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| Preciosa imagen de internet cuento escrito por mi |
Los ojos de ambos jóvenes brillaban al mirarse, no sabían disimular el sentimiento que sentían hacia el otro.
-¿Y eso es lícito?
-Pues claro que si. Lo haremos por el bien de los dos, lo están deseando, jaja.
-Vale, esta tarde quedamos. ¿Qué te parece a eso de las siete? No iremos al río. Le diré a María que se ponga el bañador. Díselo tú a Israel.
-Bien. Allí iremos.
-¿Ya das por hecho que él vendrá?
-Pues claro que vendrá, si lo sabré yo.
-Me marcho, pues entonces hasta las siete.
-Te quiero mi amor. ¿Tú me quieres?
-Vaya pregunta, si lo sabes tan bien como yo. Te quiero.
Yolanda se echó a andar, mientras él se quedaba mirándola embobado.
Por la ventana asomó la cabeza su madre y se fijó en como miraba a la chica, se dijo que allí parecía que había algo más que una simple amistad.
Para las madres esas cosas no se escapan.
Autora Verónica O.M.
Continuará
