jueves, 31 de enero de 2013

UNA PAREJA PALURDA

¡Qué ricas! imagen de internet
Imagen de internet

Imaginemos la escena, un hombre y su mujer, queriendo dárselas de riquillos.

-¡Entremos a ese restaurante, ahí es dónde van los vecinos 
Dijo el marido
-¿Qué vecinos?
-¡Si, mujer! Los del chalet de al lado, Juan y Mari.
-¿Aquí vienen?
-¡Si mujer!
Entraron, y el maitre salió a recibirlos
-¿Mesa para dos ?
-¡Si! 
Dijo algo nerviosillo el hombre, colorado hasta las orejas.
El maitre los llevó al fondo. Una mesa muy bien puesta, les retiró las sillas y se acomodaron.
-¿Qué comerán los señores?
Preguntó muy solícito
-Comeremos una crema de pescado, dos buenos platos de gambas, pero de esas bien gordas, y un buen vino.
Al rato le sirvieron la comida, el pan, y vino. Y unos extraños cuencos llenos de líquido. Los miraron extrañados.
-¿Qué es esto? 
Preguntó el marido al verlos
-¿Y yo qué sé? 
-¡Si lo han puesto, será para qué nos lo bebamos!
Al lado una pareja no les quitaba la vista de encima, pensando que eran unos ridículos palurdos.
Se bebieron el líquido, y se oyeron unas risitas, y una voz muy bajita diciendo. 
¡Vaya costumbre qué tienen de comer en restaurantes, si se han bebido el agua de lavarse los dedos!
-¡Vaya par de borricos!
Los otros sin sospechar nada, siguieron comiendo tan felices.
Autora Verónica O.M.

    
                                                 



                          

lunes, 28 de enero de 2013

CIRCO GRATUITO MIS PERSONAJILLOS DE POCA MONTA

Imagen de internet


En aquel bloque de viviendas, había personajes de lo más variopinto, pero uno en especial, ahora os lo muestro.
Como en todos los sitios, hay personas que no hacen mucho ruido, apenas los escuchas. Pero esos sin duda son los menos.

-¿Te has creído, qué me vas a tomar el pelo? 
Dijo el padre a su hijo, un niño de unos doce años.

-¡Si, qué he ido a la escuela!

-¡No me vengas con tonterías! Si te he visto de lejos. Y por dónde te vi... qué yo sepa no está la escuela. Ahora, te quedarás todo el mes sin salir. Para qué aprendas.

-¡Si que he ido, aunque no te lo creas!

El padre muy disgustado levantaba la voz, el niño también lo hacía, formaron un gran escándalo.
De golpe se oyó un tortazo muy fuerte. A continuación el niño se puso a llorar muy exageradamente.

Todos, escucharon la conversación y el posterior tortazo. Los vecinos, ya habían bajado el volumen del televisor para enterarse mejor de lo que allí pasaba.

Georgina estaba en la cocina preparando la cena, escuchó el gran alboroto que allí se formó, pero como aquello ya era muy habitual ni se inmutó. Y siguió cocinando tranquilamente.

Pero no todo el mundo actuó así... algunos con algo de disimulo, empezaron a asomar sus cabezas por las ventanas.

Georgina, de golpe vio un bulto blanco en la ventana de más arriba. 
-¿Eso que es? 
Se preguntó
Con un poco de disimulo miró hacia arriba, en aquella otra ventana qué quedaba a otro piso de altura, pero enfrente de la suya. Allí estaba su vecina, de medio arriba desnuda, de medio abajo no se sabía. La ventana quedaba algo alta, y no se podía apreciar.
Una mujer gordísima, blanca como la leche, y con una enorme delantera, sacando su cuerpo por la ventana para no perder detalle.

Georgina asombradísima. Por la poca vergüenza de su vecina, se echó a reír, y la mujer refunfuñando se metió para adentro, molestísima porque se perdía parte del circo qué sus vecinos servían gratuitamente.

Momentos después todo quedó en silencio.
Se empezaron a oír los televisores otra vez.
Por aquella vez, la distracción había acabado para todos.
Autora Verónica O.M.

domingo, 27 de enero de 2013

ARABELA

Bella imagen de internet

                                                 
Había pasado su buen rato en aquel bar, nunca anteriormente había estado allí, por ese mismo motivo lo eligió para beber y no le importaba pillarse una buena borrachera.

Arabela estaba triste, depresiva o asqueada, ella misma así consideraba que estaba. Dejó caer su trasero en la silla como si pesase demasiado, aunque no era así ya que era una mujer más bien flaca, aunque tenía sus buenas curvas.

Le sirvieron un gin tonic detrás de otro, hasta que sumaron tres.

Su monedero quedó en bancarrota, ya que tan solo le quedaban unos céntimos, por lo que decidió salir de allí, lo hizo despacito aparentando estar en perfectas condiciones, aunque no era así.

Se sentó en un banco de la avenida, y el aire le daba en la cara, le venía bien sentir aquella brisa que le alborotaba también su cabello.
Este era de color panocha bastante apagado, sin duda llevaba muchísimo tiempo sin pisar una peluquería.

Ni cuenta se daba, que la gente al pasar la miraba y hablaban mal de ella.

Ella gimió y unas lágrimas resbalaron por su rostro, de un manotazo se las secó con la manga de su chaqueta.

Después tambaleándose volvería a su casa, dónde su marido la esperaba tumbado en la cama sin poderse mover, rezando para que llegase a casa sana y salva.
El hombre, escuchó como la llave giraba en la cerradura de la puerta, y un suspiro se le escapó.

-¡Por fin! ¡Gracias Dios mio!
Autora Verónica O.M.

sábado, 26 de enero de 2013

CONFESIONES EN EL PARQUE MIS PERSONAJILLOS DE POCA MONTA

Bonita imagen de internet


Llevaba un tiempo qué todo en su vida empezaba a marchar mal. Su amigo mas íntimo, Juan, de un infarto fulminante.
Fué muy duro para Santiago aceptar qué su mejor amigo ya nunca más estaría con él. Ya no tendrían aquellas larguísimas charlas qué siempre acababan en bromas de cariño. Aquello lo dejó bastante  tocado y se preguntaba qué porqué tuvo qué pasarle aquello a su amigo.
Si aquello no fuese suficiente... Se enteró de que la mujer con la qué convivió veinte años y qué se habían separado no hacía mucho, se había casado ayer mismo con otro.
-¡Que poco amor ! cuándo ya otro ocupaba su corazón y cama.
Y esta mañana al ir al trabajo... su jefe le dice que está despedido, qué no puede seguir pagando su sueldo y el de otros empleados y qué ya tiene suficiente con poderse ir manteniendo para ver si evitaba tener qué cerrar el negocio. Después de prometer y prometer qué si la situación cambiaba lo volvería a contratar.
Se sintió tan agobiado qué no sabía si llorar, reír o ponerse a gritar.
Se marchó cabizbajo caminando hacia el parque. Tenía ganas de descargar todo aquello qué le estaba haciendo tanto daño. 
Al fondo y sentada en un banco había una persona. No se veía a nadie más y hacia allí se dirigió. Cuándo se iba acercando la mujer se levantó dispuesta a marcharse.

CONFESIONES EN EL PARQUE  POEMA
¡ No se vaya
por favor !
necesito
conversación
la mujer
lo miró
con gran esfuerzo
de nuevo
se sentó.
Mi amigo
tan querido
de un infarto
ya murió.
Mi exmujer
ayer con otro
se casó.
Y mi jefe
malnacido
a la calle
me echó.
La mujer
de soslayo
lo miró
¡ pobre loco !
compadecida pensó.
Al pasar
el rato
la mujer
se levantó
y él muy triste
preguntó:
¿Volverá mañana
linda flor?
La mujer
conmovida
asintiendo
se marchó
una vieja
apoyada
en su bastón.
Y soñando
con verla
mañana
se quedó
en el banco
tomando
el sol
Verónica O.M.

jueves, 24 de enero de 2013

TARDE DE CAMPO FINAL ROMEO Y JULIETA VERSIÓN DE VERÓNICA

Preciosa imagen de internet


Romeo, a eso de las cinco de la tarde llegó dónde su amada, esperaría escondido hasta que ella le avisara.

Arriba y desde el balcón, Julieta ya estaba desesperada, su padre no se levantaba de su larga siesta.
Al ver moverse las matas centró su vista hacia allí. Romeo levantaba una mano haciéndole saber que había llegado.

Julieta con la mano levantada, la movía de derecha a izquierda con mucha rapidez. En aquel lenguaje, le decía que no, que todavía no...

Romeo se escondió más todavía. Entendió que el padre todavía no había marchado.

A la media hora, de estar el pobre en cuclillas vio al padre salir, se quedó un rato más hasta que Julieta lo llamó.
Fue a su encuentro un poco cojo, sin duda estar en aquella posición lo benefició poco.

La joven ya estaba preparada. Llevaba una cesta de esas muy grandes, dentro llevaba una especie de trapo de color rojo pasión.
Caminaron un buen trecho, y vieron un lugar muy tranquilo lleno de hierbas y flores.
-¡Aquí mi amado, aquí nos quedamos!

La joven, de la cesta sacó aquel trapo y lo extendió en el suelo ayudada por su amado.
Se sentaron y abrazaron, sin duda aquel momento era por ambos muy deseado.

Romeo, la besó y sacó un trozo de lengua, que a la pobre angustió.
-¡Mi amado! ¿Qué hace?

-¡Besarla! Julieta.

-¿Y esa lengua?

-¡Es qué he oído qué las parejas así se besan!

-¡Bueno si es así puede hacerlo! Aunque no se yo si me gustará su lengua chupar, porque me da un poco de angustia por si me la pudiera tragar ¡Qué horror!

Los dos, estaban allí tumbados y muy acaramelados. Mientras tanto, aquel trapo llamó la atención de un batallón de hormigas qué muy dispuestas fueron todas hacia allí.

Julieta empezó a dar manotazos, y se levantó la falda por lo menos dos palmos.

-¿Qué le pasa, mi amada?

El joven, fijó su vista en el trapo. Las hormigas les habían invadido por completo.

Julieta empezó a sacudirse desesperada. Romeo la ayudaba, y vio que era una tarea muy difícil. 
La bombilla al momento se le encendió.
-¡Mi amada! Allí al fondo hay un río. Desnúdese y podrá quitarse todas esas hormigas de encima.

La joven obedeció. Al rato estaban en el agua los dos.
Y allí, dieron rienda suelta a su amor. Hasta que la noche llegó.

-¡Mi amado! Mientras llegamos pasará un rato. No quiero que mi padre llegue a enterarse. Así qué despacito nos vamos.


Sacudieron la ropa antes de ponérsela, recogieron el trapo y Julieta lo metió en la cesta. Despacito volvieron caminando.
Pero antes... De haber llegado, ya se habían de nuevo besado.

-¿No sabe mi amado, si hasta me ha gustado?
Julieta, le devolvió aquel beso como la había enseñado. Sacó un trozo enorme de lengua, y Romeo quedó encantado. Se preguntó como podía tener aquellas dimensiones tan exageradas.

-¡Hasta mañana, mi amado!  Y suba por el balcón, mi padre ya sabe qué a esa hora duerme.
Se baja el telón. Los actores, hacen una ligera reverencia y lanzan besos a su público.
Autora Verónica O.M.

miércoles, 23 de enero de 2013

TARDE DE CAMPO ROMEO Y JULIETA VERSIÓN DE VERÓNICA

preciosa imagen de internet


Vidal, el amigo de Romeo era bastante aceptado por el padre de la bella Julieta, y no le importaba que ella charlara con él.
Romeo que lo sabía, lo utilizaba como correo, el amigo lo hacia encantado, ya qué Romeo era como un hermano para él.

El padre de Julieta se iba a echar la siesta, últimamente se dormía en cualquier parte, se despidió del joven diciéndole.

-¡Ya veo, que dejo a mi bella hija en muy buenas manos! Lo siento joven, pero me voy a echar la siesta, estoy ya que ni me aguanto de sueño.

-Puede señor tranquilamente hacerlo, la cuidaré como a una hermana pequeña.

El padre marchó a su cuarto y cerró la ventana, quería descansar sin que nadie le molestara.

Cuando la cerró, la bella Julieta impaciente le preguntaba a su amigo Vidal.

-¿Y mi Romeo?

-¡No se impaciente, Julieta, esta noche vendrá a su cita con vos!

-¡Dígale que venga antes! mi padre marchará a la ciudad, y no volverá antes de las once, toda la tarde la tendremos para los dos, y había pensado irnos a dar un paseo por el campo. ¿Sabe si aceptará?

-¡Lo hará encantado! lo sabré yo...

Vidal se despidió de Julieta, andó y andó. Desde la lejanía con la mano iba diciendo adiós. 

Romeo más adelante lo esperaba
-¿Me esperará, Julieta hoy?

-¡Si amigo mio! Lo espera más pronto. El padre marchará a la ciudad, parece que ella quiere ir al campo con vos.

-¿Al campo?

-¡Eso me dijo! Así que amigo mio prepárese por si acaso le deja comer algo.

Las mentes malsanas deberán esperar la continuación a mañana.
Autora Verónica O.M.


martes, 22 de enero de 2013

CITA EN EL PAJAR CONTINUACIÓN Y FINAL

Bonita imagen de internet


Llegaron las nueve... Todo quedó en semi oscuridad, Julieta bajó la escalera con sumo cuidado, se dirigió hacia una puerta que salía al exterior por la parte de atrás. Solo tuvo que empujar un gran portón.
En aquella semi oscuridad, Romeo la esperaba escondido tras unos matorrales.
-¡Mi amada Julieta, estoy aquí!

-¡Romeo, Romeo, cuanto he esperado este momento!

-¿Su padre, bella Julieta?

-Durmiendo como un lirón. ¡Venga, qué en el pajar nadie nos podrá ver!

Romeo muy nervioso. Era la primera vez, que iba a tener un encuentro sexual con la bella Julieta.

Entraron, y al fondo en un rinconcito se tumbaron, si alguien por un vete a saber entrara pasarían totalmente desapercibidos. Se abrazaron con ansía, con deseo.
Al momento, ya estaban consumando sus apetitos carnales, tan esperados por ambos.

-¡Oh Julieta, mi bella gacela encendida de deseo cuan grato ha sido penetrarla, y cuanto tiempo soñando con ello!

-¡Oh mi Romeo, mi caballero amado! Nunca pensé, que mi primera vez fuese en el suelo.

Se despidieron con besos y caricias, prometiéndose amor eterno.

-¿Cuando tendremos un nuevo encuentro, mi dulce Julieta?

-Muy pronto, mi amado Romeo...
Y ya se baja el telón.
Autora Verónica O.M.

lunes, 21 de enero de 2013

CITA EN EL PAJAR 1 DE (2) ROMEO Y JULIETA VERSIÓN DE VERÓNICA

Imagen de internet


           
Mi amada Julieta
¿vos quiere ser
mi esposa adorada?
Mi padre ya me comprometió
con su amigo de juergas,
jugó y perdió y me dejó 
a mi en prenda.
¡Julieta no vivo, ni duermo,
pienso todo el día en vos,
no me la quito
de mi dura cabeza!
¡Oh, mi eterno enamorado,
deberemos vernos sin
 qué mi padre lo sepa!
¡Julieta, Julieta, me
urge verla!
¡Amado Romeo esta noche
a las nueve le espero.
¿Donde mi adorada Julieta?
¡Espere en la puerta de atrás
desde allí iremos al pajar!
¿Mi amada, me dejará darla un beso?
¡Si mi joven amado!
allí calentitos quien sabe...
¡Váyase mi Romeo!
siento pasos por la escalera.
¡Adiós mi Julieta hasta luego
en la puerta de atrás la espero!
¡Hasta las nueve amado Romeo!
¡Estaré impaciente Julieta,
hasta que lleguen las nueve!
Verónica O.M.

sábado, 19 de enero de 2013

LA PRIMAVERA


Bonita imagen de internet
En la primavera
 cantan los pájaros
nacen las flores 
y las mariposas 
 lucen sus bellos colores.
Meritxell S.T.


jueves, 17 de enero de 2013

AMOR EN EL BALCÓN EN UN DÍA DE CALOR ROMEO Y JULIETA VERSIÓN DE VERÓNICA


Corría el mes de agosto y hacía muchísima calor.

Romeo a escondidas acababa de llegar, subió balanceándose por aquella improvisada escalera de cuerdas, a punto estuvo de caer al duro suelo. ¡Como poco la cabeza, un brazo o una pierna se pudo haber roto!

Arriba lo esperaba Julieta... Qué al llegar él, se echó en sus enclenques brazos.

-¿Qué le pasa hoy, mi amada?

¡No se, del calor no pude dormir hoy!

¡Hay pillina Julieta, parece que tiene fiebre!

¡No es fiebre! es que siento por vos amor. Si me apura... ¡Estoy cachonda hoy!

El pobre Romeo, no se esperaba aquello de la dulce Julieta. Parecía que en poco tiempo se había soltado mucho. La miró pensando que se sonrojaría... ¡Y se equivocó!

Julieta se empezó a desnudar. Romeo la miraba asustado.

-¡Mi amada! qué hace?

-¡Ya lo ve, desnudándome!

-¡Alguien nos puede ver! Dijo muy apurado

-¡No se preocupe, mi amado! Mi padre duerme a pierna suelta. Le eché, en el vino algo que la gitana me vendió.

-¡Si es así, amada mía, demos rienda suelta, a nuestra pasión, aquí mismo... en él balcón!

Al rato, se oían los gemidos de los dos.

Y por hoy, la función se acabó.
Verónica O.M.