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| Bonito dibujo de internet |
Llegaba tarde... se le habían ido los minutos más rápido de lo que pensaba, eligiendo un regalo para su mejor amiga y que cumplía años. Le costó decidir qué regalarle, estaba entre un bolso o un buen perfume.
Optó por el perfume. Sabía los gustos de su amiga.
Salió de la perfumería mirando el reloj, y casi se da de narices con un hombre.
Sus ojos se cruzaron.
El hombre, al parecer iba en su misma dirección, adelantándole el paso y después lo hizo a la inversa. Volvieron a cruzarse, y una punzada sintió en su interior.
Le pareció que era él. Con más años, más kilos, más mayor. Lo mismo que seguramente él pensó de ella.
Habían pasado algunos años, desde que dejaron de verse.
¿Qué hacía allí? ¿Buscarla?
Se dio cuenta, que por mucho tiempo que pasase jamás lo podría olvidar.
Su amiga, hacía rato la esperaba. Llevaba en la mano lo que se suponía era una tarta.
-¡Anda tú, qué no tardas!
-La reprendió cariñosamente.
El hombre al verlas juntas desapareció.
Pero a Constanza, ya se le había abierto de nuevo aquella vieja herida y creía ya estaba sanada.
Estaba segura, que cualquier día, y en cualquier lugar, se encontrarían de nuevo.
Y ya no tendría escapatoria.
-¡Vamos, que tengo que preparar todavía el café!
En cuanto llegaron al piso de su amiga, le entregó su regalo.
-¡Feliz cumple, Rosa!
-¡Muchas gracias, guapetona!
La mujer lo abrió... Era su perfume favorito. Su amiga se había dejado una pasta.
Se dieron dos besos.
A pesar de ser amigas, jamás le había contado nada referente a él. Y hacerlo no le hubiese mermado en nada su sufrimiento.
Autora Verónica O.M.