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| Preciosa imagen de internet |
Cuando se despidieron lo hicieron en silencio, sus miradas lo decían todo sin necesidad de hablar. Jeremy la abrazó con cariño. Aquella preciosa chica era su amor de siempre, por el que hubiese dado la vida entera sin dudarlo.
Yolanda también tanto de lo mismo, su vida sin él no significaría nada. Su amor desde niña era aquel chico que para ella era el más guapo, el más viril y ya no tenía ojos para nadie más.
Sus labios apenas se rozaron y sintieron lo mismo, como si una pequeñísima descarga los hubiese sacudido al mismo tiempo.
Se despidieron casi en la puerta de él, Yolanda no quería que la acompañara a su casa, de momento no tenía intención de que sus padres supieran lo que ambos sentían.
Con su llave entró en la casa. Su padre salía del cuarto de baño y con una gran toalla alrededor de su cintura, acababa de bañarse y se disponía ir a su habitación para vestirse. -¿Ya llegaste, Jeremy?
-Si, acabo de hacerlo.
-Ahora salgo, hijo.
El chico se dirigió hacia la cocina y en busca de su madre, la mujer ya preparaba la cena. -Hola, hijo.
-Voy a lavarme las manos y te ayudo.
-Ve, no hay prisa, la cena todavía no está lista.
Al poco ya estaba de vuelta, y se dispuso a ir preparando la mesa.
Autora Verónica O.M.
Continuará

