No hablaron
en concreto de nada
y sus miradas
hicieron la magia.
Los ojos hablan
sin enmascarar nada.
Verónica O.M.
No hablaron
en concreto de nada
y sus miradas
hicieron la magia.
Los ojos hablan
sin enmascarar nada.
Verónica O.M.
En qué cosa
tan fea
se ha convertido
la vida.
Mata los sueños
que tuvimos
algún día.
Y nos deja
con el alma
en los pies.
Son formas de ver.
Verónica O.M.
Me pondré al día en los blogs que visito.
He estado desconectada unos días. Lo necesitaba 😥
No la conoce
y sin embargo
vive los vientos
por ella.
Intuye...
pero no sabe
con certeza
nada.
Se ilusiona
pero sabe
que no ocurrirá
nada.
Y así pasan los días,
semanas, meses
y años.
Pero no pierde
la esperanza
porque no tiene
otra persona
que valga.
Verónica O.M.
Se conocieron por una Red Social. No hace falta mencionar cuál...
Todo fue muy rápido. Decidieron que era hora de conocerse.
Sus nervios iban en paralelo. A pesar de eso quedaron un día. Sin saber como eran físicamente, ya que en la fotografía de perfil no figuraba ningún rostro.
En el de él, un unicornio.
En el de ella, una hermosa flor.
Se identificarían de la siguiente forma. Él llevaría una camiseta con un unicornio. Ella una flor en la melena.
Él no tuvo ningún problema. Ya que disponía de varias y de distintos colores.
Ella si los tuvo.
No quería que se llevase una mala impresión. Y se dejó aconsejar por una amiga.
La peinó, maquilló y prestó alguna prenda de su vestuario.
No era su estilo y se sintió tan extraña...
Pero así fué.
Y se conocieron al fin.
Habían quedado en una terraza para tomar algo.
Cuándo llegó ella , él se levantó.
Y se dieron la mano.
Ella no era como la habia imaginado. Él tampoco.
Pensaba que sería más sencilla. No necesitaba de tanto adorno... con su inteligencia sobresaldria de entre las demás.
Lo había imaginado menos guapo... y con los ojos más pequeños.
El camarero tomó nota.
Mientras ellos se miraban.
—Estoy incomoda —dijo en un susurro. —Mientras nos sirven voy al baño. —Y cogió su enorme bolso.
Tardó lo justo y no más...
Cuándo apareció parecía otra. Y esa si era la que había imaginado.
Y quedaron, quedaron y volvieron a quedar. Y ahora son una bonita pareja y que cualquier día podrían unir sus vidas.
La sencillez es una virtud y no un defecto.
Verónica O.M.
Voy a contaros una anécdota de algo que me ocurrió ayer por la tarde.
Salía del supermercado con mi carro (no auto) :-) e iba hacia el ascensor para subir. Tres jóvenes bajaron de él, supongo que venían de comer de alguno de los restaurantes que hay en la parte de arriba.
Uno de ellos iba con un traje blanco. Se dirigió a mi muy amablemente y me dijo estas palabras: Señora, que pase un buen día.
Para nada esperaba esto, me descolocó un poco :-)
—Muchas gracias —dije sonriendo. Y añadí cuando ya se iban —igualmente para ti.
Y me subí al ascensor, tan feliz.
Después pensé que me pudo haber tomado el pelo. Que quizá alguno de sus acompañantes grabó con el móvil. Porque algo se habían apostado con la primera ilusa que se tropezaran.
Qué pensáis?
Gracias.
Verónica O.M.
Volvió, de vieja...
Al lugar dónde nació.
Con arrugas en su piel
y con grandes cicatrices
en el alma.
Nadie la reconoce
y eso para ella
es cómo un bálsamo sanador.
Es como si fuera otra persona
y mostrará lo que a ella
más le interese.
Nadie estuvo
cuándo sufrió tanto
y ahora para qué.
Será amable, claro que sí.
Pero en su corazón
ya no entrará nadie
porque así lo decidió
antes de volver.
Será vieja, si, pero ya aprendió
lo que otr@s jamás aprenden.
Verónica O.M.