viernes, 6 de octubre de 2023
Para pensar...
jueves, 28 de septiembre de 2023
Mirada al frente
viernes, 22 de septiembre de 2023
La sombra
Video montado por mi para este poema. La música la he elegido porque me gusta 🍂🍁
La sombra
Caminaba despacio
la calle parecía vacía
pero por delante de mí
se proyectó una sombra
y eché a correr
perdiendo el aliento
y un dolor en el pecho.
Autora Verónica O.M.
🍁🍂🍁🍂🍁🍂🍁🍂🍁🍂
Buen fin de semana para tod@s😃🌺
miércoles, 13 de septiembre de 2023
Un dial imaginario
Dos amigos y compañeros de trabajo.
Dialogaban entre ellos. Jorge y Aitor, así se llaman. O, Aitor y Jorge, que no tengo preferencias con ninguno de ellos, es más, hace un minuto ni siquiera existían. No me ha dado tiempo de cogerles cariño.
—Pon la radio en este dial a las 22 horas que vas a flipar.
Y como este dial es pura ficción, no quedará aquí escrito, por si acaso existe y algun@ busca lo que no va a encontrar.
—Cuenta. —Dijo, Aitor.
—No hay nada que contar. Pon la radio y escucha el programa.
Así concluyeron la conversación y, siguieron trabajando.
Aitor, ya había buscado el dial y, había comprobado que los auriculares estuviesen en perfectas condiciones.
Su mujer estaba mosqueada y, le preguntó. —Qué cosa tan importante vas a escuchar?
Estaba celosilla. Aunque lo estaba de forma permanente.
Y llegó la hora. Eternos se le hicieron los últimos minutos. Últimos ? Si una hora tiene 60 minutos y, esto se lo dijo por la mañana en ese intervalo hay un montón de horas.... Digamos que unas doce. 60X12= 720 minutos. Es para desesperarse :)
Escuchó una sintonia cortita, para su gusto. Le gustó y, finalizó en unos segundos.
—Como cada noche y, de lunes a viernes, les espera dos horas entretenidas. Deseando las disfruten. Ya podéis llamar por teléfono al número tal......... que George os responderá de forma acertada.
Alguien había llamado y el tal George atendió la llamada.
—Color de tu slip?
—Verde, con rayas marrones.
—Eres un hombre al que le gusta la naturaleza y, tu estación preferida es el otoño. Es así?
—Si, es así. Gracias, George, buenas noches.
Aquella voz, aquella voz parecía la de Jorge, pero sonaba con un matiz diferente, mucho más grave y atractiva. Seguro le ponían algún filtro 😃
Ahora, fue Aitor quien llamó..
—Color de tu slip?
—Gris, con dibujitos.
Le conoció la voz al momento y, ahora le diría lo que pensaba de él y, lo escucharía la audiencia.
—Eres un hombre serio y responsable, con amigos por todas partes y, un corazón tan generoso, que presumo de serlo también.
Y eso fue lo qué pasó.
Las ondas de la radio tienen esas cosas.
—Tunante. Me has tomado el pelo.
—Eso nunca. Hasta mañana, Aitor.
—Hasta mañana, Jorge, me las pagarás...
Y el programa continuó hasta las doce p.m :)
Al colgar, no pudo evitar reír a carcajadas. La mujer lo miró y, no dijo nada, pero se quedó con tremendas ganas.
Deseo os guste.
Verónica O.M.
jueves, 7 de septiembre de 2023
Acariciando el alma
lunes, 4 de septiembre de 2023
La niña del columpio
sábado, 26 de agosto de 2023
Preguntas
sábado, 12 de agosto de 2023
Flores bicolor
domingo, 6 de agosto de 2023
Un trabajo como cualquier otro
Video montado por mi.
La canción nada tiene que ver con el relato, pero me gusta 😃🌸
Una pequeña casa habitada por dos amigos, o eso decían ellos que eran.
Camuflada entre la frondosa maleza y, el lugar, el cementerio.
Muy pocos sabían de ella y de que aquellas personas vivían allí.
Para la gente eran simples trabajadores y deducían que una vez cerrado el Camposanto se iban a sus domicilios.
No tenían miedo y aceptaron aquel trabajo con alegría. Les aportaba tener un techo, vecinos que no molestaban y un buen dinero todos los meses.
Uno u otro abría las grandes y altas puertas de reja. Y andaban por allí por si algún visitante precisara de sus servicios.
De nueve a quince horas y después se cerraba hasta el siguiente día.
Siempre había algo que hacer, pero no, no se quejaban.
La casa no era demasiado amplia, pero, para ellos tenían espacio suficiente. Y aunque el lugar no era el más apropiado, se sentían felices en su nidito de amor.
Eran las diez de la noche, afuera escucharon ruido y murmullos.
—Vamos a sacar a los perros.
Soltaron a dos enormes Dóberman.
—Vámonos de aquí que estos nos comen.
Y aquellos delincuentes corrieron y corrieron... los perros les destrozaron los pantalones y se llevaron un tremendo susto.
La pareja, llamaron a la policía y se los llevaron detenidos.
Entraron en la casa y los perros esperaban su merecido premio.
Si os dais cuenta, los perros del relato solo asustan.
Hacen su trabajo a la perfección y, para lo que han sido enseñados, entrenados o, llamadlo cómo gusteis.
Verónica O.M.
