miércoles, 29 de mayo de 2013

HASTA QUE TÚ TE VAYAS (12)


Bonita imagen de internet
novela escrita por mi


Se marcharon a la cama. José estaba cansado de su dura jornada, pero aún así le propuso a su mujer tener intimidad. Ella aceptó de buena gana. Se sentía feliz con aquel contacto, pero también sentía el deseo de ser madre, aunque aquello por el momento no era posible. Al rato ya estaban los dos durmiendo. 

Amigo lo hacía también  en el suelo encima de una mantita color pardusca. El perro se despertó cuando Anita se levantó de la cama dormida, pero esta vez se quedó quieto como si nada extraordinario hubiese pasado.

La mujer abrió la puerta y salió al exterior dirigiéndose hacia el río. 

Alguien la vio desde lejos. No era habitual que una mujer andara sola en plena madrugada. 
Se escondió detrás de un árbol. El hombre no era otro que don Federico. Cuando su mujer se repuso de su ataque de tos, quedó agotada sin fuerza alguna y se durmió. 
El hombre aprovechó para dar un paseo por el río para relajar sus nervios y pena. Por aquel motivo estaba allí. 
Observó a la mujer y confirmó sus sospechas. Aquella era Anita la mujer de José. Y se preguntó que haría la mujer sola en aquel lugar
Autora Verónica O.M.
Continuará

domingo, 26 de mayo de 2013

HASTA QUE TÚ TE VAYAS (11)

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novela escrita por mi

Mientras en casa de don Federico. -Manolita, no me gusta que me llamen don Federico. ¿A ti te gusta que te lo llamen?

-¿Don Federico? ¡Claro que no!

-¡Mujer, eres tremenda! ¿Me refiero que si te agrada que te llamen doña Manolita?

-Me gusta. pero no me mal interpretes. Ya sabes que soy una mujer sencilla, pero cuando me llaman así me hacen sentir bien. A mi madre se lo llamaban también. Me acostumbré a escucharlo en boca de otras personas. Por ese motivo me gusta.

-Pues a mi, si te soy sincero no me gusta nada. Vengo de familia humilde. Ese don me pesa demasiado.

-Federico. Cuando yo no esté no quiero bajo ningún concepto que me guardes luto eterno. Me revolvería en la tumba sabiendo que no eras feliz. Ven a mi lado y prométeme algo.

El hombre se acercó a la cama matrimonial. Se sentó en un filo de la misma. Pasó su mano derecha por el pelo rubio que estaba desparramado encima de la blanca almohada. -¿Que quieres hacerme prometer?

-Cuando yo falte, te pido por favor que busques a una mujer acorde a ti. No eres hombre para estar solo.

-Mujer. ¿No sabes hablar de otros temas? Ya sabes que no me gusta oírte decir estas cosas.

-Tendrás que escucharme. No me queda demasiado tiempo y quiero dejar las cosas amarradas. ¿Me lo prometes?

Al hombre aquellas palabras le hicieron daño viniendo de boca de la mujer a la que tanto quería. Y se preguntaba como ella era capaz de hablar así.

-¿Me lo prometes? -Aquella pregunta salió de su boca en un tono casi imperceptible. Al momento Manolita tosía de forma exagerada. Los dos sabían que sus días estaban contados.
Autora Verónica O.M.
Continuará

lunes, 20 de mayo de 2013

HASTA QUE TÚ TE VAYAS (10)

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novela escrita por mi


Anita escuchó a Amigo y abrió la puerta. -¡Como sigas así tendré que amarrarte!

El perro entró en la casa agachando la cabeza. Se quedó en un rincón. No quería que su dueña se enfadase más de lo que ya estaba.

Nada más le dijo, pero ya no le hizo ningún caso. 
Al rato llegó José del trabajo. Le dio la bienvenida con un beso en los labios. Amigo ni siquiera se le arrimó.

-¿Qué le pasa a Amigo? -Preguntó a su mujer.

-Le he reñido porque siempre está callejeando.

-Pero mujer solo es un perro.

-¿Y que?

-Pues que hace lo que hacen todos. ¡Ay Anita! si fueras perra te gustaría tenerlo detrás de ti.

-Contigo no se puede, en fin...

-¿Que vamos a cenar?

-Cuando te sientes a la mesa ya lo verás.

-Me he dado cuenta de que hueles muy bien. ¿Qué te has puesto en la cara?

-Nada. -Y se puso a preparar la cena.

Cuando José apareció de nuevo, ya limpio, la mesa ya estaba preparada. Los alimentos eran una gran tortilla de patatas y un trozo de queso. 
Se dispusieron a cenar...
Autora Verónica O.M.
Continuará

sábado, 18 de mayo de 2013

INFELICIDAD

Bonito dibujo de internet
Venimos desnudos 
a este mundo
y nos vamos vistiendo 
de cosas absurdas
que la mayoría de veces
no nos hacen feliz.
Verónica O.M.




viernes, 17 de mayo de 2013

INTERNET, GRACIAS POR EXISTIR

BONITA IMAGEN DE INTERNET

HOY DÍA 17 DE MAYO ES SU DÍA, (PARA MI TODOS LO SON) INTERNET GRACIAS POR EXISTIR.
Verónica O.M.


jueves, 16 de mayo de 2013

HASTA QUE TÚ TE VAYAS (9)


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Comió y se tomó la novena parte de aquello. -¡Ahora a esperar los resultados!
Dedicó la tarde a los quehaceres diarios. Después calentó agua y la vertió en un gran barreño de zinc, cogió su pastilla de jabón de rosas y una gran toalla para secarse. Se lavó. Pero había escuchado por ahí que no había que recrearse en las partes íntimas, y como si estuviese pecando apartó sus manos de allí rápidamente. Ya secada, se vistió de nuevo y se echó por los hombros una toquilla limpia y de color crudo.

Abrió aquella pequeña lata y olfateó su contenido. -¡Huele muy bien! -Extendió un poco por el rostro. Resbalaban sus dedos por el mismo, pero al rato aquella sensación desapareció.
-Lo esconderé. No vaya a ser que a José no le guste.
Lo guardó, en el armario de su cuarto detrás de algunas prendas de cama. Allí pasaría totalmente desapercibido.

El perro no estaba por allí. Seguro que estaría merodeando por el barrio para camelarse a alguna perrita en celo.
Autora Verónica O.M.
Continuará

martes, 14 de mayo de 2013

HASTA QUE TÚ TE VAYAS (8)


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novela escrita por mi






Anita subió a ver a María, ya que quería agradecerle lo bien que ya se encontraba. -¡Buen día!

María andaba por allí dentro. -Anita, ahora salgo. -Al momento salió secándose las manos en un trapo. -Buen día, Anita. ¡Qué guapa te veo hoy!

-Gracias, María. Vine a decirte "que aquello" me fue bien, mi garganta ya está curada. También te diré "que lo otro" hoy después de comer me tomaré la última parte.

-Me alegra saberlo. Aunque eso ya sabía que ocurriría pronto.

-María ¿te puedo hacer una pregunta?

-Claro que si.

-Eso de las partes ¿para que es?

-Para fortalecerte. 

-¿El qué?

-Lo sabrás pronto, un poquito de paciencia... Ah, por cierto me has cogido preparando algo que te vendría muy bien.

-¿Qué es?

-Entra y lo verás.

Las dos mujeres entraron en otra estancia de la casa. Encima de una mesa, habían unas pequeñas latas con algo en su interior y que despedía un buenísimo olor.

La mujer cogió una y la tapó. -Toma, esta es para ti. 

-¿Qué es, María?

-Algo que irá muy bien a tu delicada piel. Cuando te laves la cara, te pones un poquito en ella y la extiendes bien, ya verás que piel más luminosa te queda. 

-¿Qué cuesta?

-Para ti nada, es un regalo. ¿Ves todas esas?

-Si ¿para quien son?

-Para ponerlas a la venta. Mira si tengo fe en ellas, que me temo me he quedado corta preparando. 

Al rato se despidieron...

Anita al bajar compraría el pan y llevaría la comida a José.
Autora Verónica O.M.
Continuará

HASTA QUE TÚ TE VAYAS (7)

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novela escrita por mi


José acababa de marchar a su trabajo.
Anita lo despidió. Amigo intentó escaparse pero ella lo impidió.
-¡Ni se te ocurra marcharte, que tengo que lavarte! Ayer llegaste hecho unos zorros.

El perro como si entendiera agachó la cabeza. No le gustaba mucho cuando Anita lo frotaba con un cepillo, si pudiera hablar le diría...
-¡Con más delicadeza!

Lo metió en el lavadero, lo frotó con un cepillo y una pastilla de jabón casero.
-Te lo aguanto porque eres animal, que si no te iba a espabilar.

De vez en cuando gruñía. Pero Anita ni caso le hacía. Una vez lavado lo bajó del lavadero. 

El perro se sacudió toda el agua, y al momento había desaparecido de su vista.
-De ahora en adelante me ensuciaré menos. Me va a sacar la piel a tiras.

Y fueron pasando los días muy despacio. Anita ya se encontraba del todo bien, lo que tomó había sido como mano de santo. Estaba mucho más tranquila, y no había vuelto a salir dormida en medio de la noche.

El animal echado en el suelo, vigilaba cualquier movimiento.
Autora Verónica O.M.
Continuará

domingo, 12 de mayo de 2013

HASTA QUE TÚ TE VAYAS (6)

Preciosa imagen de internet


                                             
Anita, esperó al perro en la puerta.
-¿Dónde, te has metido tantas horas?


Amigo, bajó la cabeza y movió el rabo discretamente.
Su dueña,  lo había sermoneado y aquello era nuevo para él. Y se arrimó a ella buscando su perdón.

Pasó su delicada mano derecha por el lomo del animal, y él la miró agradeciendo aquel gesto.

-¡Entremos! ya me figuro dónde estabas.

Se tomó aquel jarabe. Estaba segura de que pronto le haría efecto. También hizo las nueve partes. Después de comer se tomaría la primera. No tenía muy claro para qué era aquello, pero tenía plena confianza en María.
Adecentó la vivienda. Y después lavó la ropa, en un gran lavadero que estaba en el exterior techado y sin puerta. Tendió la colada allí mismo, aunque lloviese su colada no corría peligro.
Después comió. Y esperó a que llegase José, sentada en una vieja hamaca con las piernas tapadas con una manta.
La luz del día, se había ido apagando lentamente.

Amigo ladró por dos veces. Ella se levantó y abrió la puerta.

Allí, estaba su hombre y llegaba cansado del duro trabajo. 
Se besaron en los labios.

-Mientras te lavas, preparo la cena.

-Está bien Anita, no hay prisa.

Amigo fue tras él, y el hombre le regaló una de sus mejores sonrisas.
Autora Verónica O.M.
Continuará


viernes, 10 de mayo de 2013

HASTA QUE TÚ TE VAYAS (5)

-Juan, quiero un pan redondo de esos de cantos. A José es el que más le gusta. Si no te importa, córtame un buen trozo para su comida que ahora me pasaré a llevársela.

-José es un buen hombre, y un trabajador nato. Menuda suerte ha tenido con él don Federico. Dicen las malas lenguas, que siempre las hay... que se refugia en sus tierras,  ya que doña Manolita con su enfermedad,  lo está haciendo un desgraciado. Humildemente pienso que está desesperado, por no poder hacer demasiado por ella.

-Juan, tú siempre ves lo bueno de las personas, ojalá hubiesen más personas así.

El hombre sonrió, agradeciendo con aquel gesto la buena opinión que tenía de él.

-Me paso mañana a pagarte Juan,  José todavía no ha cobrado.

-No te preocupes mujer, ya pasarás cuando puedas.

-Pues apúntalo.

-No hace falta, ya sabes que me fío de ti. Ojalá, todos fuesen tan buenos pagadores como lo eres tú.

La mujer lo miró sonriendo tímidamente. -Bueno Juan, pues hasta mañana.

-Adiós, Anita.

La mujer bajó la cuesta, y torció hacia la derecha. Caminó largo rato. Entró en las tierras de don Federico, y por allí no veía a José.

Alguien la vio allí parada mirando a un lado y otro, era el dueño de todo aquello.

-Buenos días don Federico, buscaba a José.

-Buenos días Anita, lo mandé a hacer unos recados, ya sabes de semillas y esas cosas. Tardará un buen rato.

-Le traigo la comida. Si fuera usted tan amable.

-Déjala ahí encima, ahora cuando me lave las manos la meteré en la nevera que tenemos ahí adentro. -Señaló con el dedo hacia un cuartucho de obra, que hacia las veces de cocina y de comedor cuando hacia frío o llovía.

-Pues aquí se la  dejo. ¿Cómo se encuentra doña Manolita? ¿Está mejor?

-Un poco mejor, pero nunca se sabe lo que va a durar esa mejoría.

-Si necesita alguna cosa, no dude en decírselo a José, estaré encantada de poderles ayudar.

-Muchas gracias Anita, te lo agradezco de todo corazón. -El hombre quería parecer entero, pero se notaba a la perfección su sufrimiento y su amor hacia su mujer Manolita.

Y desde allí marchó para casa. A lo lejos, vio a Amigo su perro. Se ve que cuando José salió por la mañana, aprovechó para salir también. En la casa contigua a la de ellos,  tenían una bonita perra, y seguro que ya estaba en celo.
Autora Verónica O.M.
Continuará