lunes, 14 de enero de 2013

¿Y ESA MALETA?

Imagen de internet


Le dio mil vueltas en la cabeza antes de decidirse. Al principio pensó que podría con paciencia, llevar aquella cruz que le había caído encima.
Tenía tres hijos pequeños. Israel, María y Marcos. Por ellos aguantó hasta el límite, nunca llegó ni a imaginar tener tanto aguante.

Día si, día también, tenía bronca. Qué si a la comida le faltaba sal, qué si se le había quedado pegada, qué si la carne estaba demasiado hecha, qué si se estaba poniendo demasiado gorda, etc, etc.
Cuando discutía Lucas, se iba rápidamente acelerando hasta llegar a las manos. La cogía del cuello, y la apretaba hasta que la veía casi sin aliento, o bien la empujaba y tiraba al suelo, y pasaba a su lado propinándola un buen puntapié.

Este era el día a día de Lourdes, hasta que un día ya no pudo más y se decidió a dar el gran paso.
Del altillo del armario, sacó una maleta grande de su viaje de novios. Iba metiendo la ropa, de su marido en ella, lo hacía llorando... pero decidida. Aquel mal hombre, no la volvería  a poner una mano encima jamás.

Terminada la operación, dejó la maleta en el recibidor, y metió la llave en la cerradura, así cuando llegase no le quedaría más remedio que llamar al timbre.
Los niños se los había llevado a su hermana Macarena, no quería qué vieran lo que tenía pensado hacer. Ellos temían a su padre... porque por menos de nada les pegaba, castigaba, y hasta a veces los mandaba a la cama sin cenar.

Miraba el reloj, ya eran casi las cinco de la tarde. Lourdes estaba nerviosa pero decidida, al cabo de una media hora el hombre ya estaría allí. Temblaba al imaginárselo.

Pasaron los minutos muy lentamente, y llamaron al timbre.
Su corazón se le aceleró...
Abrió con cuidado, aunque todavía no era la hora qué su marido llegaba normalmente.
Era un hombre de unos cuarenta años...

-¿Qué desea?
La mujer le preguntó

-Señora, vendo unas maravillosas máquinas de coser.

En décimas de segundo, a Lourdes se le encendió una luz. Aquel hombre venía a hacerle el mayor favor que nunca nadie la hizo.
Sacó la maleta al rellano, el hombre la miraba sin comprender.
Hecho esto... al momento el hombre ya con un catálogo en la mano, le contaba maravillas de las máquinas de coser que vendía.

A eso que llegó Lucas...

Un tanto mosqueado, saludó e intentó besar a su mujer, ella lo rechazó.

-¿Y esa maleta?

-¡Para ti! te vas.

-¡Tu estás loca! entremos que vamos a hablar.
El hombre ya con cara de mala leche, pensó que cuando entraran ajustaría las cuentas con ella.

El vendedor alucinaba, pero no se movería de allí, estaba intrigadísimo, de que era lo que pasaría.

Lourdes ya lo tenía todo decidido, si no se iba por las buenas, saldría de allí con los pies por delante.
FIN
Verónica O.M.

10 comentarios:

MAR dijo...

Tenía que haberlo hecho antes.( lo de las maletas)
Que mamón¡
Bss

Verónica dijo...

Para MAR
Muy cierto. Aguantar estas cosas tiene migas.
Besos

ion-laos dijo...

Ya tardó, ya, ni por los hijos, vamos, que no merecen vivir estas situaciones.

Besos.

Verónica dijo...

Para ion-laos
Muy cierto amiga. Estas cosas no se deben tolerar, a los hijos en vez de beneficiar les hace sufrir, aunque por regla general la víctima no lo cree así.
Besos

Carmen Silza dijo...

Parece ser que hay muchos mamones!,y me da mucha pena de los niños que sufren estas desavenencias que tanto daño hacen.Un placer leerte Vero.Gracias por ser y estar.

Verónica dijo...

Para Carmen Silza
Al parecer los hay. Los niños sufren debido a ello, ven y viven lo que no deberían.
Gracias a ti siempre Carmen, un placer grande leerte también.
Besos

silvo dijo...

Van de quisquillosos en casa y fuera de ella no son nadie,en casa porque imponen el terror pero a este se le acabó ya, besos!

Verónica dijo...

Para Silvo
Les pasa, porque en casa establecieron sus propias normas, los demás las deben cumplir, si no ya saben lo qué les toca. Nunca hay que darles poder, en este caso en particular es la figura masculina, en otros casos puede ser la femenina qué de todo hay.
Besos

Rafa Hernández dijo...

Estos tíos además lo que son unos cobardes de mierda. Como han dicho, antes lo tenía que haber hecho. Al maltrato no hay que darle tregua, y lo que hay que hacer es echarle valor y plantarle cara.

Besos Verónica.

Verónica dijo...

Para Rafa Hernández
Es cierto todo, Rafa. Cuanto antes se ataje, mejor para toda la familia, ella en este caso y sus hijos.
Besos