Imagen de Internet
Qué idea...
tan genial
he tenido.
Aburrida cómo estaba
me he preparado
un chocolate caliente.
¿Instantáneo?
¡Qué va!
a lo antiguo...
cogiendo un cazo
templando la leche
y disolviendo el cacao
moviéndolo constantemente
para que no se pegue
y apartándolo al espesar.
Y cómo soy impaciente
ni lo he dejado enfriar
y me he quemado
la punta de la lengua
ah y no vayáis a pensar
qué me lo tomé tal cual
lo acompañé con unos melindros
de esos que al mojarlos
si no te das prisa
se rompen y te salpican
y te ponen pérdida.
Menuda brillante idea
tomárselo tan tarde
qué ya ni cenas
ni tampoco duermes
porque el chocolate
me hace subir
por las paredes.
¡Pero qué rico!
tralari, tralará.
Verónica O.M.










