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| Bonita imagen de internet novela escrita por mi |
Anita subió a ver a María, ya que quería agradecerle lo bien que ya se encontraba. -¡Buen día!
María andaba por allí dentro. -Anita, ahora salgo. -Al momento salió secándose las manos en un trapo. -Buen día, Anita. ¡Qué guapa te veo hoy!
-Gracias, María. Vine a decirte "que aquello" me fue bien, mi garganta ya está curada. También te diré "que lo otro" hoy después de comer me tomaré la última parte.
-Me alegra saberlo. Aunque eso ya sabía que ocurriría pronto.
-María ¿te puedo hacer una pregunta?
-Claro que si.
-Eso de las partes ¿para que es?
-Para fortalecerte.
-¿El qué?
-Lo sabrás pronto, un poquito de paciencia... Ah, por cierto me has cogido preparando algo que te vendría muy bien.
-¿Qué es?
-Entra y lo verás.
Las dos mujeres entraron en otra estancia de la casa. Encima de una mesa, habían unas pequeñas latas con algo en su interior y que despedía un buenísimo olor.
La mujer cogió una y la tapó. -Toma, esta es para ti.
-¿Qué es, María?
-Algo que irá muy bien a tu delicada piel. Cuando te laves la cara, te pones un poquito en ella y la extiendes bien, ya verás que piel más luminosa te queda.
-¿Qué cuesta?
-Para ti nada, es un regalo. ¿Ves todas esas?
-Si ¿para quien son?
-Para ponerlas a la venta. Mira si tengo fe en ellas, que me temo me he quedado corta preparando.
Al rato se despidieron...
Anita al bajar compraría el pan y llevaría la comida a José.
Autora Verónica O.M.
Continuará




