Imagina un campo pleno
de hierba húmeda por el rocío,
posa tus pies en ella...
llénate los pulmones
de limpio oxígeno, y deja
la mente en blanco.
Imagina un lecho de amapolas,
y que el viento las haga bailar
todas al mismo ritmo,
estas cosas tan sencillas
llenan el corazón y el alma.
La felicidad no cuesta
tanto de alcanzar.
Verónica O.M.



