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| Preciosa imagen de internet |
Los años fueron pasando despacito pero sin pausa.
Yolanda acababa de cumplir sus quince años, era una bonita chica bastante tímida cuando no conocía, pero con sus amigos, era abierta y espontánea.
Era totalmente imprevisible, lo mismo se acercaba a alguno de sus amigos y les plantaba un sonoro beso, que les daba un cachete, todo ello adornado con una sonora carcajada.
Jeremy a medida que crecía, se fue apartando un poco de ella, ya que imaginaba que aquel amor infantil que ella por el había sentido, había desaparecido para siempre, pero...
-¿Quien se apunta para ir mañana sábado al rio?
Fue María quien lo estaba proponiendo.
-¿Y eso para qué?
Preguntó Yolanda.
-¡Para bañarnos! y podríamos llevarnos la merienda.
-¿Quien se apunta?
-¡Yo! contestó Yolanda.
-¡Yo también! dijo Jeremy
-¡Yo! dijo Israel también
Al día siguiente los cuatro se encontraron en la plaza del pueblo y desde allí se dirigieron al tranquilo rio, desnudándose en cuanto llegaron, dejaron la ropas y meriendas encima de la hierba.
Jeremy de reojo miraba a Yolanda, tenía un bonito tipito de mujercita y notó como la deseaba.
También miró a María, al igual que Yolanda su tipito era bonito, pero el no sintió absolutamente nada al verla en bañador.
Jamás se pudo quitar de la cabeza su amor infantil que con el tiempo creció incluso más todavía.
Ya todos en bañador, se metieron en el rio gritando y alborotando ya que el agua estaba muy fría.
Con las manos cogió Yolanda agua y se la echó en la cara a Jeremy saliendo a escape de allí.
-¡Ahora verás!
Salió detrás de ella, para darle una buena tunda en el trasero, pero en vez de eso...
En cuanto la alcanzó.
-¡Yolanda te quiero!
La muchachita, como cuando era más niña se sonrojó, pero...
-¡También yo te quiero! Jeremy, nunca dejé de hacerlo.
María e Israel ajenos a todo, charlaban de sus cosas, a la vez que corrían por el río salpicándose de agua mutuamente.
Al rato salieron del agua y desenvolvieron sus bocadillos.
-Mi madre me lo ha preparado de jamón en dulce, ¿quien me lo cambia?
Fue Israel quien lo dijo.
-¡Yo! dijo María.
-La mía me lo puso de chorizo, te lo cambio Israel.
Yolanda sacó el suyo, era de tortilla.
Jeremy el suyo de salchichón.
Se sentaron en la orilla y merendaron, de vez en cuando Jeremy y Yolanda cruzaban sus miradas, si alguien los observase diría sin temor a equivocarse, que aquella parejita se amaba.
Verónica O.M.
Continuará







