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Escucha la lluvia caer
golpeando los cristales
el corazón encogido
no por el agua
sino por sus lágrimas
Lo escucha entrar
ya llegó su hombre
ese que calienta su cuerpo
a fuerza de golpes
y antes que el la vea
con la manga seca
la humedad de su cara
no quiere que el
la vea derrotada
Lleva días en casa
no sale ni quiere
antes debe curar
ese rostro marcado
su ojo hinchado
de un buen bofetón
y un corte en el labio superior
y lo que cubre la ropa
todavía peor
¡Pobre inocente
si piensa que eso
algún día acabará!
Recibe de el un beso
ella lo consiente
no quiere que otra vez
con ella se enfade
Se siente tan cobarde
y piensa que nada vale
¿pero a dónde voy?
y se traga las lágrimas
esas interiores
las otras las sacará
más tarde cuando
el delante no esté
Si vives esta situación no lo consientas, vivirás atemorizada para siempre y jamás volverás a sonreír, y eso si lo cuentas...










