yolanda se entristecieron, pero sólo por unos pocos segundos. Pensó, que su abuela no tenía ninguna culpa de lo que a ella le sucedía. Era culpa del amor. Aquel que sentía por su amigo de la infancia, su adorado Jeremy, por el que lloraba todas las noches.

La semana paso rápidamente. Se ilusionó pensando que María vendría a visitarla. Quizás su novio Israel viniese también.
Autora Verónica O.M.
Continuará

JEREMY Y YOLANDA 56

Llegó el ansiado domingo y Yolanda se levantó temprano. Con los nervios de volver a ver a María, apenas pudo dormir. Su amiga la llamó el día anterior confirmando de que vendría también Israel.
Interiormente se alegró por ellos. Pero también se entristeció por ella misma. Era tan desgraciada sin el amor de su chico. Con el que había pensado algún día formar una feliz familia.

Se duchó  y vistió muy mona. Su tejano favorito con un top de colores muy vistosos y que a su rostro daban vivacidad.
El maquillaje apenas perceptible (nude) y estaba guapísima. 
El mes siguiente cumpliría los diecisiete.

Después fue en busca de su abuela y la encontró preparando un suculento desayuno para las dos.

Desayunaron y hablaron de cosas no demasiado importantes, pero que llenaron el tiempo de forma agradable.

Sobre las once de la mañana sonó el timbre de la puerta.

-Abuela, abro yo.

Y al abrirla se encontró a María e Israel con sus amplias sonrisas. Se abrazaron los tres a la vez, muy contentos de estar nuevamente juntos.

Mientras tanto alguien observaba no lejos de allí. Su corazón golpeaba fuertemente su pecho. 
Autora Verónica O.M.
Continuará 

jueves, 22 de marzo de 2018

ADOLESCENCIA 53 Y 54

No hizo falta decir absolutamente nada. La abuela ya estaba enterada de lo que debía saber.

La velada la pasaron en armonía. 


Los padres se marcharon  sobre las ocho de la tarde. No sin antes abrazar y aconsejar a su hija de lo que tenía o no que hacer dado su estado.

Yolanda quedaba al cuidado de la abuela. Ella no permitiría que nada le sucediese.

A mitad de semana...

Jeremy llamó por teléfono a María. Estaba preocupado por Yolanda. Hacía días no tenía noticias de ella.

María no sabía si informarle o no. Su amiga la mataría (es una forma de hablar) si ella era imprudente.


-María. Tú debes saber dónde está.


-No lo sé, Jeremy.


-Lo sabes. No intentes engañarme. A mi no... Por favor, María. Estoy desesperado.


-Lo siento, Jeremy. No puedo decirte nada. Me lo hizo prometer. 

A María no le pasó desapercibida su emoción. Al parecer lloraba.
A ella le sabía muy mal. Pero nada podía hacer para consolarlo.

-Iré a su casa. Sus padres me lo tendrán que decir. Así no puedo seguir.


-No lo hagas, Jeremy. No serás bien recibido.


-¿Porqué, María? Nunca les hice ningún mal.


-Está embarazada. Nunca me perdonará por decírtelo.


Antes de asimilar aquella noticia inesperada...

Quiero verla. Necesito verla. Dime o llévame junto a ella.

-El domingo, Israel y yo iremos a visitarla. Intentaré hablarle de ti.


Y así quedaron. Pero una idea le estaba bailando en su cabezita.

Autora Verónica O.M.
Continuará


JEREMY Y YOLANDA 54


A pesar de estar triste a Yolanda le vino muy bien aquel cambio. Su abuela la agasajaba continuamente y no la dejaba pensar demasiado. Contaba cosas maravillosas de cuando era joven. Podía estarse horas escuchándola sin aburrirse. 

La mujer estaba encantada con su compañía. Pero temía que su estancia allí no fuera  por largo tiempo.
Algo la avisaba. ¿O sería por la preocupación de que su pequeña marchase?

Yolanda permanecía en la cama. Era muy temprano y no quiso levantarse para no despertar a su abuela. Sabía que tenía el sueño muy ligero.
Miró hacia el techo. Todo su alrededor estaba enmarcado por una antigua y bellísima cornisa pintada de blanco.
Pensó que aquella era la causa de que la habitación pareciese tan bonita. También por los rayos del sol que se filtraban por las rendijas de la persiana.

Su pensamiento de repente tomó otro derrotero.

-Jeremy, mi amor, ya no me quieres y eso me hace muy desgraciada. 

Y en otro lugar y habitación. El chico por ella suspiraba.
Pensó muchas veces en lo que le había contado María. ¿Yolanda embarazada? ¿Iba él a ser padre? ¿Porqué ella no se lo dijo? ¿Porqué se marchó? ?A dónde se fue? ¿Sus padres que pensarían de él? ¿De ella? 
Autora Verónica O.M.
Continuará