
Está la mar de feliz y ronronea todo el rato. Sus padres humanos están trabajando y los pequeños diablillos en el colegio; cuando lleguen se le habrá acabado su relax. La niña es peor que su hermano y cuando ella le llame ya estará escondido para que no lo encuentre.
Estos momentos le saben a gloria celestial, pero dado su instinto gatuno sabe que están a punto de llegar.
Se levanta y tranquilamente se va a su escondrijo, que es detrás de una maleta azul muy grande y allí por un rato estará seguro. Cuando escuche a su mamá humana llamarlo irá sin dudarlo, ella le prepara su comida gourmet favorita, pero lo que mas le gusta de ella son sus caricias.
Verónica O.M.
Dibujado por mi. Practicando poco a poco, je, je.







