domingo, 15 de abril de 2018

sábado, 14 de abril de 2018

NOVELA DE MISTERIO 13

SECRETOS ENTERRADOS CAPÍTULO N° 13 novela
                                                
Al cerrar la puerta se desmoronó y rompió a llorar desconsoladamente.
Así pasó mucho rato, sus ojos vertían más lágrimas que en muchos años. 
Trató de tranquilizarse sin conseguirlo y cogió la carta de Esteban, la acercó a su rostro besándola. Y sin leerla, tenía la certeza  que en ella intentaba un acercamiento.
Había sufrido mucho con su desprecio y linchamiento y eso era imposible de borrar por años que pasaran.
Lo seguía queriendo a pesar de todo, pero sabía que jamás perdonaría todo lo que él la había hecho sufrir.
Había sido muy ingrato.

Ella no tuvo la culpa de lo sucedido, pero cegado la culpó y culpó, hasta que un día ella se marchó para nunca volver.

A los pocos días se dio cuenta de que estaba embarazada y se juró que no iba a decirle nada al no merecerlo.

Intentó leerla pero las lágrimas no la dejaban.
Autora Verónica O.M.
Continuará

jueves, 12 de abril de 2018

NOVELA DE MISTERIO 12

SECRETOS ENTERRADOS 12 novela
                                                        
-¡Prepararé café! 
Dijo Luisa, pero su amiga con un gesto la detuvo.

-Otro día lo tomaremos con más calma.  
Debo ventilar y limpiar la casa. Regreso, mi hermana  ya está muy mayor y me necesita.
Diciendo esto,  la mujer se levantó y le puso la mano en el hombro.
-El mes que viene volveré y  prometo quedarme más rato.

Se abrazaron con cariño. Tenían edades diferentes, aunque Luisa que era la más joven ya la atesoraba, importante. 

La acompañó a la puerta, pero antes de abrirla... 
-¿No sabe, nada de nada?
Preguntó, no sabiendo bien lo que quería escuchar.

-No sabe nada. Imagina cómo se pondría conmigo si alguna vez llega a enterarse. Me lo hiciste prometer y para mi es más que suficiente para mantener la boca cerrada. Lee la carta y no seas demasiado dura.

-Pero él no pensó en mi, ni siquiera ha hecho por verme en tantos años.

-Querida, Luisa ¿y con qué cara se presentaba aquí? Pensaría lo ibas a echar a patadas
.En fin... me tengo que marchar.
Autora Verónica O.M.
Continuará 

miércoles, 11 de abril de 2018

NOVELA DE MISTERIO 10 Y 11

SECRETOS ENTERRADOS CAPÍTULO N° 10 novela

Diez años atrás en el tiempo...

Luisa era una mujer guapa todavía, había tenido muchos pretendientes aunque a ninguno tuvo en cuenta.
El desengaño con Esteban la dejó marcada para siempre, pero lo disimuló bien y nadie lo hubiese dicho, solamente lo sabía Lola, con la que mantenía una hermosa amistad.

Un día recibió su visita. Se dieron un grandísimo abrazo al reencontrarse. Tenían tanto de que hablar... Pero lo harían después y con calma.

Lola se sentó en el sofá de terciopelo rojo y que estaba reluciente. No sabía cómo lo hacía su amiga para que siguiese pareciendo nuevo.

-¿Qué me cuentas, Lola? 

La mujer tomó aire antes de confesarle lo que la había traído hasta su casa.
-Te traigo una carta de Esteban.

Luisa cambió de semblante en un segundo. Los fantasmas del pasado habían vuelto para perturbarla.
Autora Verónica O.M.
Continuará 

SECRETOS ENTERRADOS CAPÍTULO  N°11 novela

 Lola se asustó de la extrema palidez de su amiga.                                      
-¿Te pasa algo, Luisa? me has asustado, mujer.

-Ha sido por la impresión.

Lola fue a la cocina y le trajo un vaso de agua y que puso en sus manos.

La mujer bebió un poco y dejó el vaso encima de la pequeña mesa de centro.

-Mi sobrino está arrepentido.
Lo soltó así a bocajarro y esperando su reacción...

-Eso es su problema. Tú sabes lo mal que se portó conmigo, eso jamás lo pude, lo puedo, ni podré olvidar. ¿Lola, él no sabrá nada de nuestro hijo, verdad?

-Te lo prometí, jamás rompo mis promesas. Aunque no quiero que te enfades conmigo, querida, pero pienso que no hiciste lo correcto, me refiero a no hacerle partícipe de que estabas embarazada, si  Esteban lo hubiese sabido las cosas hubiesen sido muy distintas.

Hubo un breve silencio por parte de ambas, fue Luisa quien lo rompió.
-He vivido solamente para nuestro hijo, no quise que viviese en sus carnes ese drama, lo he mantenido al margen en todo momento y no me arrepiento ni lo haré jamás.

-Pero tu querías a mi sobrino. ¿Ya lo has olvidado?

- No, para mi desgracia. Aunque al pasar tantos años  me he acostumbrado a vivir sin él. He aceptado que todo terminó entre los dos. ¿Me comprendes?

-Claro. Aunque sigo pensando que te equivocaste.
Autora Verónica O.M.
Continuará
                                              

domingo, 8 de abril de 2018

NOVELA DE MISTERIO 8 Y 9 DE 58

SECRETOS ENTERRADOS CAPÍTULO N° 8
                                                      
Quedó largo rato mirando aquel sobre y sin atreverse a romperlo. 
Se sentía cómo si estuviese usurpando la intimidad de su madre, sabía que ella no estaba pero se la imaginó mirándolo enfadada por aquello que estaba haciendo.

Se le erizó el vello y se dijo que no tenía sentido sentir aquello.


Deseaba y temía a la vez saber porqué su madre tuvo aquel sobre escondido tanto tiempo.

Lo rompió con cuidado para no dañar su contenido.

Podía oír los latidos de su corazón, de puro nerviosismo.


Lo primero que observó,  fue una fotografía en la que habían tres personas, una era su madre, de muy joven, junto a ella había un hombre también joven, dio por hecho que era el padre que nunca conoció y la tercera persona era un niño pequeño y de grandes ojos.

Se sorprendió porque no era él.

 Se le volvió a erizar el vello

-¿Quien será?

Aquello otro, parecía una carta y estaba fechada hacía unos diez años, se preguntó que de quien sería.

Miró la parte de atrás, allí había escrito y rubricado el nombre de su padre, Esteban Muñoz.

Recordó lo que su madre, cientos de veces le había dicho.

-Tu padre murió tres meses antes de tú nacer.

Dentro de dos días cumplía treinta y ocho, allí debía haber alguna confusión.

De pronto se empezó a sentir mal, se sentó encima de la cama y percibió cómo si una pequeña mano le rozase el rostro.

-¡Me voy a volver loco!

Autora Verónica O.M.
Continuará

SECRETOS ENTERRADOS CAPÍTULO Nº 9
                                                
Permaneció sentado en la cama. La carta la puso encima de sus piernas y su vista la dirigió hacia un punto de la habitación sin ser consciente de ello.
Se tranquilizó como pudo sin conseguirlo del todo. 

Empezó a leer aquella misiva, fechada diez años atrás.


Mi añorada, Luisa. Me tomo la libertad de escribirte y con la esperanza de que no te sientas molesta por mi atrevimiento, la verdad es que jamás me lo perdonaría.

Te diré que pasado el tiempo, veo las cosas de forma mucho más clara y no ofuscado cómo antaño.
Humildemente te pido perdón. Ya sé que no lo merezco, pero aún así te lo pido, con el deseo de que no seas demasiado dura conmigo.
Sé que merezco tu desprecio, pero ya han pasado muchos años y deseo no sigas guardándome rencor.
Te pediría que volvieses conmigo, pero tengo claro que eso no sucedería jamás, así que no te lo voy a pedir.
Quiero que sepas que estoy muy arrepentido. Sé que fuiste una madre para mi hijo y que no tuviste la culpa de su muerte. No sabes lo que me arrepiento de haberte culpado, jamás me lo perdonaré.
No me cambié de vivienda, sigo en la misma casa llena de duros recuerdos y con los que he vivido tantos años desde que te fuiste y comprendo porqué lo hiciste.
No fui justo contigo, cosa que lamenté, lamento y lamentaré toda mi vida. Desearía saber de ti después de tantos años...
Le daré esta carta a mi tía para que te la entregue, sé por ella que las dos vivís muy cerca.
Humildemente.
Esteban Muñoz
Autora Verónica O.M.
Continuará

sábado, 7 de abril de 2018

NOVELA DE MISTERIO 7 DE.58

SECRETOS ENTERRADOS 7
                                               Paul cogió aquel sobre amarillento y dedujo que pertenecía a tiempo atrás. Le entró curiosidad y no supo porqué también temor a saber algo que su madre por el motivo que fuese quiso mantener en secreto.
Con mano temblorosa lo cogió entre sus manos y abrió con cuidado para no romperlo. 
Una vez abierto intentó controlar los nervios y tomó aire, vaciando el contenido encima de la cama.

Percibió a su espalda como si alguien le tocase y pensó que sus nervios le estaban jugando una mala pasada. 
Pero...

Una sombra pequeña y muy erguida, lo miraba con sus grandes ojos y en ellos no parecía percibirse nada perverso, si Paul lo hubiese podido ver se hubiese dado cuenta que proyectaban amor y bondad. 
Se situó enfrente de Paul, no queriendo perder detalle de su reacción al encontrarse con una parte desconocida del pasado.
Autora Verónica O.M.
Continuará                                  

viernes, 6 de abril de 2018

NOVELA DE MISTERIO 6 DE 58

SECRETOS ENTERRADOS CAPÍTULO nº 6
                                                
Llegó el domingo, Paul se levantó más tarde que un día laborable, agradecido de poder descansar más.

Se calentó un vaso de leche en el microondas, sacó el café soluble, dos terrones de azúcar y la caja de galletas. 

Se sentó en el taburete, saboreando su tardío desayuno y debido la hora que era, no tenía pensado comer nada más hasta la tarde.

Y se dispuso a registrar la casa esperando poder descubrir algo, ya que tenía la percepción de que allí pasaba algo extraño.

Fue hacia la habitación de su madre, supuso que también lo había sido de su padre en otros tiempos, aunque nunca lo llegó a ver al haber muerto antes de él nacer.
Jamás había tocado nada de aquel armario y al hacerlo sintió una rara sensación.

Había ropa colgada y doblada muy pulcramente colocada. Sabía que ella había sido muy ordenada y organizada.

Cogió la silla que estaba a los pies de la cama y se subió en ella. 
Miró en el altillo, al parecer solamente había mantas que olían a lavanda. Se iba a bajar de la silla pero se lo pensó mejor y  decidió bajar también las mantas.
Al bajar dos a la vez y colocarlas encima de la cama, entre una y otra asomó algo.
La impresión que le dio fue que su madre lo había escondido por algún motivo.
Verónica O.M.
Continuará                                  

jueves, 5 de abril de 2018

NOVELA DE MISTERIO 5 DE 58

SECRETOS ENTERRADOS CAPÍTULO N° 5 novela
                                                  Paul llegó a la casa y se dirigió directamente a la cocina y en el fregadero se lavó las manos.

Buscó dentro de la nevera dos huevos y los batió enérgicamente, echando dentro de ellos una lata de atún muy escurrida y en un plis plas, la tortilla ya la tenía encima de la mesa y dispuesta para ser engullida.

De un armario sacó un paquete de pan de molde, junto con los cubiertos y lo puso encima de una servilleta de papel.

Se sentó en un taburete y empezó a comer con gran rapidez.
Y una naranja de postre.

Acabó su frugal comida y depositó todos los cacharros dentro del fregadero y los cubrió con agua. A la noche y después de cenar lo fregaría todo.

A fuerza de vivir solo,  se le había desarrollado la costumbre de hablarse en voz alta.

-¿Qué hago, me tumbo un rato o echo un vistazo a la casa para ver si encuentro algo?

-Mejor descansaré. El domingo ya tendré tiempo para ello.

Se tumbó en el sofá después de descalzarse y cogió la mantita que hasta aquel momento había permanecido bien doblada y a un lado del mismo.

A los pocos minutos se escuchan sus leves ronquidos.

La sombra se quedó quieta a su lado, su intención era tocarlo pero en el último momento desistió de ello.
No pensaba hacerle daño, muy al contrario.
Su intención era que supiera de ciertas cosas que desconocía, pero todavía no había llegado el momento.
Y dejaría que fuese él mismo quien descubriese...
La sombra debería seguir esperando un tiempo más.
Verónica O.M.
Continuará                                  

miércoles, 4 de abril de 2018

NOVELA DE MISTERIO 3 Y 4 DE 58

SECRETOS ENTERRADOS CAPÍTULO Nº 3 novela 

                                                        
Paul, paró el despertador y dispuesto a levantarse para ducharse. Se sentía muy bien aquella mañana y aunque la noche anterior estaba preocupado por aquel llanto, pasó a  un segundo plano al acordarse de haber percibido aunque fuese en sueños una caricia. 
Eso era lo que creía, pero...

Se dirigió hacia el cuarto de baño, dónde se quitó el pijama y se metió en la ducha. El ambiente era algo fresco ya que no puso la calefacción. 
Se duchó deprisa y vistió, dirigiéndose hacia la cocina, dónde en un pequeño microondas se calentó un vaso de leche al que echó una cucharadita de café soluble y dos terrones de azúcar. Sacó del armario una caja de galletas cogió tres y las devoró, después se tomó la leche...

Ya estaba dispuesto a enfrentarse con una larga mañana de trabajo. Lo tenía  a tres calles de allí y el trayecto lo hizo a pie.

La tienda de comestibles le funcionaba bien, ya que cerca de ella no había ninguna otra que le hiciese la competencia. 

La mañana la tuvo movida, ya que se acercaba el fin de semana y era cuándo hacía más ventas.
Verónica O.M.
Continuará

SECRETOS ENTERRADOS CAPÍTULO N° 4 novela

Cerró la persiana metálica, no sin antes, dejar la tienda barrida y en orden, para al abrir a la tarde tenerla a disposición de su clientela.

Paró en la barbería de Juan, un amigo de la infancia, que por un precio módico lo afeitaba y aprovechaban mientras tanto para parlotear un poco.

-Pasa, Paul, siéntate que voy a cerrar la puerta, no vaya a ser que se me cuele alguno más, que si no hoy no como. 
Dicho y hecho.
-¿Qué te cuentas?

-Pues, ya ves. Un poco cansado de tanto ajetreo. Tengo ganas de llegar a casa, comer y echarme un rato a descansar. Me espera una tarde ajetreada.

-Eso es buena señal, no te quejes tanto, que tener trabajo es lo que interesa que si no...

-Tienes razón, últimamente no estoy en mis cabales.

-¿Qué te pasa, hombre?

-¿No te vas a reír si te lo cuento?

-Pues claro que no, qué cosas tienes.

-Ya sabes que estoy en casa de mi madre, no sé si es porque hace poco que murió pero allí estoy intranquilo, será mi imaginación pero escucho el llanto de un bebé.

-Serán figuraciones tuyas, en la casa más próxima que yo sepa no hay ningún bebé, pero si dos viejos carcamales. No me seas criatura que ya peinas canas, ja ja.

-Tú, ríete, pero es cierto.

Cuándo ya estaba afeitado pagó el servicio y se despidió de Juan que ya se disponía para ir a su casa a comer y descansar un rato ya que a las cuatro treinta de la tarde volvía a abrir la barbería- peluquería.

Y Paul se dirigió a casa de su madre y pensó que la echaba muchísimo de menos.
Verónica O.M.
Continuará

lunes, 2 de abril de 2018

NOVELA DE MISTERIO 1 Y 2 DE 58

SECRETOS ENTERRADOS CAPÍTULO N° 1 NOVELA 

Secretos enterrados nueva novela para este blog.
Capítulo nº1

Hacía dos meses que la última habitante de la casa había fallecido, su hijo, al intentar ponerse en contacto con ella por teléfono y no poder hacerlo se personó en el domicilio familiar y se encontró con una desagradable sorpresa ya que estaba fallecida.

Tuvo que llamar al médico rural y él certificó que hacía apenas unas cinco horas que el último aliento se le había escapado.

Vivía muy cerca de allí, a unos pocos kilómetros. Marchó al casarse con Sophie y una vez separados al cabo de tres años, se quedó en la vivienda que habían compartido. Fue ella la que decidió marcharse al haber otro hombre en su vida.

Pero al fallecer su madre decidió estar en la casa familiar. Le daba igual quedarse allí, que marcharse a la suya, al vivir completamente solo.

Fue en busca de sus enseres personales, además de prendas de vestir, no demasiadas, pero si las suficientes para un tiempo.

Ocupó su antigua habitación, al final del pasillo...

Por las noches y desde el primer momento escuchaba cómo si un bebé llorase. Se dijo que no podía ser y que seguramente serían figuraciones suyas, ya que la casa más cercana estaba bastante alejada y era imposible oír tan claramente aquel llanto.
Autora Verónica O.M.
Continuará

SECRETOS ENTERRADOS CAPÍTULO 2° NOVELA
                                                 
Aquella noche Paul no podía dormir, ya que el llanto de aquel bebé lo tenía clavado y de tal forma que ya no sabía si lo oía en verdad o era una jugada de su imaginación.

Se levantó de la cama y se dirigió hacia la cocina para beber un vaso de agua y mientras tanto hacer tiempo  para ver si el sueño hacia su aparición.
Abrió una puerta del armario y que estaba situada en la parte de arriba
 y sacó un vaso grande y lo llenó con el contenido de una botella de agua mineral

Después de beber el agua lo dejó metido dentro del fregadero.

Ya iba camino de la habitación cuándo de pronto aquel llanto le puso el vello de punta. Parecía venir de muy cerca.

Decidió averiguar de dónde...

Revisó por encima la casa y no encontró nada. 
Y se fue a la cama pensando que al día siguiente con más tiempo la revisaría palmo a palmo y cuándo volviese de su trabajo.

-Aquí pasa algo muy extraño. Tengo que averiguarlo.

A los quince minutos se oía un levísimo ronquido. Se había quedado dormido.

Una sombra muy pequeña se movía por la habitación, se situó a su lado y suavemente le tocó el rostro.

Seguía durmiendo pero percibió cómo si alguien lo acariciase.

Al despertar con el sonido del despertador, se acordó de aquello pero imaginó que lo había soñado.
Verónica O.M.
Continuará
DESEO OS GUSTE.