domingo, 10 de febrero de 2019
REFLEXIÓN
Con el paso del tiempo llegué a comprender lo que debía saber.
Nos engañamos a nosotros mismos con absurdos, aunque en esos momentos no nos lo parezcan, pero en algún momento se nos abre la mente y nos damos cuenta de lo equivocados que hemos estado y si somos razonables intentamos enmendar ese fallo...
Gracias por estar y leerme.
Verónica O.M.
jueves, 10 de enero de 2019
POSIBLE...
quiero volar
y no quedarme quieta
en esta tierra
dónde cada vez
dónde cada vez
es más difícil vivir.
Volar...
o dormir eternamente
y que mi recuerdo
llene tus noches.
Quisiera ser pájaro
y volar
extendiendo las alas
hasta encontrar
ese remanso de paz
que acune y proteja
mi persona.
Mis alas no existen
pero si la esperanza
de encontrar la forma...
Verónica O. M.
Verónica O. M.
miércoles, 14 de noviembre de 2018
LA TRISTEZA DE MARÍA
jueves, 16 de agosto de 2018
EL OJO QUE TODO LO VE
martes, 24 de julio de 2018
NO QUIERO IRME TODAVIA 24-25 FINAL
NO QUIERO IRME TODAVÍA CAPÍTULO N° 24 novela
Manuel escuchó la puerta al abrirse y se quedó en su escondrijo muy quietecito, su viuda acababa de entrar como un vendaval y la escuchó despotricar.
-¡Maldito seas por haberme hecho perder el tiempo!
Se quitó los zapatos y muy enfadada los lanzó debajo de la cama, con tan mala suerte para Manuel ya que un tacón se le clavó en la frente y lanzó un exagerado:
-¡Ayyy!
A continuación se desnudó, dejó caer todas sus prendas por el suelo, dirigiéndose hacia el baño.
-¡Después las recogeré!
Manuel escuchó el chorro del agua caer en la bañera, se la estaba imaginando frotándose su cuerpo desnudo y se sintió muy desgraciado, ya nunca podría tener relaciones sibilinosas con ella, ni con nadie.
Al poco rato el agua dejó de caer, Maite se encaminó hacia la habitación envuelta en una gran toalla. Desde su escondrijo Manuel no se perdía detalle.
La toalla quedó en el suelo, y notó como el cuerpo de ella cayó encima de la cama. El somier cedió un poco y quedó todavía más baja.
-¡Joder, que me aplastas!
Autora Verónica O.M.
Continuará
NO QUIERO IRME TODAVÍA CAPÍTULO N° 25 Y FINAL
A los cinco minutos Maite ya estaba dormida, el espíritu con mucho trabajo salió de debajo de la cama, y creyendo que ella no podría verlo se quedó un rato de pie contemplándola.
La mujer dormía boca arriba, y no llevaba nada encima, el espíritu muy lujurioso pareció calentarse, pero...
-¡Qué tonto soy, no podría ni aunque quisiese!
Y pensando que Maite no notaría su presencia se acostó a su lado sin atreverse a tocarla.
Sonó el despertador a las ocho de la mañana y Maite paró la alarma, Manuel como siempre ni se enteraba. Empezó a zarandearlo un poco.
-¡Manuel, despierta qué son las ocho!
El supuesto espíritu se despertó, y no sabía qué era lo que estaba pasando.
Allí estaba su mujer gritándole. Se preguntó como era posible si estaba muerto.
-¡Manuel, levántate que tenemos que ir al ambulatorio!, ¿o es que ya no te acordabas? ¡Vaya nochecita qué me has dado! no parabas quieto ni un momento y todo el tiempo dando patadas. Cada vez que tienes que ir al médico para mi es un suplicio, no me dejas ni pegar ojo de lo que te mueves. Levántate qué solo te van a sacar una muela, no sé a quién has salido tan miedoso. Me voy a la cocina a preparar el desayuno, no te entretengas qué tienes hora a las nueve y media, y todavía tienes que desayunar, ducharte y afeitarte.
La mujer ya había cogido su larga bata y cubrió su cuerpo desnudo con ella, salió de la habitación no sin antes decirle.
-¡Esta mañana, hay que ver lo raro qué estás!
Manuel se levantó corriendo, y se miró en el espejo de una de las puertas del armario, y se asustó, allí estaba él en calzoncillos, y no se acordaba de haberse desnudado, se le puso el vello de punta.
-¡Estoy vivo!
Y se echó a llorar como un niño.
Escuchó a Maite como trajinaba en la cocina, al momento ya la tenía otra vez en la habitación dispuesta a echarle una bronca, no la miró a los ojos, no quería que ella se diese cuenta que había llorado.
-¡Anda hombre, que vamos a llegar tarde!
-¡Ya voy mujer, voy un momento al lavabo!
Una vez allí, tiró del agua de la cisterna para que no se oyese su llanto, y lloró a lágrima viva.
Al rato se lavó la cara y salió dispuesto a desayunar, y se dijo algo más tranquilo.
-¡Sin duda, he tenido una pesadilla!
FIN
Autora Verónica O.M.
Muchas gracias a quien la siguió.
Deseo os haya gustado y sorprendido el final.
Desde el principio os vengo diciendo: Nada es lo que parece y ya veis que es cierto.
| Simpática imagen de Internet |
Manuel escuchó la puerta al abrirse y se quedó en su escondrijo muy quietecito, su viuda acababa de entrar como un vendaval y la escuchó despotricar.
-¡Maldito seas por haberme hecho perder el tiempo!
Se quitó los zapatos y muy enfadada los lanzó debajo de la cama, con tan mala suerte para Manuel ya que un tacón se le clavó en la frente y lanzó un exagerado:
-¡Ayyy!
A continuación se desnudó, dejó caer todas sus prendas por el suelo, dirigiéndose hacia el baño.
-¡Después las recogeré!
Manuel escuchó el chorro del agua caer en la bañera, se la estaba imaginando frotándose su cuerpo desnudo y se sintió muy desgraciado, ya nunca podría tener relaciones sibilinosas con ella, ni con nadie.
Al poco rato el agua dejó de caer, Maite se encaminó hacia la habitación envuelta en una gran toalla. Desde su escondrijo Manuel no se perdía detalle.
La toalla quedó en el suelo, y notó como el cuerpo de ella cayó encima de la cama. El somier cedió un poco y quedó todavía más baja.
-¡Joder, que me aplastas!
Autora Verónica O.M.
Continuará
NO QUIERO IRME TODAVÍA CAPÍTULO N° 25 Y FINAL
A los cinco minutos Maite ya estaba dormida, el espíritu con mucho trabajo salió de debajo de la cama, y creyendo que ella no podría verlo se quedó un rato de pie contemplándola.
La mujer dormía boca arriba, y no llevaba nada encima, el espíritu muy lujurioso pareció calentarse, pero...
-¡Qué tonto soy, no podría ni aunque quisiese!
Y pensando que Maite no notaría su presencia se acostó a su lado sin atreverse a tocarla.
Sonó el despertador a las ocho de la mañana y Maite paró la alarma, Manuel como siempre ni se enteraba. Empezó a zarandearlo un poco.
-¡Manuel, despierta qué son las ocho!
El supuesto espíritu se despertó, y no sabía qué era lo que estaba pasando.
Allí estaba su mujer gritándole. Se preguntó como era posible si estaba muerto.
-¡Manuel, levántate que tenemos que ir al ambulatorio!, ¿o es que ya no te acordabas? ¡Vaya nochecita qué me has dado! no parabas quieto ni un momento y todo el tiempo dando patadas. Cada vez que tienes que ir al médico para mi es un suplicio, no me dejas ni pegar ojo de lo que te mueves. Levántate qué solo te van a sacar una muela, no sé a quién has salido tan miedoso. Me voy a la cocina a preparar el desayuno, no te entretengas qué tienes hora a las nueve y media, y todavía tienes que desayunar, ducharte y afeitarte.
La mujer ya había cogido su larga bata y cubrió su cuerpo desnudo con ella, salió de la habitación no sin antes decirle.
-¡Esta mañana, hay que ver lo raro qué estás!
Manuel se levantó corriendo, y se miró en el espejo de una de las puertas del armario, y se asustó, allí estaba él en calzoncillos, y no se acordaba de haberse desnudado, se le puso el vello de punta.
-¡Estoy vivo!
Y se echó a llorar como un niño.
Escuchó a Maite como trajinaba en la cocina, al momento ya la tenía otra vez en la habitación dispuesta a echarle una bronca, no la miró a los ojos, no quería que ella se diese cuenta que había llorado.
-¡Anda hombre, que vamos a llegar tarde!
-¡Ya voy mujer, voy un momento al lavabo!
Una vez allí, tiró del agua de la cisterna para que no se oyese su llanto, y lloró a lágrima viva.
Al rato se lavó la cara y salió dispuesto a desayunar, y se dijo algo más tranquilo.
-¡Sin duda, he tenido una pesadilla!
FIN
Autora Verónica O.M.
Muchas gracias a quien la siguió.
Deseo os haya gustado y sorprendido el final.
Desde el principio os vengo diciendo: Nada es lo que parece y ya veis que es cierto.
sábado, 21 de julio de 2018
NO QUIERO IRME TODAVÍA 23
NO QUIERO IRME TODAVÍA CAPÍTULO N°23 novela
Manuel caminaba al lado del diablo y con más miedo que vergüenza, por fin le había soltado de la oreja, ya no tenía que caminar a su paso tirado por su fuerza que era espectacular, además ahora ya no sentía esa gran quemazón que despedía su mano.
-¿Me vas a llevar al infierno?
-¡Claro! ¿dónde pensabas que iba a llevarte?
-¡No sé!
El espíritu estaba tan asustado, que un gran charco se formó a sus pies mojándole los zapatos.
-Anda, Manuel esto no me lo esperaba de ti si pareces una criatura, mucho me temo que no me vas a servir para nada, será mejor que vuelvas con tu mujercita.
Manuel estaba muy confundido, se preguntaba como el diablo le decía esas cosas, si aquello ya era imposible al estar muerto.
Pero como las ocasiones hay que cogerlas por los pelos, echó a correr y se dirigió hacia su casa, pensando en esconderse dónde el diablo jamás pudiera localizarlo.
Nada más entrar en el piso, se dio cuenta que Maite no estaba, por lo que decidió meterse debajo de la cama a esperarla, su trabajito le costó al ser baja, ya que del diablo no se fiaba...
Autora Verónica O.M.
Simpática imagen de internet
Manuel caminaba al lado del diablo y con más miedo que vergüenza, por fin le había soltado de la oreja, ya no tenía que caminar a su paso tirado por su fuerza que era espectacular, además ahora ya no sentía esa gran quemazón que despedía su mano.
-¿Me vas a llevar al infierno?
-¡Claro! ¿dónde pensabas que iba a llevarte?
-¡No sé!
El espíritu estaba tan asustado, que un gran charco se formó a sus pies mojándole los zapatos.
-Anda, Manuel esto no me lo esperaba de ti si pareces una criatura, mucho me temo que no me vas a servir para nada, será mejor que vuelvas con tu mujercita.
Manuel estaba muy confundido, se preguntaba como el diablo le decía esas cosas, si aquello ya era imposible al estar muerto.
Pero como las ocasiones hay que cogerlas por los pelos, echó a correr y se dirigió hacia su casa, pensando en esconderse dónde el diablo jamás pudiera localizarlo.
Nada más entrar en el piso, se dio cuenta que Maite no estaba, por lo que decidió meterse debajo de la cama a esperarla, su trabajito le costó al ser baja, ya que del diablo no se fiaba...
Autora Verónica O.M.
Continuará
jueves, 19 de julio de 2018
NO QUIERO IRME TODAVÍA 22
NO QUIERO IRME TODAVÍA CAPÍTULO N°22 novela
La mujer llegó al ambulatorio igual que una flecha, la administrativa que había tras el mostrador la miró un segundo, después siguió atendiendo el teléfono.
Maite sin esperar a que saliese Jorge a llamar a otro paciente, abrió la puerta y con lo que se encontró no le hizo maldita gracia.
Allí estaba su amor con los pantalones abajo, y una mujer de edad indescifrable con la falda arriba y sin...
Se puso roja como un pimiento morrón por la rabia, y sin pensarlo se abalanzó sobre él.
-¡Eres un sinvergüenza, y mujeriego! no entiendo como nunca me di cuenta, sin duda te cepillas a todas.
La otra intentaba bajarse la falda, que la llevaba enrollada cerca de sus axilas y la ropa interior no la encontraba.
Maite se encaró y señaló con el dedo.
-¡Y tú, una guarra!
Se acordó de lo que les pasó a ellos en otra ocasión, y como ella misma tuvo que huir por el pasillo. Ahora, aquella otra se enteraría, abrió la puerta de par en par a la vez que chilló a pleno pulmón.
-¡El médico está fornicando con una paciente!
Un matrimonio mayor pasaba por el pasillo e iban a la consulta de al lado. El hombre al ver aquello le dijo a su mujer.
-¡Anita, no mires!
-¿Qué dices, Roque? ¡Dios mio, lo que una tiene que llegar a ver a esta edad ¿Qué decías, Roque?
-¡Ya nada, mujer! cada día estás más sorda.
Los dos viejos estaban con los ojos muy abiertos, aquello hacía muchos años que lo tenían olvidado, ahora hablarían largo tiempo de ello. Y quien sabe si algo podrían intentar.
Maite se dirigió hacia el mostrador.
-¡Me quiero cambiar de médico!
-Un segundo, señora, que ahora la atiendo.
Autora Verónica O.M.
Continuará
Se acerca pronto el final, tan solo quedan tres capítulos...
![]() |
| Simpática imagen de Internet |
La mujer llegó al ambulatorio igual que una flecha, la administrativa que había tras el mostrador la miró un segundo, después siguió atendiendo el teléfono.
Maite sin esperar a que saliese Jorge a llamar a otro paciente, abrió la puerta y con lo que se encontró no le hizo maldita gracia.
Allí estaba su amor con los pantalones abajo, y una mujer de edad indescifrable con la falda arriba y sin...
Se puso roja como un pimiento morrón por la rabia, y sin pensarlo se abalanzó sobre él.
-¡Eres un sinvergüenza, y mujeriego! no entiendo como nunca me di cuenta, sin duda te cepillas a todas.
La otra intentaba bajarse la falda, que la llevaba enrollada cerca de sus axilas y la ropa interior no la encontraba.
Maite se encaró y señaló con el dedo.
-¡Y tú, una guarra!
Se acordó de lo que les pasó a ellos en otra ocasión, y como ella misma tuvo que huir por el pasillo. Ahora, aquella otra se enteraría, abrió la puerta de par en par a la vez que chilló a pleno pulmón.
-¡El médico está fornicando con una paciente!
Un matrimonio mayor pasaba por el pasillo e iban a la consulta de al lado. El hombre al ver aquello le dijo a su mujer.
-¡Anita, no mires!
-¿Qué dices, Roque? ¡Dios mio, lo que una tiene que llegar a ver a esta edad ¿Qué decías, Roque?
-¡Ya nada, mujer! cada día estás más sorda.
Los dos viejos estaban con los ojos muy abiertos, aquello hacía muchos años que lo tenían olvidado, ahora hablarían largo tiempo de ello. Y quien sabe si algo podrían intentar.
Maite se dirigió hacia el mostrador.
-¡Me quiero cambiar de médico!
-Un segundo, señora, que ahora la atiendo.
Autora Verónica O.M.
Continuará
Se acerca pronto el final, tan solo quedan tres capítulos...
miércoles, 18 de julio de 2018
NO QUIERO IRME TODAVÍA 21
NO QUIERO IRME TODAVÍA CAPÍTULO N°21 novela
Rabioso volvió a su capaza y se volvió a tumbar con tranquilidad.
Al parecer ya no había nadie que le fuese a perturbar.
La vidente tenía el pleno convencimiento de que el espíritu se había marchado, lo que no imaginaba era que el diablo le había hecho todo el trabajo...
-Su marido no la molestará nunca más.
Una sonrisilla maliciosa asomó a los ojos de Maite, estaba más que harta de las andadas de su difunto. Ahora ya la dejaría vivir en paz con el doctorcito.
-¿Está segura?
-¡Completamente! si me equivocase le devuelvo hasta el último céntimo.
-¿Cuánto le debo?
Preguntó a la vez que abría el bolso.
-Trescientos euros.
-No pensé que me saliese tan caro, solamente llevo encima doscientos.
Esmeralda pensó en lo rápido que había resuelto aquello.
-Está bien, doscientos son suficientes siempre y cuándo me recomiende a sus amistades. ¿Lo hará?
-Claro, cuándo se me presente la oportunidad.
Pagó y se marchó, deseosa de ir al ambulatorio y decírselo a Jorge.
Y hacia allí se encaminó, pero lo que se iba a encontrar no le iba a gustar...
Autora Verónica O.M
Continuará
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| Simpática imagen de Internet |
Rabioso volvió a su capaza y se volvió a tumbar con tranquilidad.
Al parecer ya no había nadie que le fuese a perturbar.
La vidente tenía el pleno convencimiento de que el espíritu se había marchado, lo que no imaginaba era que el diablo le había hecho todo el trabajo...
-Su marido no la molestará nunca más.
Una sonrisilla maliciosa asomó a los ojos de Maite, estaba más que harta de las andadas de su difunto. Ahora ya la dejaría vivir en paz con el doctorcito.
-¿Está segura?
-¡Completamente! si me equivocase le devuelvo hasta el último céntimo.
-¿Cuánto le debo?
Preguntó a la vez que abría el bolso.
-Trescientos euros.
-No pensé que me saliese tan caro, solamente llevo encima doscientos.
Esmeralda pensó en lo rápido que había resuelto aquello.
-Está bien, doscientos son suficientes siempre y cuándo me recomiende a sus amistades. ¿Lo hará?
-Claro, cuándo se me presente la oportunidad.
Pagó y se marchó, deseosa de ir al ambulatorio y decírselo a Jorge.
Y hacia allí se encaminó, pero lo que se iba a encontrar no le iba a gustar...
Autora Verónica O.M
Continuará
domingo, 15 de julio de 2018
NO QUIERO IRME TODAVÍA 20
NO QUIERO IRME TODAVÍA CAPÍTULO N°20 novela
Las dos mujeres siguieron hablando, tampoco se percataron de quien había llegado sin hacer ningún ruido.
-¿Pero que ven mis ojos rojos? No me lo puedo creer, te encuentro temblando como un flan. Ya te puedes ir preparando, Manuel. El infierno te está esperando.
Diciendo esto lo cogió por la oreja izquierda y se lo llevó.
La vidente se dió cuenta de que algo extraordinario había sucedido, primero por los ojos desencajados del gato y el fortísimo maullido posterior.
-Miaauuuuuuu.
Salió de su capaza y fué hacia la puerta e hizo la tentativa de arañarla sin conseguirlo.
Ya sabéis... si no se tienen uñas no se puede, si se comen tampoco. Continúo...
Las dos mujeres salieron corriendo de la habitación.
-¿Se ha marchado el difunto?
El gato entendiéndola a la perfección empezó a mover frenéticamente el rabo.
Simpática imagen de Internet
El espíritu estaba bastante preocupado y sabía qué aquello tenía mal final.
Y no se equivocaba...
Sintió como un golpe de calor detrás de él y se volvió a mirar, aunque imaginaba de quien se trataba.
Allí estaba el diablo con cara de pocos amigos, se echó a temblar temiendo su reacción.
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-¿Pero que ven mis ojos rojos? No me lo puedo creer, te encuentro temblando como un flan. Ya te puedes ir preparando, Manuel. El infierno te está esperando.
Diciendo esto lo cogió por la oreja izquierda y se lo llevó.
La vidente se dió cuenta de que algo extraordinario había sucedido, primero por los ojos desencajados del gato y el fortísimo maullido posterior.
-Miaauuuuuuu.
Salió de su capaza y fué hacia la puerta e hizo la tentativa de arañarla sin conseguirlo.
Ya sabéis... si no se tienen uñas no se puede, si se comen tampoco. Continúo...
Las dos mujeres salieron corriendo de la habitación.
-¿Se ha marchado el difunto?
El gato entendiéndola a la perfección empezó a mover frenéticamente el rabo.
-Su problema ya empieza a solucionarse.
Autora Verónica O.M.
Continuará
QUÉ PASÉIS UN FELIZ DÍA 🌻
Continuará
QUÉ PASÉIS UN FELIZ DÍA 🌻
viernes, 13 de julio de 2018
NO QUIERO IRME TODAVÍA 19
NO QUIERO IRME TODAVÍA CAPÍTULO N°19 novela
La vidente hablaba por boca de Manuel y le transmitió a su viuda todo lo que él le quiso decir...
-Manuel no le corresponde estar aquí, su sitio está en otro lugar.
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La vidente hablaba por boca de Manuel y le transmitió a su viuda todo lo que él le quiso decir...
-Manuel no le corresponde estar aquí, su sitio está en otro lugar.
-¿Dónde, en el infierno?
El espíritu estaba un tanto asustado, ahora que ya lo habían descubierto. Odiaba al gato, y lo miró con tanto odio que Rabioso le lanzó un exagerado:
-Miaaauuuu.
-Miaaauuuu.
Manuel se puso a buen recaudo, y se colocó detrás de Maite creyendo que el gato de un momento a otro se le lanzaría otra vez, pero no fue así.
-¡Ya te puedes retirar, Rabioso! Ve a merendar, te preparé algo que te va a encantar.
El gato movía el rabo, y muy contento se dirigió hacia la cocina, allí tenía su plato de acero inoxidable con un gran trozo de bizcocho que en un plis plas devoró. Después se metió en su camita, una gran capaza de cuadros de color marrón, dispuesto a echar una cabezadita.
El espíritu lo había agotado en demasía...
Autora Verónica O.M.El espíritu lo había agotado en demasía...
Continuará
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