El exceso de imaginación siempre me ha acompañado. En mi niñez nadie detectó ese detalle. Eran otros tiempos y esas cosas pasaban por alto.
Es lista, decían... Y mientras tanto yo sufría. Ninguna de mis compañeras hablaba de algo así y escondí algo que con los años aprendí a canalizar y modestamente sentirme orgullosa.
Siempre leía y a la par aprendía otras cosas que nada tenían que ver con lo que estudiaba en aquellos momentos.
Tanta imaginación no es buena cuando no se sabe gestionar sin ayuda...
Verónica O.M.

