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En aquel bloque de viviendas, había personajes de lo más variopinto, pero uno en especial, ahora os lo muestro.
Como en todos los sitios, hay personas que no hacen mucho ruido, apenas los escuchas. Pero esos sin duda son los menos.-¿Te has creído, qué me vas a tomar el pelo?
Dijo el padre a su hijo, un niño de unos doce años.
-¡Si, qué he ido a la escuela!
-¡No me vengas con tonterías! Si te he visto de lejos. Y por dónde te vi... qué yo sepa no está la escuela. Ahora, te quedarás todo el mes sin salir. Para qué aprendas.
-¡Si que he ido, aunque no te lo creas!
El padre muy disgustado levantaba la voz, el niño también lo hacía, formaron un gran escándalo.
De golpe se oyó un tortazo muy fuerte. A continuación el niño se puso a llorar muy exageradamente.
Todos, escucharon la conversación y el posterior tortazo. Los vecinos, ya habían bajado el volumen del televisor para enterarse mejor de lo que allí pasaba.
Georgina estaba en la cocina preparando la cena, escuchó el gran alboroto que allí se formó, pero como aquello ya era muy habitual ni se inmutó. Y siguió cocinando tranquilamente.
Pero no todo el mundo actuó así... algunos con algo de disimulo, empezaron a asomar sus cabezas por las ventanas.
Georgina, de golpe vio un bulto blanco en la ventana de más arriba.
-¿Eso que es?
Se preguntó
Con un poco de disimulo miró hacia arriba, en aquella otra ventana qué quedaba a otro piso de altura, pero enfrente de la suya. Allí estaba su vecina, de medio arriba desnuda, de medio abajo no se sabía. La ventana quedaba algo alta, y no se podía apreciar.
Una mujer gordísima, blanca como la leche, y con una enorme delantera, sacando su cuerpo por la ventana para no perder detalle.
Georgina asombradísima. Por la poca vergüenza de su vecina, se echó a reír, y la mujer refunfuñando se metió para adentro, molestísima porque se perdía parte del circo qué sus vecinos servían gratuitamente.
Momentos después todo quedó en silencio.
Se empezaron a oír los televisores otra vez.
Por aquella vez, la distracción había acabado para todos.
Autora Verónica O.M.
Pues mira por donde el vecindario está la mar de entretenido, y cuando el padre y el hijo no discutan por si ha ido a la escuela o ha dejado de ir, ya tienen a la gorda que es todo un espectáculo jajaja. La verdad es que hay vecinos que no sabes si existen por lo prudentes que son, pero otros vaya tela.
ResponderEliminarBesos Verónica.
Para Rafa Hernández
EliminarJaja, muy entretenidos Rafa. Y la gorda, gordísima, da mucho juego con sus cosas.
Besos
Uy¡ un mes, es mucho... luego se nos olvida y se pasa.
ResponderEliminarYo, al mío, lo pongo hacer las tareas de casa, le repatea... o se lo lleva su padre,en verano a trabajar.
Que gracia, me ha hecho tu entrada
Vamos¡ que hay de todo.jajaja
Bss y buenas noches
Para MAR
EliminarMe alegra te guste, Mar. Los chicos hay que educarles, sino nos toman el pelo jaja
Besos, muy buena noche
Si es que ni la telebasura puede con el espectáculo en directo jaja, besos!
ResponderEliminarPara silvo
EliminarSilvo, ya sabes aquello de la realidad supera a la ficción. La telebasura tiene mucho qué aprender, jaja
Besos
Ese vecindario si que le gusta el chimento. Bueno, será falta de distracción. Y es que suele ocurrir con frecuencia: pegados a la pared, para enterarse de lo ajeno.
ResponderEliminarUN abrazo. Carlos
Para Carlos Augusto Pereyra Martínez
EliminarPasa lo qué bien dices, Carlos. Chimento, por aquí decimos chafardeo, jaja
Un abrazo